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Prueba Nissan Navara NP300 2.3 dCi 190 CV 4×4 Tekna: Un pick up muy capaz para clientes exigentes

Aunque en España estamos acostumbrados a asociar el término pick up con el duro trabajo de campo, lo cierto es que la tendencia en este segmento está migrando hacia el concepto SUV, con líneas de diseño cada vez más dinámicas y discretas bajo las que se esconden auténticos todoterrenos. Recientemente he tenido la oportunidad de sentarme al volante del nuevo Nissan Navara NP300, uno de los últimos pick up en ponerse al día ante el aluvión de modelos de este segmento que estamos viendo. Y es que, actualmente, el mercado de las pick up se está reactivando, especialmente en el sector de las flotas. Basta con echar un vistazo a…
Diseño/Estética - 8.5
Calidad de acabado - 7.5
Equipamiento de serie - 8.5
Equipamiento opcional - 7.5
Habitabilidad - 7.5
Maletero - 8.5
Motor/Refinamiento - 6.3
Prestaciones - 7.6
Consumos - 7.1
Transmisión - 6.4
Dirección - 6.2
Frenos y neumáticos - 7.2
Comportamiento - 7.6
Calidad de rodadura - 7.2
Relación valor-precio - 7.7

7.4

Notable

El Navara NP300 tiene muy poco que envidiar a sus hermanos de la gama crossover de Nissan y se sitúa un peldaño por encima de lo que tradicionalmente entenderíamos por un pick up. Fabricado en España, quedó muy lejos el ser un vehículo 100 % comercial para dar paso a un modelo apto para el día a día, y sí es en campo mejor. Tiene bastantes cosas que mejorar, eso es innegable, pero se ganó con nota el título de pick-up internacional del año 2016.

Aunque en España estamos acostumbrados a asociar el término pick up con el duro trabajo de campo, lo cierto es que la tendencia en este segmento está migrando hacia el concepto SUV, con líneas de diseño cada vez más dinámicas y discretas bajo las que se esconden auténticos todoterrenos. Recientemente he tenido la oportunidad de sentarme al volante del nuevo Nissan Navara NP300, uno de los últimos pick up en ponerse al día ante el aluvión de modelos de este segmento que estamos viendo.

Y es que, actualmente, el mercado de las pick up se está reactivando, especialmente en el sector de las flotas. Basta con echar un vistazo a todos los modelos que han llegado y llegarán al mercado en los próximos meses: Mitsubishi L200, Toyota Hilux, Fiat Fullback (basado en el Mitsubishi L200), Renault Alaskan, Ford Ranger… ¡Incluso Mercedes-Benz está preparando su propio pick up de cara a 2020!

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A pesar de ello, tan sólo 677 pick ups se matricularon en el mercado español el pasado mes de octubre -por tomar un mes de referencia-, una cifra bastante baja en comparación con otros mercados europeos y, sobre todo, si ponemos los ojos en aquellos lugares en los que son realmente importantes como Estados Unidos, Tailandia, Australia o Sudáfrica. Eso sí, como es ya habitual desde hace unos años, el Toyota Hilux logra liderar este nicho de mercado con bastante holgura y aunque en ciertas ocasiones ha sido el Ranger de Ford el que le ha puesto las cosas complicadas, en dicho mes la japonesa logró imponerse con mucha diferencia.

Nissan pone toda la carne en el asador con un Navara muy capaz en todos los terrenos y en el que se combina un diseño elegante con todo un abanico de posibilidades de uso, desde cargar sacos de tierra en la obra a diario hasta llevar las tablas de surf a la costa los fines de semana.

En este caso, el Nissan Navara se situaba en tercera posición con 106 unidades vendidas, unas cifras muy normales teniendo en cuenta que es un producto totalmente nuevo y reciente en el mercado. Quizás resulta excesivamente “lujoso” y caro en relación al anterior dado que los Doble Cabina con nivel de acabado medio o alto ya tienen tarifas propias de todoterrenos grandes y se alejan del ámbito comercial, pero es que para destronar al rey nipón hace falta ofrecer un producto redondo. Ahora la pregunta es: ¿No es el Navara NP300 demasiado redondo? ¡Descubrámoslo!

Diseño exterior

El pick up japonés hereda en esta generación los principales rasgos de diseño de la gama de turismos de Nissan para no desentonar en las carreteras de aquellos mercados en los que está a la venta. Como se puede apreciar a simple vista, su transformación es notable, dando paso a unas líneas más suaves y refinadas que, en el fondo, siguen manteniendo la planta y las buenas capacidades 4×4 del Navara.

