Algunos admitiremos que esa diéresis en la “e” nos ha tenido siempre un tanto despistados, sobre todo para los que, desafortunadamente, no tenemos ni papa de francés ni sabemos cómo pronunciar “Citroën”. Aun así, cien años de diseños futuristas, suspensiones regulables y ruedas traseras carenadas han servido para percatarnos de que la marca de los dos chrevrones, contra todo pronóstico, es una auténtica historia de éxitos.
Andre Citroën, su fundador, es un fiel reflejo de la marca, un genio visionario que nació y creció en una época en la que todo sonaba a progreso. Hombre no solo de negocios, sino también de marketing, Andre Citroën contribuyó en el estrechamiento de la relación entre marketing y automoción, además de implantar grandes tecnologías en el mundo del automóvil.
Pero como en cualquier historia del motor, esta no tiene sentido si no se habla de coches, así que en estas líneas hemos seleccionado aquellos modelos más míticos de Citroën, modelos que han sembrado precedente para la marca y que, sin embargo, hoy no solo quedan para el recuerdo, sino para el disfrute de los más entusiastas. ¿Enchufamos la máquina del tiempo?
Citroën 2CV (1948-1990)
Con unos simpáticos faros y unas formas ovaladas, el Citroën 2CV nació para ser el coche de la Francia rural, un automóvil económico y accesible no solo asiduo al entorno campero sino también a las grandes ciudades. No tardó nada en popularizarse, sobre todo para aquellos que anhelaban la compra de un coche sin enormes aportes de capital.
Que no te engañe su denominación, ya que los 2CV hacen referencia a su potencia fiscal. Con un bloque de dos cilindros bóxer y 375 centímetros cúbicos, este vehículo del segmento B nació con una potencia de 9 CV, una cifra que llegó a incrementarse a unos módicos 29 CV hasta el fin de su producción –con diferente motor–.
Del 2CV, Citroën llegó a producir más de 5 millones de unidades en toda su vida comercial, un periodo que llegó a extenderse hasta casi 50 años. De entre sus curiosidades, se decía que el 2CV era un coche imposible de volcar, un viejo mito que desmontamos no hace mucho en uno de nuestros artículos (puedes leerlo en el enlace).
Citroën DS (1955-1975)
Para algunos “la diosa”; para otros “el tiburón”. Este Citroën de espectaculares líneas vanguardistas fue diseñado por Flaminio Bertoni, una obra de ingeniería que ya anticipaba muchas de las tecnologías de hogaño. De hecho, se conoce que el Citroën DS fue el tercer automóvil más influyente del siglo XX, por detrás del Volkswagen Beetle y el Mini Classics.
El DS podía montar unos faros direccionales, una suspensión regulable y una caja de cambios hidráulica, además mecánicas de cuatro cilindros de hasta 2.3 centímetros cúbicos. De sus 1,5 millones de unidades producida, 800 de ellas fueron vendidas en sus primeros quince minutos de vida, un dato que pone de manifiesto el rotundo éxito del DS.
Citroën SM (1970-1975)
El Citroën SM cuenta por si solo la historia de cuando la marca adquirió Maserati, una estrategia que pretendía catapultar a Citroën a un segmento más premium. Diseñado por el mismísimo Robert Opron, este cupé de cuatro plazas llegó a ser el automóvil de tracción delantera más rápido del momento, llegando a alcanzar los 220 km/h.
Su gran curiosidad, como es de esperar, esese famoso motor V6 de Maserati, que logró a despuntar hasta 180 CV de potencia en 2.7 litros de cubicaje, un bloque catalogado de poco fiable por sus múltiples problemas mecánicos. Desafortunadamente, la producción de este coche duró apenas cuatro años, dado que la crisis del petróleo acabó menguando las ventas de los deportivos más prestacionales.
Citroën CX (1974-1991)
Por su bajo coeficiente aerodinámico –0,35 por aquel entonces- y sus formas alargadas, este modelo de Citroën fue bautizado con el nombre de CX, una berlina de cuatro puertas presentada en 1974 para dejar al DS pasar a mejor vida. El éxito del CX fue tan irresistible que se declaró Coche del Año en Europa en 1975.
De entre sus características más reseñables, el Citroën CX montaba con un sistema de suspensión hidroneumática con regulación a cuatro alturas, además unas ruedas traseras con semicarenado desmontable y la famosa dirección DIRAVI, un sistema que permitía el autocentrado de ruedas incluso teniendo el coche parado.
Pese a que el CX contase con una versión GTI y otras versiones turbo, lo cierto es que el esperado motor V6 nunca llegó a fabricarse. Eso sí, este coche fue la primera berlina de la marca en llegar a superar los 200 km/h, una cifra destacable en comparación a su competencia.
Citroën AX (1986-1996)
Retomando de nuevo los Citroën del segmento B, el AX fue lanzado en 1986, un vehículo cuya carta de presentación era su bajo peso, cuotas reducidas y consumos contenidos. Este pequeño utilitario estaba disponible tanto en versión de tres y cinco puertas y llegó a sumar un total de 2,4 millones de unidades producidas en toda su comercialización.
El AX nació con motorizaciones diésel y gasolina de cuatro cilindros, además de contar con las versiones GTI más prestaciones, que llegaron a desarrollar hasta 95 CV. Además, como curiosidad, también estuvo disponible una versión GTI con especificaciones del grupo A, una unidad preparada para competir en el mundo del rally.
Citroën Xantia (1993-2001)
Diseñado por Bertone y presentado en Sevilla en 1993. El Xantia es de esas berlinas que, junto al Citroën XM, fue concebida ya bajo el paraguas de Peugeot. Pese a su diseño distinguido y de formas ahusadas, este Citroën prestaba una estética alejada de las formas del DS, una nueva berlina de estilo sobrio y conservador que dejaba entrever el discurso de la nueva Citroën.
Aún así, el Xantia estuvo también disponible en versión V6, además de una edición especial llamada “Activa”, que contaba con una suspensión regulable y con barras estabilizadoras activas. Este sistema, que aún posee un récord mundial, le propiciaba a este coche un paso por curva extraordinario. El Citroën Xantia fue sustituido en 2001 por el Citroën C5.
Artículo de Joan Bassa Moragues






