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Prueba Peugeot 5008 GT Line 2.0 BlueHDi 150 CV S&S: No querrás usar otro medio de transporte para viajar

Con la llegada del nuevo Peugeot 3008 comenzó una nueva era en la marca francesa, la cual se adentra todavía más en el mercado de los SUV, y ha sido con una apuesta segura que ahora integra un nuevo modelo, el Peugeot 5008 que nos atañe hoy. Enmarcado dentro del segmento de los SUV de 7 plazas, ha resultado ser toda una revelación dentro de la marca, ya que se desmarca totalmente de la generación anterior para ofrecernos un producto totalmente nuevo que viene cargado de tecnología en su interior, acompañado de un diseño exterior que sorprende y busca diferenciarse claramente de la competencia. Su…
Diseño/Estética - 8.3
Calidad de acabado - 7.5
Equipamiento de serie - 7.5
Equipamiento opcional - 6
Habitabilidad - 8.7
Maletero - 9.3
Motor/Refinamiento - 7
Prestaciones - 7.3
Consumos - 8.5
Transmisión - 7
Dirección - 7
Frenos y neumáticos - 7.2
Comportamiento - 7.5
Calidad de rodadura - 8
Relación valor-precio - 7.2

7.6

Notable

Con la llegada de esta nueva generación del 5008, la marca gala ha asimilado esta línea de diseño tan futurista que ya había incorporado también su hermano pequeño -el Peugeot 3008-, además de compartir la misma plataforma EMP2. Es 19 centímetros más largo que este, con un habitáculo más amplio y una línea “fresca, tensa y armoniosa“, manteniendo las soluciones en el interior que tanto gustan a las familias. Mantiene un precio razonable dentro del segmento en el que se encuadra y ofrece una amplia variedad de mecánicas, posicionándose como un fuerte rival para otros modelos ya asentados.

Con la llegada del nuevo Peugeot 3008 comenzó una nueva era en la marca francesa, la cual se adentra todavía más en el mercado de los SUV, y ha sido con una apuesta segura que ahora integra un nuevo modelo, el Peugeot 5008 que nos atañe hoy. Enmarcado dentro del segmento de los SUV de 7 plazas, ha resultado ser toda una revelación dentro de la marca, ya que se desmarca totalmente de la generación anterior para ofrecernos un producto totalmente nuevo que viene cargado de tecnología en su interior, acompañado de un diseño exterior que sorprende y busca diferenciarse claramente de la competencia.

Su revolucionario sistema i-Cockpit de última generación y su habitáculo en general nos trasladan a un concepto de vehículo tecnológicamente muy avanzado. En este caso contamos con el acabado GT Line al que no le falta un ápice de detalle en su equipamiento, donde destacan elementos como el i-Cockpit Amplify o el Pack Safety con un sistema de aviso y frenado en caso de emergencia. Ahora ya no es un monovolumen, sino claramente un contrincante duro de pelar dentro del mercado de los SUV del que tanto hemos oído hablar últimamente.

Con el mercado de los SUV en plena expansión, las ventas de estos se han multiplicado por 2,5 desde el año 2009, cuando se lanzó el primer Peugeot 5008 que pocos parecidos tiene con la generación actual. Las cifras son un dato revelador, y es que hemos de tener en cuenta que, en todos los segmentos, uno de cada diez vehículos en Europa pertenece a la familia de los todocaminos. Sin embargo, a pesar de que la fiebre SUV sigue al alza, no son muchos los modelos de este segmento que ofrecen capacidad para siete ocupantes, no al menos a un precio razonable para la gran mayoría de bolsillos.

