El mercado del automóvil se está centrando en híbridos completos o enchufables, pero algunas marcas, prefieren desmarcarse de las tendencias actuales, y esto les sirve para poder ofrecer algo diferente y mantener así unas ventas para un público determinado. Esto es lo que está pasando con Mazda, y su nuevo CX-5, el SUV estrella de la marca. En Autonocion hemos comprobado de primera mano el renovado modelo y, desde luego, los argumentos que ofrece para seguir siendo un referente son más que sólidos, partiendo de la etiqueta ECO, necesaria en los tiempos de hoy en día, principalmente para las grandes ciudades, un maletero de 583 litros, y con la opción de poder incorporar una tracción total a precios muy competitivos.
El nuevo Mazda CX-5
El Mazda CX-5 no tiene la necesidad de reinventarse para seguir siendo un referente, por eso es fiel a su diseño y a su filosofía Kodo, presentando líneas limpias, unas proporciones completamente equilibradas, y una estética que se aleja de estridencias. Evita el diseño recargado más presente en la competencia, apostando por la coherencia y la madurez.
Eso sí, el nuevo modelo es más grande, en longitud, en anchura y con una distancia superior entre los ejes, y esto se traduce en una mejor presencia en carretera y con un mayor aplomo visual. El Fontal es más robusto, mientras que la parte trasera tiene detalles que le dan un toque más moderno, como los faros LED estilizados. También ofrece el nombre de la marca en gran tamaño.
Pero donde realmente Mazda marca la diferencia en líneas generales, es en el interior, y en este sentido, aquí no es una excepción. La apuesta es la de un diseño horizontal, minimalista y que se centra en el conductor. La idea no es la de impresionar, no hay pantallas gigantes, ni una presencia tecnológica sobrecargada, se centra en convencer en el día a día. Los materiales, sin ser nada del otro mundo, están perfectamente seleccionados, con algunos ajustes respecto a los modelos anteriores, siendo superiores en muchos aspectos a la competencia. Todo es claro e intuitivo, lo que se nota en la ergonomía.
El espacio es otra de las grandes características de su interior, permitiendo que dos adultos puedan viajar con plena comodidad en los asientos traseros, y su maletero, de 583 litros, es uno de los más amplios de la categoría.
Mazda CX-5 y la diferencia con otros SUV
En cuanto al motor es donde Mazda se diferencia de las tendencias actuales: el CX-5 rompe con la norma, apostando por un motor de gasolina atmosférico con hibridación ligera, mientras que la mayoría de la competencia se decanta por la electrificación total. Monta un bloque e-Skyactiv G de 2.5 litros que desarrolla 141 CV, ofreciendo una entrega de potencia progresiva, y se traduce una conducción más lineal, predecible y más natural.
Este sistema, el mild hybrid de 24V, permite tener la etiqueta ECO, algo que resulta clave en la actualidad, donde las normativas y las restricciones son cada vez mayores, principalmente en las grandes ciudades. Eso sí, hay que tener en cuenta, por tanto, que ni hibridación, ni conducción eléctrica ni consumos bajos. El vehículo pasa de 0 a 100 kilómetros por hora en 10,5 segundos, y su consumo real está en torno a los 7 u 8 litros cada 100 kilómetros.
Pregúntale a El Box, el asesor de coches con IA de Autonoción. Te ayuda a comparar, elegir y decidir.
Probar El BoxA cambio, la diferencia está en el refinamiento, con un motor suave, silencioso y muy agradable. Estas sensaciones son más evidentes en la tracción total.
Un SUV que desafía a la competencia
El Mazda CX-5 se destaca por el equilibrio como bandera, en carretera se percibe una conducción muy cuidada, con una dirección que tiene peso, una suspensión que equilibra confort y estabilidad. No llega a las prestaciones de un vehículo deportivo, pero si resulta más agradable en comparación con la competencia dentro del segmento.
Aunque se puede usar por la ciudad, su tamaño podría ser un punto débil, nada que ver con su rendimiento en autopista, donde realmente marca la diferencia, destacando el confort y el aislamiento en general.
También hay que hablar del apartado tecnológico, porque Mazda ha dado un paso al frente con un sistema de infoentretenimiento adaptado a los nuevos tiempos, en el que se integran servicios de Google, además de ofrece una experiencia más fluida. Al contrario de la tendencia actual, ha eliminado algunos botones físicos que no terminan de convencer.
El precio acaba siendo determinante en este modelo, y con financiación, puede situarse en los 32.720 euros, y eso es una cifra muy competitiva al tener en cuenta su equipamiento y la calidad general. Y dado el tamaño, mucho de sus rivales se sitúan por encima de los 40.000 euros, por lo que se convierte en una opción más que razonable.
El Mazda CX-5 siempre se ha sabido diferenciar de los competidores y vuelve a hacerlo con la actualización para este 2026, y quizá en uno de los aspectos donde pocos apuestan, en un motor donde la combustión interna sigue siendo el gran protagonista.





