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¿Qué coche me compro: diésel o gasolina?

Si tienes pensado comprar un coche en breve tanto nuevo como de segunda mano, es de suponer que habrás estudiado bien tu caso y sabrás exactamente qué coche te conviene más, qué coche te gusta más, y qué coche te puedes permitir. El modelo que optimice esas tres variables debería ser el elegido, aunque la realidad es que deberías darle más prioridad a qué coche te conviene más, y luego acceder al modelo que te puedes permitir con holgura.

La economía manda hoy más que nunca, y si nos compramos un coche por pura necesidad, hemos de gastar lo justo para obtener el mayor rendimiento. Si nos compramos un coche por placer, lo primero es que somos unos privilegiados, y lo segundo es que aun así hemos de procurar minimizar el gasto asociado al coche. Poder comprar lo que queramos no significa que esté bien tirar el dinero tontamente. Seguramente la pregunta más importante que te harás al principio pueda ser, ¿diésel o gasolina?

diesel o gasolina

Cada caso particular es un mundo diferente en el que analizar nuestra situación económica, su sostenibilidad (hasta cuándo mantendremos esa capacidad económica), la necesidad de uso del coche (kilometraje anual, y qué “tipo de kilómetros” haremos: urbanos, autovía, mixto…), si tenemos conciencia medioambiental, o no demasiada… Muchas variables por conocer, así que es difícil que podamos dar un veredicto concreto que satisfaga a todo el mundo. Igual podemos decir que los diésel son caros, ineficientes, sucios, poco interesantes, difícilmente amortizables… como casi lo contrario, solo dependiendo del tipo de uso.

De la misma forma, siempre va a existir un conocido, un amigo, un cuñado, que eche por tierra cualquier declaración del tipo: “cuidado, porque puede suceder que la válvula EGR se ensucie y tengas una reparación inesperada, y nada asequible“. Siempre hay alguien que no tiene ese problema en 300.000 km, pero de igual manera hay personas que se compran un SUV diésel para hacer 3.000 km al año en una ciudad pequeña, sin salir a la autovía. Y esto es verídico porque fui testigo directo de cómo, en un taller de mi ciudad, aleccionaban a un señor sobre cómo no tratar a su pobre coche.

¿En qué me fijo a la hora de comprar una motorización diésel o gasolina?

Cuando nos planteamos comprar un coche debemos saber cuánto nos va a costar. Pero no hablamos de echar un vistazo al precio del coche y al precio actual del combustible. Con eso no tenemos ni para empezar, pero es algo que se hace habitualmente. Es, si queremos decirlo así, el “síndrome del pago ahora“: si el coche nos sale por 9.900 euros y el combustible es “barato”, es lo que podemos permitirnos. O si la mensualidad no llega a 100 euros… argumento similar, y por desgracia erróneo en muchos casos.

Antes de precipitarse conviene tener claras las diferencias de precio entre coches de prestaciones equivalentes diésel/gasolina, y ser muy honestos en cómo circulamos con el coche: en ciudad exclusivamente, en autovía mayoritariamente, en carretera convencional, un mix (y qué tipo de mix). Es vital saber si amortizaremos las diferencias de precio iniciales en el plazo que estimamos nos durará el coche.

Con una tarjeta de crédito también podemos pagar poco por una TV de plasma, unos 30 o 40 euros al mes, pero al final estaremos pagando alrededor de un 30% más por esa TV, que si la pagásemos en mano. Es cosa de los intereses, pero a veces nos puede más la codicia y la inmediatez, que la planificación y una estrategia de compra adecuada. Volviendo a los coches, antes de pensar en pagar la primera letra deberíamos tener controladas al 100% ciertas cosas:

  • El coste unitario del coche diésel, y el coste de su equivalente en gasolina: lo que pagamos en total por disponer de él.
  • Costes de combustible, aunque en realidad ya sabemos que las diferencias medias entre diésel y gasolina no son lo que eran hace unos años. Para mí, ya no es un factor importante para decidir la compra, y si hablamos de diésel Premium, menos, por supuesto.
  • Costes de mantenimiento, tanto el preventivo, como el que supone reparar o sustituir una pieza defectuosa o rota.
  • ¿Es qué rango de kilómetros anuales nos vamos a mover?
  • ¿Circularemos mayoritariamente en ciudad, distancias cortas, largas, carretera o autovía? ¿Viviremos muchos atascos?
  • ¿Sabemos los impuestos que paga cada tipo de motor?
  • ¿Qué es un impuesto?

gasolina pequeños

Estas son las preguntas básicas que estaría bien hacerse para tener una idea de lo que vamos a invertir en un coche. Lo de qué es un impuesto es algo jocoso, pero realmente creo que no hay muchos compradores que piensen si estarán pagando un exceso de impuestos solo por tener un coche con un motor más contaminante que el de gasolina. Faltaría añadir una estimación (o la intención) de si lo querremos vender en X años para sacarle más rendimiento, o lo querremos conservar más años.