Hace poco tuve la oportunidad de ponerme al volante de uno de estos mastodontes de la carretera, el Mercedes-Benz GLS, y lo cierto es que exuda espacio para siete pasajeros por los cuatro costados. Eso sí, la factura rápidamente se eleva por encima de los 100.000 euros. Y algo similar ocurre con los Land Rover Discovery, Range Rover Sport, Volvo XC90 o Audi Q7. Si bajamos un escalón y nos vamos a modelos más generalistas también encontraremos algunos modelos con esta capacidad, tales como el Mitsubishi Outlander, el Land Rover Discovery Sport, el Kia Sorento, el Nissan X-Trail, el Škoda Kodiaq o el Hyundai Santa Fe, pero en prácticamente todos ellos el espacio de la última fila de asientos solo es recomendable para los más jóvenes.

Pero, ¿qué ofrece el Peugeot 5008 para diferenciarse del resto? ¡Vamos a verlo!

Diseño exterior

El nuevo 5008 ha dado un cambio a su diseño exterior absolutamente radical respecto a su predecesor, el cual estaba dotado de unas formas más redondeadas y una apariencia algo más tosca que no le favorecía demasiado. Con la llegada de la nueva generación, han creado un coche totalmente nuevo, algo que ya vimos en el Peugeot 3008. Además, ahora es ligeramente más largo y se enfrenta con ello a duros rivales como el Skoda Kodiaq, el Nissan X-Trail, el Hyundai Santa Fe o el Mitsubishi Outlander.

Se ha convertido en todo un SUV gracias a diferentes detalles como las molduras protectoras de los pasos de rueda o una altura libre al suelo elevada que nos permitirá en ocasiones determinadas poder abandonar el asfalto por terrenos en buen estado. Adopta claramente la misma línea de diseño que su hermano pequeño, el Peugeot 3008, especialmente si nos fijamos en el frontal de ambos, donde tanto la parrilla como las ópticas guardan una gran cantidad de similitudes. Las líneas verticales son abundantes, gracias a un capó largo y horizontal, junto con la mirada que le otorgan al SUV las luces diurnas. Asimismo, la carrocería ha sido elevada con una distancia notable y las barras del techo perfiladas le dan ese look aventurero e imponente a partes iguales.

Si algo está claro es que es un vehículo con personalidad propia, no pasará desapercibido entre los demás cuando circulemos por la vía pública gracias a sus formas sinuosas y deportivas. Si observamos el vehículo desde un lateral la sensación es muy similar, además, los diseñadores de Peugeot han recurrido a un truco que está cada vez más de moda, el cual trata de colocar un plástico negro en el pilar trasero del vehículo para dar la sensación de techo flotante, uniendo así de forma visual las ventanillas traseras –oscurecidas en este caso– con la luna trasera.

Respecto al modelo anterior, han variado las dimensiones, creciendo hasta los 4.641 mm de largo, 1.844 mm de ancho y 1.651 mm de alto. Ahora cuenta con una batalla de 2.840 mm y una ancho de vías de 1.579 mm en el eje delantero y 1.587 mm en el trasero.

Esta unidad de pruebas equipa el acabado GT Line (desde 29.800 euros), el cual añade al exterior un aspecto más deportivo y atractivo. No faltan los faros Full LED con corrección automática de tono, los intermitentes delanteros LED con desplazamiento dinámico, el techo Black Diamond, las barras de techo longitudinales y unas llantas de aleación de 18 pulgadas DETROIT Gris Haria brillante diamantadas bitono, calzando unos neumáticos 225/55 R18 con una rueda de repuesto de emergencia. Toda esta cantidad de tecnología, junto con los elementos estéticos, tienen como resultado un SUV de siete plazas muy completo que ya desde el acabado más básico incluye un equipamiento de seguridad realmente detallado, con sistemas como la alerta de cambio involuntario de carril o varios packs de visibilidad y ayuda a la conducción.

