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Prueba Mercedes-Benz Clase V 250 d Avantgarde: Llámalo monovolumen, no lo llames furgoneta

El segmento de los MPVs grandes no está pasando por su mejor momento y son muchos los usuarios que anteriormente optaban por estos vehículos los que han saltado a nuevos productos como los multispacio derivados de furgones, o los crossovers grandes con capacidad para siete pasajeros. Salvo casos puntuales, parece que este tipo de modelos tienen los días contados, y eso se ve tanto en el volumen que mes a mes mueven como en la variedad de productos. A pesar de no estar viviendo su mejor momento, los MPV grandes siguen siendo muy necesarios para algunas empresas y particulares, especialmente en el caso de las…
Diseño/Estética - 7.3
Calidad de acabado - 7.6
Equipamiento de serie - 6.5
Equipamiento opcional - 8
Habitabilidad - 10
Maletero - 9.5
Motor/Refinamiento - 7.5
Prestaciones - 8.5
Consumos - 8
Transmisión - 8
Dirección - 7
Frenos y neumáticos - 6.5
Comportamiento - 8
Calidad de rodadura - 9
Relación valor-precio - 6.3

7.8

Notable

El Mercedes-Benz Clase V es todo un clásico entre los MPVs grandes y lo cierto es que es el referente del segmento, pues combina una llamativa estética con un interior de calidad, un espacio soberbio, un equipamiento opcional muy extenso (y caro) y una calidad de rodadura premium. Viajar a bordo de la Clase V es un lujo, pero comparada con sus rivales es bastante cara.

El segmento de los MPVs grandes no está pasando por su mejor momento y son muchos los usuarios que anteriormente optaban por estos vehículos los que han saltado a nuevos productos como los multispacio derivados de furgones, o los crossovers grandes con capacidad para siete pasajeros. Salvo casos puntuales, parece que este tipo de modelos tienen los días contados, y eso se ve tanto en el volumen que mes a mes mueven como en la variedad de productos.

A pesar de no estar viviendo su mejor momento, los MPV grandes siguen siendo muy necesarios para algunas empresas y particulares, especialmente en el caso de las familias numerosas. Si bien hay MPVs compactos con siete plazas, los grandes son más versátiles y útiles al contar con mayor capacidad de carga y unas plazas más holgadas. Entre enero y octubre las ventas han mejorado ligeramente respecto al mismo periodo del año anterior en el mercado español gracias a los nuevos integrantes derivados de los comerciales, como son los Toyota ProAce, Citroën Spacetourer y Peugeot Traveller, este último con muy buena demanda.

A principios de año, el rey en la categoría era el Mercedes Clase V que nos atañe hoy, un modelo que a pesar de haber caído algunos puestos en las listas de ventas, aún se mantiene en el top 5, concretamente en un cuarto puesto, con 1.019 unidades vendidas entre enero y octubre. Como sabrás, este modelo que llegó al mercado en 1996 se fabrica en la factoría que la marca alemana tiene en Vitoria-Gasteiz (de ahí la denominación del modelo), siendo uno de los pocos monovolúmenes de lujo que se venden en nuestro país.

Muchos se preguntaron en su día por qué Mercedes-Benz volvía a la denominación Clase V y dejaba atrás el nombre Viano. Pues la razón es clara: este monovolumen adopta una denominación como la del resto de turismos de la gama porque por acabados, confort y equipamiento no podemos llamarlo furgoneta (bueno, más bien no debemos, pero no deja de ser lo que es). Es más, en la marca está prohibido usar esta denominación para referirse a la Clase V, y es que este “turismo de carrocería cuadrada” apunta muy alto. Para ponerlo a prueba, he elegido el acabado Avantgarde con el motor 250 d de 190 CV y me he ido de viaje a Asturias.

¿Me acompañas en este viaje a conocerlo a fondo?