Al fin y al cabo, en Nissan son conscientes de que un pick up no deja de ser un vehículo con dos caras: el vehículo ideal para el ocio y para los trabajos más duros, por lo que las principales líneas de diseño de los exitosos crossovers de la marca se han extrapolado al Navara para lograr una estética que enganche al cliente, especialmente en el frontal, donde muestra una mirada agresiva.

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Respecto a las medidas, el Nissan Navara NP300 mide en configuración de cabina doble 5.330 mm de largo, 1.850 mm de ancho y 1.810 mm de alto. Su batalla es de 3.150 mm y su altura libre al suelo de 223 mm. A sus cotas me referiré en el apartado de comportamiento.

Además, es el nuevo diseño de la parte frontal el que ha contribuido notoriamente a una rebaja de la resistencia aerodinámica del 3,6%, gracias a una luna delantera más inclinada y un sutil spoiler bajo el faldón delantero. En su parte superior, el capó se presenta a una altura realmente elevada y está presidido por dos marcados nervios que parten desde la calandra hacia la luna para enfatizar la personalidad propia del modelo.

Un poco más abajo, los ojos se nos van inevitablemente a los nuevos faros nivelables con sensor lumínico de tecnología Full LED de este acabado Tekna: tanto para las luces diurnas con la característica forma de boomerang, como para las cortas y las largas. El uso de LED en lugar de Xenón no es por moda, los faros LED del Navara emiten una luz más blancacon lo que se mejora de manera notable la visibilidad nocturna, y además necesitan un 50% menos de energía que unos faros de xenón equivalentes. Ambos escoltan una parrilla en forma de V que se extiende por la elevada línea de capó para otorgar una mayor fuerza visual a la parte delantera, dejando el logo en posición privilegiada.

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La sensación de solidez propia del Navara NP300 está presente en el parachoques frontal, el cual presenta unas sinuosas y marcadas líneas que perfilan una parrilla inferior en la que se ubica la matrícula, al tiempo que esculpen los huecos donde se esconden los faros antiniebla delanteros de aspecto redondeado y con marco cromado. Como buen todoterreno que es, en la parte inferior no faltan las protecciones plásticas.

Los cromados están presentes en múltiples detalles para aportar elegancia al conjunto, encontrándolos en los raíles de techo, tiradores de las puertas, estribos, espejos, frontal y zaga, marcos de las ventanillas…

En la vista lateral, el Nissan Navara sigue la línea característica de los crossovers de la marca, con unos pasos de rueda prominentes y una amplia superficie acristalada cuya línea se eleva progresivamente. El lateral, al igual que la parte delantera, gana en personalidad propia e incorpora elementos dignos de un vehículo de su altura, como los estribos laterales. Por último, completan las esculpidas líneas del lateral las grandes llantas de 18 pulgadas que, a pesar de su gran tamaño, no comprometen las grandes virtudes camperas de este pick up. Respecto a los neumáticos, en este caso hablamos de unos Continental ContiCrossContact LX2 en medidas 255/60 R18 T XL.

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En la trasera, los grupos ópticos con tecnología LED se extienden en vertical a los lados del portón, abarcando también parte del lateral del modelo. Son lo que más resalta de la zaga a causa de su gran tamaño y su forma, al tiempo que los nervios del portón se esfuerzan por mantener el diseño en V del frontal hasta el último momento. Dicho portón cuenta con cierre centralizado con el resto del coche, se abre hacia abajo -soportando un peso de 200 kilos- y en su manilla integra la cámara de visión trasera -que a su vez es una de las cámaras de la visión 360º-. En el tercio inferior encontramos un rudo paragolpes cromado que integra la matrícula y los sensores de aparcamiento posteriores.

La tercera luz de freno se sitúa por encima de la luneta trasera, la cual goza de una amplia superficie que permite una excelente visibilidad, algo que nunca viene mal en un 4×4 de semejantes dimensiones.

Por último y, visto desde arriba, nos encontramos con los ya mencionados raíles de techo en color plata, un techo solar y una antena de corte tradicional. Personalmente habría optado por poner una antena de aleta de tiburón de serie para no desmerecer tan buen conjunto, pero desde la marca han preferido dejarlo como accesorio.

