No cabe duda de que la industria china ha revolucionado el mercado de los SUV, con pantallas más grandes, tecnología a la última, y precios muy competitivos. Su llegada ha provocado que las grandes firmas de todo el mundo se hayan visto obligadas a mover ficha, y es el caso de uno de sus vecinos más cercanos, Kia. La firma coreana ha actualizado uno de los modelos más importantes de su flota, el Kia Stonic, un B-SUV.
Esta actualización no supone una revolución ni en el modelo ni en el sector, pero busca poder ofrecer a los clientes una alternativa equilibrada, con más tecnología, más imagen, y un precio mucho más competitivo.
En Autonoción hemos sido testigos de primera mano de la actualización de la versión facelift, y podemos confirmar que aún sigue habiendo espacio en el mercado para propuestas sensatas dentro de la complejidad y sofisticación que presenta algunos de sus rivales directos.
El nuevo KIA Stonic
Como decimos, el nuevo KIA Stonic es un lavado de cara, una evolución muy bien medida, en el que se ha aplicado el lenguaje de diseño más reciente de la forma para darle un aire más moderno, pero en ningún momento, pierde la esencia que le ha convertido en uno de los SUV más importantes del mercado.
Los nuevos grupos ópticos hacen que el frontal gane protagonismo, están disponibles en tecnología LED, y una parrilla marcada que le da más presencia. Otro aspecto que se rediseña es el paragolpes, ahora con una sensación de robustez que tanto buscan los clientes en este segmento.
Más sutiles son los cambios en el perfil, ha aumentado la longitud, y en versiones como el acabado GT-Line le da toques aún más deportivos con llantas de 17 pulgadas o elementos en negro que le dan un atractivo mejorado.
El diseño en la parte trasera es más limpio, con nuevos pilotos, que hacen que, en conjunto, se vea como un coche más actual y moderno, lo que eleva su competitividad respecto a los rivales con apuestas más estéticas.
Un interior más tecnológico
Para contrarresta la oferta del mercado china, el KIA Stonic apuesta por una configuración tecnológica que, hasta ahora, no era nada habitual en el segmento, ofreciendo un doble panel panorámico con dos pantallas de 12,3 pulgadas, una para instrumentación digital y otra encargada del sistema multimedia. Eso sí, han cuidado mucho no caer en la digitalización excesiva.
Se ha mejorado la ergonomía con una barra multimodo que alterna entre controles de climatizador y sistema multimedia.
El diseño del habitáculo es más limpio y moderno, con detalles específicos en acabados como el GT-Line, ofreciendo un toque mucho más cuidado. En líneas generales, y sin salirse de la política de KIA, hay una sensación general de más calidad y de mejor ensamblaje.
Se mantienen la comodidad en cuanto a espacio se refiere, con plazas delanteras muy cómodas, con una posición alta para la conducción, y una segunda fila que cumple para que viajen dos adultos con comodidad. Tiene un maletero de una capacidad de 352 litros, suficiente para el día a día.
Etiqueta ECO y precio ajustado
El motor 1.0 T-GDi de 115 CV con sistema microhíbrido de 48 voltios es ya conocido por la firma. Este le permite poder llevar la etiqueta ECO de la DGT, algo que es determinante para quienes se mueven de manera habitual por la ciudad.
El vehículo se comporta de forma equilibrada, se mueve por soltura en la ciudad y ayuda mucho el tamaño y la visibilidad que ofrece. En carretera tiene un comportamiento correcto, sin ofrecer grandes prestaciones, pero cumpliendo para responder con plenas garantías.
Su bajo consumo es otro de los puntos a su favor, de 5,5 litros cada 100 kilómetros, ideal para quienes buscan eficiencia.
Es un vehículo que apuesta por el confort, con una suspensión muy trabajada, y un conjunto que da seguridad a bordo. Es un vehículo sencillo de conducir pensado para un uso cotidiano del día a día. Incluye tecnología para mejor la propia seguridad, desde mantenimiento de carril, la frenada automática de emergencia o el sistema de conducción en autopista (HDA).
Y lo mejor de todo, sigue siendo el precio, por debajo de los 20.000 euros en la versión de acceso, y desde 25.000 euros el GT-Line microhíbrido. Ofrece una garantía de 7 años, una de las más amplias de todo el mercado.
El KIA Stonic es la respuesta a las nuevas propuestas chinas. No es un vehículo que busque destacar, que busque ser el mejor, pero sí ser el vehículo preferente para las personas que buscan un vehículo que cumpla las exigencias del día a día, y este modelo lo hace. La nueva actualización moderniza el modelo, tanto en el diseño, como en el interior, con equipamiento más completo y en sintonía con las demandas del mercado actual. Por el precio que tiene, se mantiene como una de las opciones más interesantes del mercado.





