Singapur.- Una trabajadora de Aston Martin portaba un paraguas para unos VIP que iban con el equipo mucho antes de que la primera tromba cayera sobre Marina Bay. Fue, seguramente, de las primeras en detectar que el cielo estaba a punto de abrirse. El clima tropical singapurense y la nueva Fórmula 1 se aliaron para que no hubiera salida en mojado en la sprint. Una lástima. La salida se retrasó y todo lo sucedido recordó mucho a Malasia hace apenas una semana.
Para matar el rato, los pilotos se juntaban y reían y George Russell hasta hacía por radio de ingeniero de Kimi Antonelli. Hubo que esperar media hora, entre tromba y tromba, para que la FIA diera luz verde a completar un par de vueltas detrás del coche de seguridad y examinar el estado de la pista. El tercer sector parecía el peor pero, a y media, el agua se fue disipando y los coches se pusieron en marcha.
Dieron un par de vueltas para comprobar el estado de la pista, todos con intermedios, y tratar de secarla. Piastri protestó por el spray pero encontró el asfalto mucho mejor en la segunda vuelta. Se descontó una vuelta de las 21 de la sprint y se apagaron los semáforos, con Carlos Sainz saliendo desde el pitlane. Momento clave en una carrera de posición en pista donde cuesta infinito adelantar.
Max Verstappen perdió el liderato con Russell, que salía segundo, en los primeros metros. Parecía perdida la carrera para el neerlandés hasta que el británico chocó él solo en la vuelta dos por pisar una línea blanca. Fue escalofriante ver cómo perdió el Mercedes, golpeó el muro y se cruzó la pista mientras toda la parrilla pasaba muy cerca de él. Por suerte, no contactó con nadie. Poco después, también terminaron fuera de combate Isack Hadjar, Lance Stroll y Checo Pérez. Estos dos últimos se tocaron luchando y al francés le reportaron problemas en el motor.
Todavía bajo coche de seguridad, en la vuelta cinco, Colapinto se detuvo en medio de la pista para ser el quinto abandono en cinco vueltas de sprint. En la resalida, Verstappen sí mantuvo el liderato, seguido de Hamilton y Leclerc, y con dos abandonos más para sumar siete en la masacre de Singapur: Gabi Bortoleto y Valtteri Bottas. Con solo quince coches en pista y Fernando Alonso duodécimo y Carlos Sainz decimotercero, poco se movió.
Era de esperar que se formara un tren sin apenas luchas reales en pista. Solo los McLaren, cuarto y quinto, permanecieron rodando cerca junto a Leclerc. Tan cerca que acabaron tocándose y trompeando juntos en la última vuelta. Vaya desastre. Alonso se quejaba de problemas de motor e iba perdiendo tiempo detrás de Ocon y Gasly. Cayó a siete segundos y solo tenía detrás a Sainz, Lindblad y Albon. Hasta preguntó si retirar su Aston Martin.
La pista se fue secando. Faltaron pocas vueltas para agitar el final con algunos valientes parando en boxes para montar ruedas de seco. Norris avisó por radio a falta de cinco giros, antes del accidente con Piastri, que no faltaba mucho para que se secara el asfalto pero, al final, nadie se atrevió a entrar en boxes y arriesgar. Dominó las veinte vueltas Verstappen, sin sufrir en la sprint y sin tener que defenderse nunca.