Diseño interior

Si pasamos al interior, te darás rápidamente cuenta de que las similitudes con el resto de la gama Nissan son mucho más palpables que en la carrocería, con todo lo bueno que eso implica en términos de calidad y equipamiento. Una vez más, los diseñadores de Nissan se han esforzado por crear un habitáculo que combina claridad, armonía y espacio. Con ello y gracias a su elevada línea de hombros, los ocupantes tienen una gran sensación de protección combinada y, en lo que respecta al conductor, este goza de una posición asombrosamente elevada que le permite dominar la carretera.

En cuanto a presentación y calidad interior, si bien es cierto que aparentemente es muy similar al resto de sus ‘hermanos’, al montarte en el Navara tendrás la sensación de que el habitáculo no está tan trabajado porque al fin y al cabo hablamos de un vehículo que ha de transmitir robustez y durabilidad, pero realmente hablamos de un pick up con grandes terminaciones en el interior. Tanto a nivel visual como al tacto los acabados son impecables y los materiales cromados, las inserciones en negro piano y la piel con costuras contrastadas ayudan al modelo a transmitir un mayor empaque.

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En cuanto al diseño, las líneas del salpicadero siguen el diseño en V de otros SUV de la marca como el Qashqai o el X-Trail, ya que todas sus formas emergen desde el centro hacia los laterales. El salpicadero cuenta con una leve inclinación y se encuentra presidido por las salidas de aire centrales, el botón de los intermitentes de emergencia y la pantalla táctil de 7 pulgadas desde la que se gestiona el sistema multimedia (navegador, radio, tomas auxiliares…). Se nota que el orden está muy presente y la botonería es clara y fácil de utilizar. Justo debajo de esta pantalla encontramos los mandos del climatizador bizona, seguidos de la ruleta selectora del modo de tracción y el botón del control de descenso. El asistente de arranque en pendientes es de serie, pero funciona automáticamente.

Hay algunos elementos -como los botones de los elevalunas o de los espejos retrovisores- que denotan su origen japonés, pero el conjunto está muy bien rematado.

Tras el volante -de diseño algo simple para mi gusto- encontramos los cuadros de instrumentos analógicos y la pantalla a color de 5 pulgadas del Advanced Drive-Assist. En este punto y, al igual que ocurre en el X-Trail, hay que señalar que al crear el interior del Navara NP300 desde Nissan decidieron situar al conductor como principal centro de atención. Es decir, los sistemas de confort, practicidad y seguridad se analizaron y rediseñaron para facilitar al conductor el acceso a todos los mandos y controles.

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El interior del Nissan Navara aboga por la funcionalidad. No podríamos decir que es feo como tal, pero sí algo sobrio, sin florituras, el objetivo es que sea práctico, resistente y, sobretodo, claro.

Es por ello que, gracias a un intuitivo interfaz único, el conductor puede adecuar las funciones del Navara a sus necesidades como si de un turismo o un SUV se tratara; desde conectar los tres flashes únicos para los intermitentes en los cambios de carril hasta decidir el umbral de activación de los faros automáticos. Cada menú y cada pantalla muestran la información de forma lógica y estructurada en la pantalla situada en el centro de la instrumentación, entre el velocímetro y el cuentarrevoluciones y cuyos contenidos se manejan mediante los mandos localizados en el volante.

El modelo cuenta con diversos huecos portaobjetos y una guantera bastante amplia en la consola central -entre ambos asientos-.

Ya en la consola central nos encontramos con un pequeño hueco portaobjetos, el freno de estacionamiento clásico, la palanca del cambio manual de 6 velocidades, dos posavasos y los mandos de los asientos calefactables. Respecto a los asientos delanteros, estos presentan un acceso cómodo a pesar de la altura elevada del Navara gracias a los asideros y los estribos laterales, además de ser bastante ergonómicos, sobre todo para viajar, aunque si bien es cierto estos no agarran demasiado cuando circulamos por una zona de curvas y tienen un mullido blando para no hacer sufrir a los ocupantes al atravesar terrenos abruptos.

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En cuanto a la habitabilidad en las plazas traseras, estas cuentan con buena altura al techo y no se ven afectadas por la presencia del techo solar, contando adicionalmente con una anchura más que aceptable. Atrás podrán viajar tres adultos con comodidad ya que el túnel de transmisión no es nada intrusivo, pero el mullido de la plaza central posterior es el principal inconveniente. Aquí he de señalar que mientras en los pick up de hace algunos años la segunda fila de asientos era extremadamente vertical, en el Nissan Navara NP300 resulta mucho más cómoda de lo que cabría esperar, pues cuenta con una inclinación de 23º que te ayuda a ir mucho más cómodo. Lo que no hay es reposabrazos central trasero.