Diseño exterior

Estéticamente, la Clase V mantiene las formas tradicionales de una furgoneta, pero su diseño ha tratado de hacerse lo más tecnológico y diferente posible, especialmente con la línea deportiva AMG que luce esta unidad de pruebas -3.247€-. Gracias a algunos aderezos se mejora el aspecto dinámico de este gran MPV, como pueden ser el faldón delantero con nuevas entradas de aire mucho más prominentes, un nuevo patrón en forma de rombo para la rejilla delantera y nuevos cromados.

En el frontal destacan también la enorme parrilla con el logo en posición central y los tecnológicos faros Full LED de serie en este acabado Avantgarde (LED Intelligent Light System). La luna delantera es de lo más generoso y la visibilidad que ofrece es óptima, pudiendo adicionalmente apreciarse la cámara y el sensor de las asistencias de conducción en el espejo retrovisor interior. Rematan el conjunto de tecnologías de asistencia la tira de sensores de aparcamiento frontales.

La vista lateral está protagonizada por una generosísima superficie acristalada -con los cristales posteriores oscurecidos (437€)- que garantiza una buena visibilidad para todos los pasajeros. Cuenta con grandes puertas correderas de apertura automática en ambos lados -841€ cada una- y la superficie de estas es limpia, sin embellecedores. En este caso los espejos retrovisores integran los intermitentes y cuentan con una base en color negro a contraste con el marco de las ventanillas, el cual presenta una tira cromada como base.

Hay disponibles 13 colores exteriores para la carrocería entre los que podemos encontrar tonos clásicos y discretos, así como dos acabados: sólido o metalizado. En este caso tenemos un Blanco Ártico.

Llenando los pasos de rueda nos encontramos con unas llantas de aleación AMG de 19 pulgadas y diseño en siete radios dobles, calzadas con unos neumáticos Continental ContiSportContact 3 en dimensiones 245/45 R19 102Y XL. La Línea AMG diseñada para este modelo también cuenta con un sistema de frenos de 17 pulgadas, pinzas de freno con el distintivo Mercedes-Benz y una suspensión deportiva rebajada en 15 milímetros más firme que, en este caso, se combina con la amortiguación variable AGILITY CONTROL.

El Mercedes Clase V está disponible en tres carrocerías: compacta (4,89 metros), larga y extralarga (5,37 metros). En este caso tenemos la más equilibrada y proporcionada estéticamente, la intermedia. Sus medidas alcanzan los 5,14 metros de largo (gracias a un voladizo trasero algo más largo que la compacta), 1,93 metros de ancho y 1,88 metros de alto (48 mm con barras de techo). La batalla mide 3.200 mm y las vías delantera y trasera miden 1.666 y 1.646 mm respectivamente. El coeficiente aerodinámico es de 0,31.

En la zaga es donde más se aprecian sus similitudes con una furgoneta. El generoso portón bordea las discretas ópticas LED y ofrece una luna posterior de gran tamaño, a fin de mejorar la visibilidad en unidades que no van equipadas con cámara de marcha atrás como esta (lo cual me parece un tremendo error en semejante vehículo).

Llaman especialmente la atención elementos del paquete AMG como el faldón trasero con protección del borde de carga cromado, el sutil spoiler superior con la tercera luz de freno, el logo en posición central y el difusor trasero rematado en negro que, junto al color blanco de la carrocería, provoca un efecto visual muy llamativo. La salida de escape queda disimulada y en este caso tampoco encontramos sensores de aparcamiento posteriores.

Diseño interior

Empezaré este apartado hablando de calidad, y es que, si bien el interior de la nueva Clase V representa un gran paso adelante en términos de calidad tanto en los materiales utilizados como en la consistencia del diseño, hay algunas cosas que no me terminan de encajar en un vehículo de su precio. Ambos objetivos se han logrado con la ayuda de un lenguaje de diseño específico que, a la vista, resulta muy atractivo, pero la presencia de los plásticos duros se hace palpable en gran parte del habitáculo. Lo mismo ocurre con el tacto de los materiales, agradable en gran parte de las zonas, pero bastante pobre en otras tantas.