La zaga también luce unas formas especialmente modernas, con un diseño limpio. Bajo la luneta trasera –algo pequeña para mi gusto– encontraremos una moldura horizontal de color negro brillante que envuelve las luces de LED, las cuales están divididas en varios módulos y con su original diseño de 3 “garras” característico dentro la marca. Con la llegada de esta nueva generación del 5008, la marca gala ha asimilado esta línea de diseño tan futurista que ya había incorporado también su hermano pequeño -el Peugeot 3008-, contando ambos con la misma plataforma EMP2 (aunque el 5008 es 19 centímetros más largo).

Lo más importante del 5008 está en su nuevo posicionamiento, dado que con 16 cm extra de longitud sube de segmento, rozando los 4,7 metros en total. Con este movimiento Peugeot consigue con un sólo producto sustituir también al 807 que hace ya un tiempo que no está a la venta.

La parte trasera se distancia bastante de lo visto hasta ahora dentro de la compañía francesa para ofrecernos una estética renovada, con una mayor superficie acristalada. El único error que he encontrado durante la prueba ha sido el tamaño reducido de los intermitentes, ofreciendo una visibilidad algo escasa cuando queramos señalar al resto de conductores que vamos a realizar alguna maniobra.

Elevando la carrocería, así como dotando a esta de gran cantidad de superficies acristaladas y metálicas, han conseguido una gran fluidez y han creado un perfil más ligero. El concept car Peugeot XH1 también ha sido utilizado como inspiración para crear el nuevo Peugeot 5008, principalmente en las inserciones cromadas que siguen las líneas marcadas por los faros. Su capó nervado, largo y horizontal le otorga una especial robustez y personalidad al frontal, donde además encontraremos una pequeña cámara que forma parte del sistema VisioPark 1, el cual incorpora una cámara trasera 180º para facilitarnos considerablemente las maniobras de aparcamiento.

En total hay disponibles ocho colores para la carrocería. En el caso de esta unidad, nos encontramos ante el Emerald Crystal metalizado que supone un sobrecoste de 490 euros.

Visto desde arriba, encontraremos un techo panorámico de grandes dimensiones practicable en su primera mitad -1.300€-, que nos permite mediante dos botones solo abrir una pequeña cortinilla o la primera parte al completo. En el techo, además, no encontramos ningún tipo de antena, ni de corte tradicional ni en forma de aleta de tiburón, lo que le da al conjunto un aspecto más limpio y aerodinámico, lo cual se acentúa gracias a los intermitentes delanteros LED con desplazamiento dinámico que ya equipan otras marcas premium como Audi, con un resultado visual realmente óptimo e hipnotizante.

Diseño interior

Si el diseño del exterior ya es de por si una evolución importante para la marca del Grupo PSA, no podía ser diferente en el interior. Peugeot ha trabajado especialmente en el habitáculo de los 3008 y 5008, definiéndolos como “un amplificador de sensaciones”, y es que nada más abrir la puerta del conductor nos daremos cuenta de que no estamos ante cualquier SUV. Tiene un aspecto de “nave espacial”, pues gracias al afamado i-Cockpit la tecnología ha tomado el control absoluto del interior.

¿Que qué es el i-Cockpit? Pues la marca lo ha definido como el conjunto que conforman el cuadro de mandos, el pequeño volante y el asiento. Una combinación de elementos que se ha configurado siempre en torno a la comodidad y usabilidad del conductor para tenerlo todo siempre a la vista. Además, el volante tan pequeño, nos facilitará realizar cualquier maniobra, así como enlazar fácilmente las curvas en carreteras reviradas. Es verdad que al principio su diseño puede parecer “de juguete” y a mí nunca ha terminado de gustarme, pero una vez que nos acostumbremos a él será nuestro mejor aliado en múltiples situaciones.

El salpicadero es realmente imponente y futurista, aunque es cierto que los materiales no son de la más alta calidad, pero están bien rematados, con ajustes consistentes por lo general, y tienen un tacto agradable. La tecnología gobierna, sin duda, el interior del coche, al tiempo que la mayoría de elementos analógicos que encontrábamos en el 5008 anterior han sido sustitutos por pantallas. Es más, una de las funciones que destaca la marca del león del i-Cockpit es que la visión del conductor, tanto del panel de instrumentos como de la carretera, es en todo momento cómoda y segura.