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Por último, hay que hacer mención a su capacidad de carga de hasta 1 tonelada y su capacidad de remolque de hasta 3.500 kilogramos. Al ser un pick up dejamos de lado el maletero convencional para encontrarnos ante una caja de carga de metal ‘descubierto’, aunque opcionalmente esta se puede recubrir de plástico o contrachapado, además de existir diversos accesorios como hard top o lonas para protegerla. Adicionalmente, la caja ofrece diversos puntos de anclaje con raíles, de modo que las fijaciones móviles pueden instalarse en cualquier sitio, tanto en el suelo de carga como en los paneles laterales.

En esta variante de cabina doble, el espacio de carga ha crecido en 67 milímetros hasta los 1.578 milímetros, con una anchura total de 1.560 milímetros y una altura de 474 milímetros.

Motorización

En Nissan Navara NP300 se vende en nuestro mercado con una sola motorización que ofrece dos niveles de potencia y cumple la normativa Euro V. Hablamos del bloque turbodiésel de 4 cilindros, 2.3 litros de cilindrada y origen Renault que ya hemos visto en algunos vehículos comerciales de ambos fabricantes. Este se ofrece con 160 CV (120 kW) y 403 Nm de par máximo o con 190 CV (140 kW) y 450 Nm de par motor. Además, lo bueno de esta mecánica es que, al ser más pequeña, el capó se ha reducido ligeramente para darle más capacidad al habitáculo y a la caja de carga.

En mi caso, he optado por la opción más potente de todas, el motor diésel bi-turbo de 190 CV con cambio manual de 6 velocidades -de manera opcional hay un automático de 7 relaciones traído de Infiniti- y 450 Nm de par motor a partir de 1.500 rpm, una mecánica con la que el Navara se mueve ágil y más que desahogado a pesar de sus 2.038 kilos de peso sobre la báscula.

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Es cierto que por debajo de las 1.500 revoluciones por minuto la alegría del motor es prácticamente nula, pero entre dicha cifra y las 2.500 rpm el mastodonte de Nissan acelera y recupera con contundencia gracias al doble turbo. Si hablamos de cifras, la marca nipona declara una aceleración de 0 a 100 km/h en 10,8 segundos, una velocidad máxima de 184 km/h y un consumo medio de 6,4 litros a los 100 km con este cambio manual (7,0 litros con cambio automático). En cualquier caso, la tracción de serie es trasera, aunque con el selector ubicado en el salpicadero podemos engranar el 4×4 en marcha hasta los 100 km/h-, la reductora –con el coche parado- y el bloqueo de diferencial trasero.

A su buen empuje le acompañan un comportamiento versátil y unos consumos ajustados para lo que es el conjunto. Eso sí, ten en cuenta que hablo de una motorización elástica en prestaciones, pero no prestacional porque no es un vehículo concebido para ello, sino para arrastrar con fuerza cualquier carga por el terreno que sea, como si hablamos de una pared prácticamente vertical. Es por ello que la mayor fuerza se concentra en las primeras marchas y la 5ª y 6ª se estiran para favorecer el consumo de combustible.

Respecto al cambio manual de 6 relaciones, os diré que este cuenta con una elección de la secuencia del cambio muy acertada. Lo mismo ocurre con los recorridos del mismo, aunque el tacto indudablemente te resultará algo tosco e impreciso en conjunto.

Llegados a este punto, voy a hacer mención a la sonoridad del motor y su aislamiento acústico. En líneas generales no hablamos de una mecánica excesivamente ruidosa y el habitáculo está bien insonorizado, reduciéndose al mínimo las posibles vibraciones, lo que nos lleva a poder disfrutar de su conducción. Sin embargo, su sonido es más áspero y audible que en los crossover de Nissan (como es lógico), especialmente en frío o cuando nos vemos obligados a forzar el rendimiento del motor en carretera para, por ejemplo, adelantar. Ahí sale a relucir un ruido más elevado de lo normal que te hará sentir a bordo de una furgoneta.

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En cuanto a consumos reales, estos se reducen en un 24% respecto a su predecesor y la marca homologa 6,4 litros a los 100, una cifra que te resultará imposible igualar en una conducción real, elevándose el mismo hasta los 8,4 litros a los 100 km -una cifra bastante competitiva para este modelo-. En autopista, circulando a velocidad legal puedes rebajar el consumo fácilmente hasta los 7,3 litros -frente a los 5,9 litros que homologa Nissan-; mientras que en ciudad los 7,4 litros que declara la marca nipona ascienden a casi 9,5 litros a los 100. El depósito de combustible tiene una capacidad de 80 litros.