A gran parte de los elementos del equipamiento interior se les ha dado un acabado galvanizado, dando lugar a superficies metálicas con “tacto frío” pero muy moderno e incluso deportivo. El trabajo se ha realizado con sumo cuidado y atención al detalle, de modo que parece que han sido moldeados en una sola pieza. Es aquí donde se aprecia el mayor énfasis de la marca en mejorar los ajustes, pero fácilmente podremos encontrar algunos crujidos en el salpicadero, la pantalla o la consola central sin aplicar demasiada fuerza. A mi parecer, está muy bien acabada para ser una “furgoneta”, pero también es uno de los puntos a mejorar, aunque no dista en exceso de otros modelos de su nivel que también se hacen llamar premium.

El salpicadero de molduras rígidas incorpora cuatro salidas de aire redondas cuyos anillos exteriores presentan un acabado galvanizado de alta calidad visual. La dirección del flujo de aire se regula con una rueda que junto con el mecanismo se asemeja a la turbina de un avión. Sin embargo, lo más visible de la consola quizá sea la pantalla de visualización de 7 pulgadas independiente del resto de elementos. La pantalla está rodeada por un marco lacado en el controvertido Piano Black, tal y como sucede con el resto de equipos de la marca Becker.

Al poseer un freno de estacionamiento eléctrico junto a la puerta, también ganamos un espacio completamente diáfano entre las plazas delanteras, donde solo están los reposabrazos.

Su manejo se realiza mediante una ruleta similar al i-Drive de BMW a la que van aparejados dos botones. La navegación por la pantalla es realmente cómoda, rápida e intuitiva, y la posición de los comandos está próxima al apoyabrazos por lo que es muy accesible para el conductor. Aun así, he de decir que la pantalla es un poco pegote” ya que no puede extraerse, ni replegarse y mucho menos adaptarse en caso de reflejo. Bajo esta y la doble salida de ventilación se ubican los mandos del sistema multimedia, de la climatización y un enorme hueco portaobjetos.

La Clase V ofrece ocho opciones de tapicería de tela y cuero que se pueden combinar con seis tipos de molduras. En este caso tenemos Cuero Lugano negro combinado con efecto madera de fresno marrón oscuro brillante.

Por su parte, el cuadro de instrumentos se compone de dos grandes círculos -velocímetro y cuentarrevoluciones-, cada uno de ellos con un un indicador más pequeño en su interior que nos indica el nivel de gasolina y la temperatura del aceite del motor. Cuando está en reposo, las agujas apuntan hacia abajo. Justo en la parte central del panel de instrumentos encontramos el ordenador de a bordo, que desde mi punto de vista y aunque cumple su función más que de sobra, es algo anticuado y contrasta con la modernidad de los diales y del resto del interior.

Pero si hay algo por lo que destaca este MPV es por la comodidad de sus asientos, así como por el espacio que ofrece. En las plazas delanteras encontramos unos generosos y cómodos asientos con regulación eléctrica – 1.133€- y ventilación -613€- que, a pesar de no tener excesivo agarre, son realmente cómodos para hacer largos viajes por carretera. Igual de buena es la postura de conducción, ya que en la Clase V la altura del asiento es notablemente más baja que, por ejemplo, en una Volkswagen Multivan, lo que te permite ir mucho más estirado y relajado, sin tener esa sensación de ir conduciendo una furgoneta.

De serie, el modelo viene con un total de seis plazas, es decir, tres filas de asientos con dos butacas individuales cada una (todos los asientos son del mismo tamaño), aunque podemos configurarla hasta con siete -470€- u ocho plazas -470€-.

A partir de la segunda fila los asientos no pueden equiparse con regulación eléctrica, calefacción ni ventilación, pero ofrecen regulación longitudinal y respaldo reclinable, la posibilidad de abatirlos y girarlos 180º, reposabrazos individuales y anclajes Isofix.

Para darle la vuelta a los asientos hay que sacarlos del carril y colocarlos en posición contraria a la marcha, lo que resulta bastante complicado por el peso de cada asiento. Opcionalmente hay disponible una mesa para la parte trasera -734€-, una litera -947€- y climatizador -820€-.

