La transición hacia la electricidad en el automóvil está siendo bien distinta las previsiones existentes desde hace años. Está más que demostrado que, aunque dicha transición ha comenzado y cada vez más personas se decantan por esta nueva opción, muchos consumidores siguen prefiriendo las opciones de combustión tradicional, por prestaciones, por precios, y por sensaciones. De hecho, el fin de la venta de coches de combustión marcado para el año 2035, que parecía un hecho, está siendo revisada por la Comisión Europea dada la presión del sector.
El mercado de los coches eléctricos avanza, poco a poco, y al compás de las ayudas gubernamentales de los países, interesados en que sus sociedades varíen, pero como ha quedado demostrado, por ejemplo, en Alemania o este mes de enero de incertidumbre con el Plan Auto + en España, en el momento que estas ayudas se tambalean o desaparecen, se estacan el mercado.
En este sentido, una nueva propuesta de un gigante como Nissan, dan fe de que el motor de combustión sigue vivo: aunque están concienciados con la movilidad eléctrica, así lo demuestra su catálogo, ha tomado la decisión de mejorar su motor térmico para hacerlo más eficiente y que sigan siendo una opción válida para los días de hoy. De hecho, es más eficiente, limpio y compatible con el futuro eléctrico. Todo ello se logra combinación de baterías de estado sólido, sistemas híbridos avanzados y una tecnología industrial llamada cold spray.
Nissan y el motor de combustión
Lo que ha logrado Nissan, de ahí que sea tan innovador, es aplicar tecnología de pulverización en frío (cold spray) a las válvulas de un motor de gasolina. Las válvulas son piezas, hasta ahora independientes que se ajustaban a la presión, pero este nuevo sistema lo que hace es crear un recubrimiento directamente sobre la culata de aluminio. El resultado, se proyectan partículas metálicas a velocidad supersónica sin que se lleguen a fundir, logrando de esta forma una adhesión resistente y con una conducción térmica muy elevada. Esto se traducen en durabilidad y en eficiencia, ya que se mejora el flujo de aire y estabiliza la combustión, con una eficiencia térmica del 42%, un hito en un motor de gasolina.
Nissan y sus objetivos
Como decimos, Nissan ni se decanta por una tecnología ni deja de lado la otra, sino que, apuesta por ambas, ya que estamos en un momento donde las dos pueden convivir. Eso sí, sabe que el futuro es la electrificación, y por eso se ha aliado con LiCAP Technologies, firma estadounidense para su próxima generación de coches eléctricos.
El objetivo, diseñar unas baterías con mayor densidad energética, reducir los tiempos de carga y elevar la vida útil de estas. Se trata de batería de estado sólido, y espera lanzar sus primeros vehículos con esta tecnología antes del 2030.
Nissan es consciente de que las previsiones y lo que se esperaba de la electrificación está yendo mucho más despacio, así que, lejos de quedarse de brazos cruzados, ha optado por una estrategia muy diferente al resto, exprimir lo que queda de combustión tradicional, y exprimir la eficiencia de la conducción eléctrica, y todo ello, sin renunciar a la finalidad de la transición, hace que todos los coches sean menos contaminantes, incluyendo los de combustión interna.
En un mercado con tanta incertidumbre, y sin un camino definido hacia el futuro, desmarcarse con este tipo de alternativas puede resultar clave para la marca de cara al futuro del automóvil, y ese es el objetivo que se ha marcado Nissan, donde la tecnología y el desarrollo siempre han sido una seña de identidad que quieren mantener con la nueva generación de vehículos.