Motor2.3 dCi / 4 cilindros en línea
Cilindrada2.299 cm3
Potencia190 CV (140 kW) @ 3.750 rpm
Par450 Nm @ 1.500 - 2.500 rpm
Peso2.038 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm5.330 / 1.850 / 1.810 mm
Volumen Maletero1.578 mm x 1.560 mm
Aceleración 0 a 100 km/h10,8 segundos
Recuperación 80 a 120 km/hN.D.
Velocidad máxima184 km/h
Consumo homologado7,4 / 5,9 / 6,4 l/100 km (urb. /extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km169 g/km de CO2
Precio de partida20.600 euros

Comportamiento

Nada más ponerte a los mandos del nuevo Nissan Navara NP300 todo a tu alrededor parece hacerse pequeño, sintiéndote poderoso e indestructible -todas sus dimensiones se hacen palpables nada más echar un vistazo por la luna delantera y los espejos retrovisores-. En campo sabemos que va a resultar prometedor pero… ¿Y en carretera y en ciudad?

Es cierto que una ciudad como Madrid no es el mejor entorno para un pick up, al margen de que puedas desenvolverte en la misma con total normalidad. La visibilidad no es mala en ningún ángulo, pero sus dimensiones son su mayor hándicap a la hora de callejear o aparcar. Sin embargo, desde Nissan han pensado en todo y han dotado al Navara de algunas tecnologías que equipan el resto de modelos de la gama, como los sensores de aparcamiento traseros o la cámara de visión 360º. Lógicamente, no solo les sacarás provecho en la urbe, sino también a la hora de aventurarte campo a través -como comentaré un poco más adelante- cuando tengas que superar diversos obstáculos y el gran morro del coche o la caja trasera no te permitan ver todas las roturas del terreno.

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Su radio de giro no precisamente el de un urbano, pero ronda los 12,5 metros, una cifra que realmente tampoco es excesivamente elevada para este segmento y que agradecerás tanto en ciudad como en campo.

En el momento de enfrentarte a autopistas o autovías, lo cierto es que el Navara sorprende por su confort de marcha y ahora recorrerás kilómetros con una mayor sensación de aplomo. Sí, mantiene un esquema de diseño estructural de chasis de travesaños y largueros, así como una altura considerable, pero una de sus grandes virtudes es la incorporación de la nueva suspensión multibrazo con muelles helicoidales para el eje trasero rígido -que sustituye a las rebotonas ballestas- en las versiones de doble cabina.

Es, con la bañera vacía, cuando notarás más rebotes en la parte trasera, como es lógico. Es con la zona de carga llena cuando su comportamiento dinámico empieza a asemejarse más al de un gran SUV o 4×4.

Con ello y, junto a las suspensiones independientes delanteras, este pick up no solo es muchísimo más cómodo en todos los terrenos, sino también mucho más estable y seguro. Es cierto que la suspensión sigue estando pensada para aguantar grandes esfuerzos y se centra en ser resistente a un gran volumen de carga, pero ahora los balanceos de la carrocería en curvas suaves son mucho menos perceptibles que en su predecesor.

Circulando a velocidades legales el Navara se muestra bastante cómodo y el aislamiento acústico está logrado. El motor empuja con fuerza y los frenos -a pesar de que los traseros son de tambor- permiten una buena dosificación, cumpliendo efectivamente con su función ante una emergencia.

Es en carreteras secundarias o de montaña donde salen a relucir los principales contras del Nissan Navara, pues a su elevada altura y sus suspensiones blandas se une ahora un nuevo elemento: la dirección. Partiendo de que no hablamos de un coche para “ir de tramo”, hay que tener claro que su dirección de cremallera y piñón no es muy precisa que digamos y su velocidad de reacción es bastante limitada, además de contar con una notable desmultiplicación. Pero que no cunda el pánico, no hablamos en ningún caso de un coche inseguro, pues adicionalmente cuenta con control de tracción y estabilidad -entre otros-, sino de un vehículo bastante torpe a la hora de encarar un tramo de curvas si queremos hacerlo a mayor velocidad de la razonable para un modelo con semejantes cotas.