Respecto al espacio de carga, este variará en función de la carrocería elegida y la configuración de asientos por la que optemos. Hablamos de un mínimo de 610 litros en la carrocería compacta, 1.030 litros en la larga y 1.410 litros en la extralarga. En este caso el portón cuenta con apertura eléctrica -670€-, algo que se agradece a la hora de bajarlo. Igual de práctica es también la luneta practicable -455€-, aunque esta unidad no la equipaba.

Motorización

Actualmente la Clase V solo está disponible con un motor turbodiésel de cuatro cilindros con 2.1 litros de desplazamiento que se ofrece en tres niveles de potencia. El escalón de acceso es el V 200 d que desarrolla 100 kW (136 CV) y un par motor máximo de 330 Nm. Le sigue el V 220 d que moviliza 120 kW (163 CV) y 380 Nm de par. Este, a mi juicio, es el más equilibrado y declara un consumo de 5,7 litros a los 100 kilómetros, con unas emisiones de CO2 a 149 gramos por kilómetro.

El modelo tope de gama es el que hemos probado, el V 250 d con 140 kW (190 CV) y un par motor máximo de 440 Nm. Esta mecánica sería la comparable al anterior motor turbodiésel V6 de 3.0 litros y lo cierto es que empuja de maravilla incluso con el vehículo completamente cargado. De serie, los dos primeros niveles de potencia vienen asociados a un cambio manual de seis relaciones, mientras que la versión más potente equipa la caja 7G-Tronic Plus de siete velocidades (opcional en el resto).

Toda la potencia se envía de serie al eje trasero, pero en las tres versiones puede optarse por la tracción total 4MATIC, eso sí, siempre asociada al cambio automático 7G-Tronic Plus.

Como os decía, esta mecánica fabricada en hierro y aluminio cuenta con un desplazamiento de 2.143 cm³, dos árboles de levas en cada culata, inyección directa por conducto común, turbo, geometría variable e intercooler para desarrollar una potencia total de 190 CV a 3.800 vueltas y 440 Nm de par motor entre las 1.400 y las 2.400 rpm. Con ello, sus prestaciones no son de infarto, pues este monovolumen supera las dos toneladas de peso, pero sí que son capaces de superar a muchos turismos y resultan más que suficientes para viajar con toda la familia y su equipaje.

Empuja desde muy bajas vueltas y, aunque hasta la entrada del turbo no pega la ‘patada’, la gestión del cambio 7G-Tronic Plus siempre hace que dispongamos de toda la potencia necesaria bajo el pie derecho. No es ni mucho menos un MPV perezoso (siempre teniendo en mente el tipo de vehículo que es), permitiéndote ganar velocidad de forma lineal y progresiva, pero contundente.

 

Es más, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos, una velocidad máxima de 206 km/h y una recuperación de 80 a 120 km/h en el entorno de los 8,0 segundos, bien podríamos decir que se trata de un vehículo notablemente ágil, quizás demasiado para la gran mayoría de familias (salvo que suelas llevar el vehículo muy cargado y acostumbres a subir pendientes muy empinadas en las que necesites buenas dosis de potencia).

La mecánica es silenciosa, está bien aislada y carece -por lo general- de vibraciones, no resultando molesta y tosca como en una furgoneta al uso. El Start/Stop tiene un funcionamiento destacable. Además, el interior está muy bien insonorizado.

Como he dicho, considero más equilibrada la versión intermedia de 163 CV en lo que a prestaciones-comportamiento-consumos se refiere, eso sí, siempre asociada a la transmisión automática por su rapidez, suavidad y comodidad, contando con levas solidarias tras el volante. Las versiones manuales no son ni mucho menos peores, pero en un vehículo de estas características siempre agradecerás una gestión automática de la caja de cambios.

La caja de cambios 7G-Tronic Plus cuenta con el Agility Select, que nos permite elegir entre varios modos de conducción cuyas diferencias son notables en este caso: Eco, Confort, Sport y Manual.