El nuevo panel de instrumentos es totalmente digital, una instrumentación elevada de 12,3 pulgadas con unos gráficos especialmente futuristas y configurable entre cinco pantallas diferentes según nuestras necesidades. Este cuadro de instrumentos reúne todo lo que el conductor necesita tener directamente en su campo visual, permitiéndonos tener un cuadro de instrumentos a la carta, con un modo “Personal” que es configurable desde la pantalla táctil y nos ofrece elegir entre un amplio abanico de posibilidades e informaciones. Eso sí, el tránsito entre modos es algo lento.

Además, encontraremos la disposición “Cuadrantes”, que responde a la configuración tradicional del cuadro de instrumentos con las dos circunferencias pertenecientes a la velocidad y las revoluciones; o podemos optar por “Navegación” para ver representado un mapa 3D que nos guiará a nuestro destino, desde mi punto de vista el más útil en viajes. Pero además podemos elegir “Mínimo” o “Conducción”, que nos mostrarán una imagen 3D del vehículo dentro del carril por el que circulamos con la información tradicional de velocidad y revoluciones.

Es una pena que veamos un interior tan innovador pero se mantengan algunos elementos de hace años como el mando del regulador/limitador de velocidad. Por otra parte, Peugeot insiste en mantener los detalles en aluminio en la palanca de cambios, algo nada práctico cuando el coche se queda al sol.

En el centro del salpicadero encontramos una pantalla táctil de 8 pulgadas que actúa a modo de tablet. A esta le acompañan seis interruptores de acceso rápido de mayor a menor uso, algo que puede parecer otra característica más pero es realmente cómodo para tener todo a mano, permitiendo un acceso directo a todas las funciones del vehículo de forma elegante, con un tacto correcto y que nos recuerda claramente a la aviación. El orden de los botones comienza de izquierda a derecha con: radio, climatizador, navegador, parámetros del vehículo, telefonía y aplicaciones móviles.

Ya sabéis que no soy especialmente fan de este tipo de pantallas que ahora están integrando los modelos de Renault y de PSA, y es que las marcas francesas están apostando por limpiar todo el salpicadero de botones, lo cual para algunos es todo un alivio, pero introducir algunas funcionalidades en una pantalla pensada para el infoentretenimiento no lo termino de ver del todo práctico. Es el caso del climatizador, y lo es esencialmente por dos motivos. Lo primero, porque cambiar la temperatura te obliga a cambiar la pantalla que lleves puesta en ese caso -subir o bajar la temperatura un solo grado te obliga a pulsar, como mínimo, tres veces la pantalla- y, si es el navegador, ya estás perdido; y lo segundo, porque se aglutinan muchos controles en una pantalla cuya percepción táctil es bastante mejorable, cuando con una ruedecita y tres botones seríamos tan felices…

Dicho climatizador dispone de una gran cantidad de opciones -demasiadas- y, de forma opcional, en el acabado GT Line incluye el i-Cockpit Amplify que entre otras configuraciones incluye un ambientador con varias fragancias y tres intensidades que podemos programar a nuestro gusto. Cada una de las fragancias nos ofrece una atmósfera totalmente diferente dentro del vehículo a elegir entre “Cuero cósmico”, “Aerodrive” y “Armonía de madera”, y como novedad no hará falta activar el climatizador para el funcionamiento de dicho sistema.

Ya en la consola central nos encontraremos con un freno de estacionamiento eléctrico, el botón que activa el modo “Sport” y la palanca de cambios manual que equipa este modelo, de la que hablaré en el apartado de ‘Motorización’.  Si hablamos de los asientos, en este caso equipamos la tapicería que combina tela con cuero en diferentes tonos y con una costura en tono beige oscuro. Su diseño es atractivo y deportivo, si bien, también es verdad que el agarre en los laterales podría ser mejor y más confortable para el conductor, aunque en términos generales son bastante cómodos y están bien acabados.