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pero sin duda alguna su hábitat natural se encuentra fuera del asfalto y es aquí donde más vamos a disfrutar de este inmenso todoterreno. Como bien sabéis, los 4×4 puros están en peligro de extinción, por lo que poder ponerte de vez en cuando a los mandos de uno y ver como se sube, literalmente, por la piedras, siempre es un placer. Una vez te adentras campo a través, lo más recomendable es conectar la tracción total con el mando dispuesto en la parte inferior del salpicadero, para lo cual no necesitarás siquiera detenerte -funciona hasta los 100 km/h-. A esta le acompañan unos recorridos de suspensiones muy buenos para este tipo de terrenos quebrados y como complemento no nos faltan la reductora -la cual sí que hay que activar con el vehículo detenido- y el bloqueo del diferencial que te permitirán adentrarte allí por donde quieras. Realmente hay pocos terrenos que se le resistan…

El Navara NP300 tiene unas cotas excelentes, aunque siempre debes pensar en acompañarlas de unos neumáticos adecuados si lo vas a sacar con frecuencia del asfalto. Su ángulo de ataque es de 30,4º, su ángulo ventral de 22,2º y su ángulo de salida de 25,6º. La altura libre mínima 223 mm y su capacidad de vadeo alcanza los 60 centímetros. Adicionalmente, la pendiente máxima superable es de 30º y la inclinación lateral de 49,8º.

Precio y equipamiento

El precio de nuestra unidad de pruebas, un Nissan Navara 2.3 dCi 190 CV manual 4×4 con acabado Tekna y pintura metalizada -423€- está disponible por 34.553 euros, a los que podremos sumar el descuento de recompra de vehículo usado y el de financiación con RCI (29.467 euros en total según el configurador de Nissan), así como los posibles descuentos adicionales del concesionario y de la marca.

Sí, es bastante caro si hablamos de este segmento, pero por este precio podrás disfrutar de un pick up realmente completo que se asemeja más a un turismo que a un vehículo de índole comercial. Eso sí, los diversos acabados -cuatro en total- ofrecen un equipamiento cerrado y opcionalmente solo podrás añadir accesorios, pero ojo, que hablamos de un total de más de 120 accesorios tanto de uso como de personalización en el que no faltan barras de protección, hard tops para la zona de carga, llantas de aleación, rieles laterales…

Nissan Navara NP300 2.3 dCi 190 CV Tekna (19)

Concretamente, con el acabado Tekna vienen de serie elementos como el climatizador automático de dos zonas7 airbag, ABS+EBD+ESP+VDC (controles de tracción y estabilidad), asistente al arranque en cuestas y de frenado, gestión electrónica del diferencial, sensores de aparcamiento traseros, dirección asistida, elevalunas eléctricos, cierre centralizado con mando a distancia y llave inteligente con botón de arranque, ópticas con tecnología Full LED, pantalla táctil multifunción de siete pulgadas con todas las funciones habituales de los sistemas Nissan Connect -como acceso a internet, navegador, Google-Send-to-Car, control de USB y Bluetooth- , barras en techo, techo solar, llantas de 18 pulgadas, volante y pomo del cambio en piel e incluso asiento del conductor regulable electrónicamente con 8 ajustes y asientos delanteros calefactados, entre otros.

El Nissan Navara está muy cerca de sus hermanos crossover en calidades, equipamiento y acabados, lo que en parte justifica el sobreprecio. Cuenta con un espacio de carga y remolque notable al tiempo que ofrece múltiples accesorios para la misma, además de unas plazas traseras realmente cómodas y amplias. Los consumos de esta mecánica no son excesivamente elevados si tenemos en cuenta que hablamos de un vehículo de más de 2 toneladas con 190 CV que le empujan con fuerza. Cuenta con unas excelentes cotas 4×4, una suspensión que ha mejorado notablemente y multitud de ayudas off-road. El equipamiento es realmente completo, por lo que echarás pocos opcionales en falta. La renovación estética le ha sentado realmente bien, es moderno pero a la vez transmite robustez. Los faros Full LED alumbran muy bien cuando la iluminación de la carretera es escasa. Cuenta con 5 años de garantía.

Su comportamiento en carretera ha mejorado mucho, pero sigue siendo uno de sus principales hándicaps (aun así es de los mejores del segmento). La dirección es mejorable, a la hora de afrontar carreteras con curvas se muestra demasiado perezosa y poco informativa. El tacto de la palanca de cambios podría estar un poco más logrado y mejoraría el conjunto, al igual que el sonido y el traqueteo del motor.

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