Esto es clave también: la devaluación del precio de reventa del coche. Si compras pensando en vender, sí que puedes pensar que el diésel es tu opción porque “valen más” de segunda, a igualdad de condiciones que un gasolina. Lo que ocurre es que de nuevo nos ponemos en modo “cuánto gano ahora”, en ese momento de venta, y no pensamos en los costes añadidos que hemos ido acumulando con los kilómetros. No diré que es lo comido por lo servido porque, repito, el cálculo exacto es imposible de decir sin ver cada caso de forma individual, pero sí diré que es complicado afirmar que vas a salir ganando dinero al venderlo de segunda mano. Difícil.

Con poco que sepamos sobre los costes de mantenimiento de los diésel ya nos ponemos sobre aviso de la cantidad de kilómetros anuales que deberíamos recorrer para amortizar la compra. Y claro, esos kilómetros deberían ser “útiles”, algo que no se justifica si usamos el coche mayoritariamente para ir y volver del trabajo, y a duras penas hacer más de 30 o 40 km diarios en día laboral. Tampoco se justifica con “paseos” para hacer kilómetros, partimos de la base de que usamos el sentido común, y que eso sí se hace si no te planteas hacer cuenta alguna a la hora de comprar coche.

Recapitulando: ¿compro diésel, o gasolina?

Depende. Es la clave, y sí, soy gallego. Depende de lo que necesites, y si dejamos de lado la componente pasional de disponer de coche propio (que es importante, pero a ella no le importa cuánto cuesta), si nos ceñimos a la parte racional y económica, se puede decir que un gasolina está indicado para la mayoría de los usos cotidianos que se reducen a recorridos urbanos.

Si circulamos en trayectos cortos por ciudad y muy rara vez salimos a la autovía, la diferencia entre comprar un utilitario de gasolina y uno diésel inclina la balanza fácilmente hacia el pequeño gasolina.

Si habitualmente hacemos muchos kilómetros diarios de autovía y callejeamos poco, el diésel puede ser la opción más interesante a largo plazo.

Si no hay una diferencia clara entre ciudad y autovía… ¡hay que sacar papel y lápiz!

Es decir, un gasolina pequeño, de motor apretado, turboalimentado y de dimensiones contenidas (y por tanto, poco peso). Será más barato de mantener, más limpio, consumirá muy poco (entendiéndose por muy poco hasta los 6,5 l/100 km de media, como los EcoBoost de 1 litro de Ford pueden consumir [ver prueba del Ford Focus 1.0 EcoBoost 125 cv] ) y nos permitirá una conducción eficiente y ágil en la ciudad. No digo que todo el mundo debiese tener coches gasolina pequeño: para el caso de alguien que solo hace ciudad o un 90% de ciudad, sí. Es de cajón a la vista de los problemas de suciedad en el motor, problemas para alcanzar temperaturas de escape adecuadas y problemas de válvula EGR que puede tener un diésel al que no le “pisemos” y hagamos subir de vueltas con cierta periodicidad.

diesel pequeños

Por el contrario, si hacemos casi todo autovía, un buen puñado de kilómetros a la semana, mes y año (se suele cifrar la kilometrada en más de 20 o 25.000 km anuales para empezar a tener rentabilidad seria en diésel), tendremos teóricamente menos problemas mecánicos, y por tanto, nos limitaremos a las revisiones de mantenimiento preventivo, y con suerte a poco más “extra”. Ya con esto estaremos pagando más que con un equivalente gasolina, sobre todo porque de base serán unos dos o tres mil euros más caros por la diferencia de precio del motor.

Concluyendo: revisa tu caso, sé honesto con lo que necesitas y cómo lo vas a utilizar, y no dejes que te cieguen los bajos precios del carburante (que ni son bajos, ni hay tanta diferencia con la gasolina) antes de hacer cuentas a largo plazo. Ya solo para amortizar los 2.000 o 3.000 euros de diferencia en el precio del coche, ¿cuántos repostajes de menos debes hacer con el diésel?

Y tú, ¿eres más de diésel o de gasolina?

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