La segunda fila de asientos individuales -y con anclajes ISOFIX todos ellos- destaca por su modularidad, obteniendo hasta tres posiciones diferentes longitudinalmente, así como gran cantidad de espacio en las piernas gracias a la ausencia del túnel de transmisión en el asiento central. El respaldo también es reclinable.

Las plazas traseras son realmente espaciosas y confortables para realizar viajes de media y larga distancia sin ningún problema, encontrándonos con bastante distancia para las piernas (+65 mm) incluso si nuestra altura es considerable; mientras que las dos plazas individuales añadidas -como es habitual- ofrecen un acceso incómodo, un espacio más reducido y para un uso más espontáneo, preferiblemente para niños (aun así, crecen 21 mm). Otro de los puntos a favor es la facilidad con la que podemos ocultar y desplegar las plazas que se esconden bajo el maletero, ya que con un sistema sencillo pero efectivo dispondremos de un par de asientos extra que nunca vienen nada mal cuando hay que desplazarse con toda la familia.

Las puertas posteriores tienen mucho tamaño para dejar un acceso más cómodo a las filas posteriores, mientras que el techo panorámico se extiende casi hasta el final, algo necesario para garantizar una buena cota de altura en el interior.

Por último y, en cuanto al maletero, podemos hablar de 702 litros con cinco plazas, los cuales podremos ampliar hasta los 1.862 litros abatiendo la segunda fila de asientos (es de los más generosos del segmento, más incluso que el Kodiaq). Los asientos de la última fila se pueden extraer fácilmente, dejando un pequeño doble fondo de 40 litros extra por asiento (780 y 2.150 litros de carga, respectivamente), pero no se ha resuelto la ubicación de la bandeja cuando los desplegamos, por lo que tendremos que dejarla en casa.

Todos los 5008 llevan kit reparapinchazos de serie y, opcionalmente, disponemos de un portón eléctrico -850€- con botón tanto para la apertura como para el cierre del mismo, lo que nos facilitará el acceso al espacio de carga. Hay que mencionar también la escasa altura del borde de carga, situado a 68 centímetros del sueño.

Motorización

Para España la gama inicial está formada por los motores 1.2 e-THP de 130 CV (con cambio manual o automático de seis velocidades) y el 1.6 THP de 165 CV en gasolina (exclusivamente con caja automática); mientras que en diésel se ofrecen los 1.6 BlueHDI con 100 y 120 CV, y los 2.0 BlueHDI con 150 y 180 CV.

En nuestro caso nos hemos decantado por el Peugeot 5008 GT Line 2.0 BlueHDi 150 CV S&S con transmisión manual, la que probablemente sea la opción más equilibrada -y vendida- de la gama por sus prestaciones y sus consumos ajustados. Hablamos de una mecánica que, aunque cumple con su cometido de forma más que correcta, no ofrece una respuesta vigorosa que nos permita una conducción especialmente dinámica, y menos si vamos cargados y con pasajeros en las plazas traseras, pero en un modo de conducción normal y sin demasiada carga en la parte posterior ofrece un rendimiento sobrado tanto para ciudad como para carretera.

Este motor de cuatro cilindros con inyección directa por conducto común, turbo, geometría variable, intercooler y sistema Start/Stop ofrece sus 150 CV/110 kW de potencia a 4.000 rpm, mientras que los 370 Nm de par se entregan a partir de las 2.000 vueltas. Con estos datos en la mano y, teniendo en cuenta que el escalonamiento de las marchas es bastante largo, no es recomendable apurar en exceso las revoluciones si no queremos quedarnos sin fuerza bajo el pie derecho, siendo necesario también bajar algunas marchas si queremos adelantar en pendiente. Es verdad que es un coche de notables dimensiones y con un peso considerable de 1.565 kg, pero para nada se muestra como un vehículo torpe o falto de potencia salvo en situaciones muy determinadas.