Lo que más me ha gustado han sido los consumos, mucho más ajustados de lo que me esperaba. Si bien es cierto que no son tan buenos como la marca declara (6,6 / 5,6 / 6,0 l/100 km), durante el viaje a Asturias con siete plazas ocupadas y equipaje, el consumo en carretera fue de 7,2 litros a los 100 km, ascendiendo al entorno de los 8,5 litros en ciudad y deteniéndose finalmente en unos aceptables 7,6 litros a los 100 kilómetros de media. El depósito de combustible alcanza los 72 litros.

MotorV 250 d - 4 cilindros en línea
Cilindrada2.143 cm³
Potencia140 kW (190 CV) @ 3.800 rpm
Par440 Nm @ 1.400 - 2.400 rpm
Peso2.145 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm5.140 / 1.928 / 1.880 mm
Volumen Maletero1.030 litros
Aceleración 0 a 100 km/h9,1 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h8,2 segundos
Velocidad máxima206 km/h
Consumo homologado6,6 / 5,6 / 6,0 l/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km157 g/km de CO₂
Precio de partida48.867 euros (esta carrocería, motor y acabado sin descuentos)

Comportamiento

Si hay algo por lo que destaca la Clase V de Mercedes-Benz es por lo bien que se viaja a bordo. Es más confortable que prácticamente la totalidad de sus alternativas (por no decir todas) y es el único monovolumen/furgoneta de estas características que ofrece un equilibrio tan bueno entre comodidad y dinamismo. No es una berlina, eso está claro, pero tiene un paso por curva ágil y, en este caso, una mecánica más que solvente.

Su esquema de suspensiones McPherson delantero y de rueda tirada con brazos independientes ha sido optimizado para que la Clase V sea capaz de filtrar eficazmente las irregularidades del asfalto y, al mismo tiempo, contener de forma eficaz los balanceos de la carrocería cuando circulamos algo ligeros por autopista. Además, esta unidad cuenta con la carrocería rebajada en 15 mm y el tren de rodaje AGILITY CONTROL con sistema de amortiguación selectivo, lo que la convierte en una delicia por carretera.

El habitáculo, además, está muy bien aislado, lo que te permite conversar con la gran mayoría de pasajeros sin alzar excesivamente la voz. Si gritas, sólo es para que te oigan al fondo.

Como comenté en el apartado de diseño interior, uno de los principales puntos a favor de este MPV es su puesto de conducción. En ningún momento tienes la sensación de ir a bordo de una furgoneta en lo que a postura se refiere, pero sin embargo conduces a una altura elevada que te permite controlar todo tu entorno a distancia, ya sea en carretera o en ciudad. A todo ello se unen adicionalmente múltiples asistentes a la conducción de los que hablaremos en el siguiente apartado.

Es en tramos revirados donde la física penaliza a la Clase V, con un comportamiento más de barcaza a la hora de enlazar curvas, aunque siempre con reacciones naturales y predecibles. Además, la dirección tampoco resulta excesivamente blanda y actúa con bastante rapidez (pero carece de feedback por su notable asistencia eléctrica), al tiempo que los diferentes modos de conducción permiten adaptar ligeramente el tren de rodaje a la situación para que tengamos todo bajo control en todo momento.

Lo que no me ha gustado en absoluto es el tacto de los frenos, ya que tienes que pisar con insistencia para detener el vehículo. Son eficaces, pero transmiten sensación de falta de frenado. Todos los frenos son de disco, los delanteros ventilados, con diámetros de 330 y 300 mm.

No menos sorprendente es en ciudad, donde se mueve más cómodamente de lo que cabría esperar de un coche que supera los cinco metros. Su dirección ofrece un buen radio de giro de 11,8 metros -igual que ocurre en la Multivan-, lo que significa un radio menor incluso al de algunas berlinas y claramente inferior al de las furgonetas de la competencia adaptadas para pasajeros. Eso sí, tendrás que ser consciente de que llevas mucho coche por detrás a la hora de doblar esquinas o aparcar.

