El AMR26 no tiene un solo problema, tiene varios, y por eso, por el momento, están entre 4 y 5 segundos de la cabeza. Esto en la F1 es un mundo. Para poder medir esto, si esta diferencia se produjera en carrera, podríamos estar hablando de que el AMR26 podría ser doblado en la vuelta 13 o 14 de cada premio, y podría terminar la carrera con tres o más vueltas perdidas respecto al ganador, un auténtico drama. Aunque ya se puede esperar cualquier cosa, casi nadie duda de que se va a mejorar, las preguntas son cuánto y cuándo. Se ha hablado de los problemas en el motor Honda, se ha hablado de la amortiguación, de la aerodinámica. Pero hay un elemento que está fallando considerablemente, fabricado por Aston Martin, y que ayuda al mal rendimiento de la unidad de potencia.
La caja de cambios de Aston Martin
Cuando Aston Martin decidió ir por libre, convertirse en una escudería independiente, sin depender de Mercedes, no solo se renunciaba a no contar con la unidad de potencia, la escudería tenía que afrontar el reto de crear su propia amortiguación y su propia caja de cambios, un reto complicado, y más para una escudería que jamán se había visto inmersa en este tipo de mecánica. Un reto que, como era de esperar, iba a ser complicado hacer bien en el primer momento.
Si bien la amortiguación parece un problema menos complicado de solucionar, ni mucha menos fácil, la caja de cambios supone un reto mayor. Según se ha sabido, la caja de cambios está muy dura, lo que impide una sincronización óptima entre piloto y monoplaza. Por otro lado, la propia sincronización del cambio con la unidad de potencia de Honda tampoco parece estar acompasada, y esto se traducen en un problema de eficiencia en los motores. Mas allá de que dicha potencia ya esté siendo un problema para Honda, el hecho de contar con este tipo de desincronización hace que el rendimiento sea aún peor.
Latigazos en el AMR26
Para entender el reto que supone la nueva caja de cambios, el nuevo reglamento obliga a que los monoplazas tengan que reducir, incluso a la primera marcha en algunas curvas, para no perder potencia de cara a las rectas. Esta falta de sincronización hace que el motor dé tirones, lo que provoca latigazos incontrolables para los pilotos. Estos cambios tan bruscos de velocidad y potencia están siendo un reto para Aston Martin, ya que afecta de manera directa a la propia unidad de potencia.
En Aston Martin se muestran relativamente tranquilos con este problema: saben que es un problema de inexperiencia, de calibración, y saben que con el paso de las pruebas y de las primeras carreras, se podrá optimizar al máximo. Ahora, el resto es lograr el mejor rendimiento para la siguiente carrera, pero se espera cierta mejoraría en los próximos test.
Mejorías en todos los aspectos
Como es sabido, hay muchas cosas que deben mejorar en el AMR26, empezando por el motor Honda, casi lo más importante por cómo se ha confeccionado el nuevo reglamento. Pero ni mucho menos es lo único. El diseño agresivo de Adrian Newey, por el momento, se ha quedado en eso, en muy bonito de ver, pero deficiente en el rendimiento. Aston Martin confían en que van a mejorar, pero la gran pregunta es la que hemos dicho, cuánto tardaron y cuando podrán ser lo competitivos que esperan ser.