Si hablamos de sonoridad y aislamiento del habitáculo, diría que en términos generales es muy bueno, salvo si apretamos a fondo el acelerador para realizar un adelantamiento, momento en el cual el nivel sonoro aumentará considerablemente siendo algo molesto. Rodando de forma habitual por carretera su mecánica se muestra bastante silenciosa, a lo que ayuda un buen aislamiento del interior para poder disfrutar de largos viajes sin un continuo sonido de la mecánica en nuestros oídos.

Respecto a su cambio manual de 6 velocidades, este ofrece un tacto meramente aceptable. Denota calidad al posar la mano en él, pero como os decía, cuenta con desarrollos largos y un escalonamiento también demasiado largo para aprovechar su uso en carretera, y en algunas ocasiones las marchas no entran con la soltura que cabría esperar. Se combina con un tacto suave y agradable del embrague (también del resto de pedales), pero la posición de los pedales no es del todo ergonómica, ya que se encuentran a diferentes alturas, muy cerca del volante y en una disposición un tanto horizontal que nos recuerda ligeramente a la conducción de una furgoneta.

Si tuviera que sacarle una pega al cambio es la holgura de la palanca cuando tenemos alguna marcha engranada. Como he podido comprobar anteriormente, es algo que le ocurre a la gran mayoría de modelos PSA.

Sí me han satisfecho notablemente los consumos, además de que hemos de recordar que la marca ha puesto en marcha un plan de verificación de consumos en condiciones reales. Es decir, encontraremos unas cifras muy cercanas a las homologadas por la compañía gala. Esta unidad presume de un consumo mixto homologado de unos 4,6 litros a los 100, una cifra que varía ligeramente en la conducción que hemos experimentado a lo largo de la prueba, pero no de forma radical. En entornos urbanos, sin duda, ascenderá por encima de los 5,3 litros a los 100 que homologa, pero con una conducción sosegada tampoco superarás en exceso los 6,0 litros.

Cuando circulamos por autopista a una velocidad de 120-130 km/h es donde se te dibujará una sonrisa en la cara, ya que el marcador ronda los 4,8 litros a los 100, estando homologado un consumo extraurbano de 4,2 l/100 km. El tamaño del depósito asciende hasta los 56 litros, más que suficiente para realizar un viaje de distancia media sin tener que hacer paradas innecesarias.

Motor2.0 HDi - 4 cilindros en línea
Cilindrada1.997 cm³
Potencia150 CV/110 kW @ 4.000 rpm
Par370 Nm @ 2.000 rpm
Peso1.565 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm4.641 / 1.844 / 1.651 mm
Volumen Maletero702 (2.150) litros
Aceleración 0 a 100 km/h9,6 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h7,9 segundos (en cuarta)
Velocidad máxima206 km/h
Consumo homologado5,3 / 4,2 / 4,6 l/100 km
Emisiones CO2 por km118 g/km de CO₂ (Euro 6)
Precio de partida25.400 euros (sin descuentos)

Comportamiento

Ya os he hablado de la postura de conducción del nuevo Peugeot 5008, algo incómoda para mi gusto a causa de la postura de los pedales, pero todo es cosa de acostumbrarse. En entornos urbanos, el 5008 se desenvuelve de forma correcta, y gracias al sistema Start/Stop siempre podemos conseguir una conducción algo más eficiente cuando paremos en un semáforo o simplemente nos encontremos en uno de los atascos tan habituales en la capital española.