Equipamiento y precio

En el Mercedes-Benz Clase V podemos encontrar tres niveles de acabado y tres longitudes de carrocería (Compacto, Largo y Extralargo). Hasta la llegada del acabado ‘Rise’, en el mercado español podemos encontrar el acabado estándar, el acabado intermedio Avantgarde, y el lujoso Exclusive.

Ya desde el primero de ellos la Clase V incluye múltiples airbag y sistemas de seguridad, iluminación diurna LED, ordenador de viaje, volante con ajuste en altura y profundidad, aire acondicionado, elevalunas eléctricos, llantas de aleación de 16 pulgadas, freno de estacionamiento eléctrico, sensor de lluvia y luces, bluetooth, USB, asistente para viento lateral, paragolpes en el color de la carrocería, pantalla de siete pulgadas en el salpicadero o rueda de repuesto completa, entre otros.

En el caso del Avantgarde hay que añadir los faros Full LED, el Tempomat, llantas de aleación de 17 pulgadas, luneta trasera de apertura independiente, segunda puerta corredera en lado izquierdo, tren de rodaje AGILITY CONTROL con sistema de amortiguación selectivo, asientos de confort en cuero Lugano, volante multifunción en napa con moldura cromada y palanca de cambios en napa o iluminación de ambiente, entre otros.

Por último, el acabado Exclusive incluye el paquete deportivo exterior, el techo corredizo panorámico, el paquete de aparcamiento con cámara de 360º, llantas de aleación de 19 pulgadas, molduras de efecto aluminio cepillado, sistema de sonido de alto rendimiento Burmester con 16 altavoces y subwoofer, paquete de diseño interior, asientos del conductor y del acompañante de ajuste eléctrico con función de memoria, asientos climatizados para conductor y acompañante (calefacción y ventilación), asientos con ventilación detrás y consola central con compartimento refrigerado, entre otros.

Con las nuevas ediciones Marco Polo y Marco Polo Activity, la Clase V nos muestra su lado más aventurero y funcional, convirtiéndose en el medio de transporte ideal tanto para viajes como para trayectos diarios.

Los precios de toda la gama para España son los siguientes:

  • Diseño atractivo. Mantiene los rasgos clásicos de furgoneta pero la tecnología está muy presente y con este paquete AMG lo cierto es que gira más de una cabeza a su paso.
  • Grandes posibilidades de equipamiento y versatilidad.
  • Comodidad única. Hacer kilómetros con la Clase V es una verdadera gozada por sus butacas individuales, su gran visibilidad, la altura del puesto de conducción y la buena insonorización del habitáculo.
  • Mecánica potente, con buenas cifras, una entrega de potencia rápida en combinación con la caja automática y una suavidad notable.
  • Buen comportamiento tanto en autopista como en carreteras reviradas por la puesta a punto de chasis y suspensiones, aunque por desgracia, la física es la física.
  • Caja de cambios realmente suave, aunque su funcionamiento no es excesivamente rápido. Eso sí, cuenta con levas tras el volante, lo que se agradece al descender cuestas empinadas.
  • Gran radio de giro, maniobrabilidad muy lograda en ciudad.
  • Los consumos sorprenden para un vehículo de sus características. He viajado en coches menos potentes, más pequeños y menos cargados con un consumo bastante mayor.
  • Su precio es su mayor hándicap, tanto de partida como de los opcionales, pero si te lo puedes permitir, no te vas a arrepentir, no tiene prácticamente rival en el mercado y su competidor más cercano es la Multivan de Volkswagen.
  • Equipamiento de serie escaso.
  • La calidad de los materiales es buena, pero algo pobre para tratarse de un Mercedes-Benz y en relación al precio que piden por él.
  • La cámara de marcha atrás debería ser de serie, o al menos los sensores, porque darte un golpe dando marcha atrás no es difícil.
  • Los asientos pesan mucho para andar ‘trasteando’ con ellos. La modularidad es muy buena, pero no resulta práctica por ese motivo.
  • La mecánica cuenta con algo de rumorosidad en frío o al acercarnos a la parte alta del cuentavueltas.

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