La postura de conducción es algo elevada, lo que nos da esa sensación de estar por encima del resto de vehículos y una visión más cómoda a la hora de aparcar, aunque sin duda, las cámaras situadas en el frontal y en la zaga serán nuestro mejor aliado gracias a su visión 180º que se une para dar una completa de 360º, además de encontrar los tradicionales sensores de aparcamiento de los que dispondremos tanto delante como detrás del vehículo. En términos generales, la visibilidad es bastante buena, salvo por la luneta trasera, especialmente con alguno de los reposacabezas de la segunda fila de asientos levantado.

Pero la marca gala ha creado este SUV para aquellos a quienes les encantan las escapadas de fin de semana, y aquí es donde comienza nuestro espíritu aventurero. Pasaremos, por tanto, a hablar de su comportamiento en carretera, realmente parecido al del Peugeot 3008 a pesar de una mayor longitud de la carrocería. Tanto si viajamos en las plazas delanteras como en las traseras, el confort está garantizado. La suspensión es cómoda en autopista -McPherson delante y eje de torsión detrás-, filtrando bien las irregularidades gracias a su carácter algo blando, pero contiene de forma más que aceptable la carrocería salvo que nos adentremos en tramos de curvas de montaña.

Gracias a su pequeño volante y una dirección bastante asistida, desplazarse por ciudad será siempre pan comido. Realmente sentiremos que viajamos en un coche mucho más pequeño, y es que sus dimisiones engañan cuando nos ponemos al volante.

Y es que en carreteras reviradas la cosa cambia bastante, ya que la suspensión es demasiado blanda para este entorno y la dirección no nos transmite toda la información que nos gustaría, por lo que no invita a ir excesivamente rápido. Ambas son normales, adecuadas al enfoque para el que está pensado este vehículo y, en ningún caso, es ir de tramo. A pesar de ello y, si queremos sacarle un poco de jugo a las bondades del SUV en este tipo de vías, siempre podemos activar el modo “Sport”.

Este modifica la reacción del motor levemente, así como el sonido -apenas perceptible- y la asistencia de dirección. En realidad, puede que no notemos un cambio radical en el comportamiento del vehículo, pero es verdad que se vuelve algo más dinámico para aprovechar más cada curva y, sobre todo, para divertirnos un poco al volante dentro de lo que un SUV de siete plazas puede permitirse. Los frenos, por su parte, resultan eficaces, fácilmente dosificables y con una resistencia aceptable a la fatiga.

No es un vehículo con tracción total, sino 4×2 delantera, pero gracias al Grip Control con hasta 5 modos diferentes (normal, barro, nieve, arena o ESP off) podemos salvar situaciones más complejas y explorar diferentes terrenos sin preocupaciones.

Como pudimos comprobar en el evento que la marca organizó en Madrid hace unos meses, gracias a la tecnología Advanced Grip Control, el Hill Assist Descent Control (HADC), así como una altura libre al suelo de 23 centímetros podremos salir del asfalto sin ningún problema, e incluso te sorprenderá lo bien que se desenvuelve un vehículo tan grande -roza los 4,7 metros- fuera de su escenario habitual, la carretera.

El Peugeot 5008 cuenta con un ángulo de ataque de 19º, un ángulo de salida de 28º y una altura libre al suelo de 236 milímetros.

En esta unidad de prueba, aún sin el Grip Control, podemos decir que se desenvuelve de forma correcta fuera del asfalto. Gracias una altura elevada y los pasos de rueda reforzados podremos conducir por algún camino de tierra, pero siempre teniendo en cuenta nuestras limitaciones ya que estamos conduciendo un SUV con tracción 4×2.

Precio y equipamiento

En cuanto a los niveles de terminación, se denominan Active, Allure, GT-Line y GT. El primero cuenta con climatizador automático de dos zonas, sistema de info-entretenimiento con pantalla de ocho pulgadas, bluetooth, puerto USB, siete plazas, cristales sobretintados, llantas de aleación de 17 pulgadas, luces diurnas por LEDs, control de velocidad, sensor de lluvia y encendido automático de luces, entre otros.

El nivel Allure suma el sistema de navegación 3D, Apple Car Play, Android Auto, llantas de aleación de 18 pulgadas, paquete cromado exterior completo, sensor de aparcamiento trasero, retrovisores abatibles con mando eléctrico, tapizado exclusivo, Peugeot Connect SOS, etc.

Los GT-Line incluyen una estética algo más deportiva gracias a los paragolpes y llantas de diseño específico. También cuentan con las ópticas Full LED inteligentes, tapizado específico, alfombrillas en velours mistral, pedales de aluminio, sensores de aparcamiento delanteros, instrumentación configurable, alerta pre-colisión y sistema de frenada automática.

Entre las opciones más interesantes hay que señalar el tapizado en piel, los asientos eléctricos con masaje, el techo solar panorámico y deslizante, el pack motricidad con Grip Control, la pintura metalizada o perlada y la apertura y arranque sin llave.

Por último el GT incluye llantas de aleación de 19 pulgadas, sistema de visión trasero con cámara de 180º, sistema de cambio de luces automático para cortas/largas, acceso sin llave, arranque por botón, detector de objetos en ángulo muerto y tapizado específico.

El precio de nuestra unidad de pruebas, un Peugeot 5008 GT Line 2.0 BlueHDi 150 CV S&S con transmisión manual está disponible por unos 36.590 euros con los opcionales que os he ido comentando a lo largo de la prueba, partiendo el acabado GT Line desde los 29.800 euros. Puede parecer algo caro, pero realmente está en la línea de sus competidores con los descuentos de la marca.

Los precios sin descuentos ni promociones son los siguientes:

MotorActiveAllureGT-LineGT
1.2 e-THP 130 CV25.40027.65029.850 –
1.2 e-THP 130 CV 6AT27.20029.45031.650 –
1.6 THP 165 CV 6AT30.85033.050 –
1.6 BlueHDI 100 CV25.800 –
1.6 BlueHDI 120 CV26.90029.15031.350 –
1.6 BlueHDI 120 CV 6AT28.70030.95033.150 –
2.0 BlueHDI 150 CV33.150 –
2.0 BlueHDI 180 CV 6AT37.800

El nuevo Peugeot 5008 representa un salto de calidad dentro de la marca del Grupo PSA, su atractivo diseño exterior e interior lo hacen un duro contrincante dentro del mercado SUV actual. Sus plazas traseras son cómodas, individuales, modulables y ofrecen un espacio más que correcto para viajar con el máximo confort. El maletero es de los más grandes del segmento. Es un vehículo eficiente y sus consumos homologados se acercan mucho a los reales, siendo estos muy ajustados, además de contar con una mecánica correcta para una conducción racional. Su equipamiento es realmente completo, tendremos toda la tecnología al alcance de nuestra mano y, nada más entrar al habitáculo, parecerá que estamos en una auténtica nave espacial gracias a elementos como el i-Cockpit. Buen comportamiento fuera del asfalto a pesar de no tener tracción total.

La respuesta en algunas ocasiones es algo lenta cuando necesitamos la máxima potencia para realizar un adelantamiento, ya que entrega el par a partir de 2.000 rpm y el escalonamiento del cambio es notable. En el interior encontraremos algunos materiales cuyo tacto es mejorable, por ejemplo, los intermitentes o los botones de las ventanillas situados en las puertas. Dentro del completo sistema de navegación echamos de menos un avisador de radares, además de cierta inexactitud a la hora de calcular la ruta más rápida. La percepción táctil de la pantalla es mejorable, al igual que la resolución de la cámara de marcha atrás. Las luces largas automáticas son cómodas en carreteras con poca iluminación, pero en ocasiones se activarán cuando aún existan vehículos a nuestro alrededor molestando a más de un conductor. La holgura de la palanca de cambios y su tacto podrían ser más precisos. La posición de los pedales no es del todo acertada.

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