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Prueba Mercedes-Benz A 200 d 7G-DCT 136 CV: Bueno y bonito, pero no barato

Como ya sabrás, poco o nada tiene que ver el actual Mercedes-Benz Clase A con su predecesor, del que vimos dos generaciones (1997 – 2005 y 2005 – 2011). Lo que en 1997 nació como un monovolumen del segmento B, ahora es un precioso hatchback del segmento C que buena falta le hacía al fabricante germano para competir contra los exitosos BMW Serie 1 y Audi A3. Desde su llegada en 2012 no nos ha dado nada más que alegrías, dando lugar a otros modelos como el CLA o el GLA y padeciendo un sutil restyling que lo hizo todavía…
Diseño/Estética - 9
Calidad de acabado - 7
Equipamiento de serie - 6.8
Equipamiento opcional - 7.5
Habitabilidad - 7.3
Maletero - 7
Motor/Refinamiento - 7.1
Prestaciones - 8
Consumos - 7
Transmisión - 8.5
Dirección - 8.2
Frenos y neumáticos - 8.3
Comportamiento - 8.5
Calidad de rodadura - 7.5
Relación valor-precio - 6.8

7.6

Notable

Tras el último restyling, el Mercedes-Benz Clase A puede presumir de ser uno de los compactos más bonitos del mercado tanto en su exterior como en su interior. Ofrece una gama mecánica para todos los gustos y un comportamiento tan dinámico como sugiere su silueta, aunque equiparlo a tu gusto te saldrá bastante caro, como buen alemán que es. Es una pena que la calidad de algunos elementos y ajustes desmerezcan un conjunto tan bueno, pero su sucesor no tardará en llegar...

Como ya sabrás, poco o nada tiene que ver el actual Mercedes-Benz Clase A con su predecesor, del que vimos dos generaciones (1997 – 2005 y 2005 – 2011). Lo que en 1997 nació como un monovolumen del segmento B, ahora es un precioso hatchback del segmento C que buena falta le hacía al fabricante germano para competir contra los exitosos BMW Serie 1 y Audi A3. Desde su llegada en 2012 no nos ha dado nada más que alegrías, dando lugar a otros modelos como el CLA o el GLA y padeciendo un sutil restyling que lo hizo todavía más atractivo el pasado año (2016). Es más, en la próxima generación -que se espera para 2018– incluso veremos una variante sedán.

Entre las novedades del modelo 2016 vimos algunos retoques estéticos en el exterior, interesantes cambios mecánicos, nuevos programas de conducción Dynamic Select y equipamientos más completos, además de un cambio en la denominación de las mecánicas diésel que abandonan el acrónimo CDI para apellidarse, sencillamente, ‘d’. En definitiva, unos cambios sencillos pero muy acertados para mantener este compacto en la cúspide, y es que el 66% de los propietarios del nuevo Clase A nunca habían tenido antes un Mercedes-Benz.

Su desarrollo se llevó a cabo sobre la plataforma de tracción delantera ya empleada por el Clase B en su día, por lo que los ingenieros de la marca han conseguido un buen equilibrio entre cotas y rendimiento. Para la prueba me he decantado por el Mercedes-Benz Clase A 200 d 7G-DCT de 136 caballos con paquete AMG, una de las opciones más atractivas para la mayoría de clientes por el buen conjunto que supone en todos los aspectos: es atractivo visualmente, cuenta con potencia suficiente para moverse ágilmente, la transmisión automática le aporta un plus de confort a la conducción, los consumos son bastante contenidos y el precio final no se nos va demasiado de madre (si lo que buscamos es un premium, claro).

Además, el Clase A ha mejorado en equipamiento de serie para adecuarse ligeramente a su precio. No nos engañemos, no es un coche barato, pero está en la línea de sus rivales y su diseño interior y exterior es algo más atractivo, o al menos eso percibo yo cuando hablo de él con la gente, tanto con los que entienden como con los que no. La pregunta es: ¿Es el Mercedes-Benz Clase A únicamente una cara bonita o tiene algunas armas para destronar a sus rivales? Pues si me acompañas a conocerlo a fondo, te saco de dudas.

Diseño exterior

Como os comentaba, el Mercedes-Benz Clase A de última generación ha abandonado el formato de monovolumen para transformarse en un compacto de bonitas líneas, por lo que su dinámico diseño también llega acompañado de una reducción en la altura libre al suelo de 180 milímetros. El novedoso lenguaje de diseño radical presentado y aclamado por todo el mundo en la presentación del Clase A Concept se aplicó de manera coherente en el coche de producción, y tras el restyling sufrido el pasado año, ahora sí que podemos decir que “Algo está pasando en Mercedes”.

Con unos bordes muy definidos y superficies muy curvas, el exterior del nuevo Clase A rompe con la evolución del modelo, marcando claramente un nuevo rumbo y diferenciándose de las dos primeras generaciones. Además, en combinación con el paquete AMG exterior -2.311€-, aumenta la deportividad y la exclusividad del vehículo incorporando diversos componentes estéticos, llantas de aleación AMG y un tren de rodaje deportivo de altura rebajada. En resumen, el diseño es un entramado de superficies cóncavas y convexas que crea unas líneas muy singulares y deportivas.

Su característico frontal destaca por su parrilla de efecto diamante con pasadores en cromo -como parte del paquete AMG- y su capó en forma de “V”. En la zona central de la parrilla encontramos la gran estrella de la marca de la que parten dos láminas que crean la parte exterior de parrilla frontal. A los extremos encontramos los faros que acentúan aún más las líneas del capó gracias a los módulos de luz diurna LED que, dentro del módulo principal LED High Performance de serie (para la luz de cruce y la luz de carretera), son como unas “cejas enfadadas”.

Lo mismo podemos decir de los intermitentes, también fabricados en la tecnología de diodos luminosos. Siguiendo una línea descendente en el diseño del frontal, encontramos el curvo y deportivo parachoques delantero con el que contaba esta unidad de pruebas, un Mercedes-Benz Clase A 200 d. El parachoques delantero incorpora tres entradas de aire adicionales a la parrilla, una central que se encuentra en la parte inferior de la matrícula y otras dos a ambos lados, aunque en ambos casos hablamos realmente de entradas ciegas y meramente decorativas. A esta altura encontramos también los sensores de aparcamiento frontales.

La interacción entre el diseño dinámico y una excelente aerodinámica son la consecuencia de la superficie arqueada del techo y la pronunciada inclinación de la luna delantera. En la vista lateral, el Clase A es realmente atractivo. Su superficie es muy limpia, algo que mejora la estética exterior pero penaliza la funcionalidad, ya que no encontramos ninguna protección lateral contra pequeños golpes. La superficie acristalada es generosa y está rematada en su extremo inferior por una tira cromada, al tiempo que un nervio inferior al alza y unas taloneras más pronunciadas rematan el característico toque dinámico del conjunto. Los cristales traseros están tintados en este caso -339€-.

El nuevo Clase A mide 4,3 metros de largo, 1,78 metros de ancho y 1,43 metros de alto. La batalla es de 2.699 mm, con vías de 1.553 mm delante y 1.552 mm detrás, y el coeficiente aerodinámico se detiene en 0,29.

Curiosamente, el diseño del Nuevo Clase A nos recuerda más a un modelo de tres puertas que a uno de cinco. Esto se logra gracias a la línea arqueada de las ventanillas que nace en los retrovisores laterales que integran los intermitentes LED y que, opcionalmente, pueden ser equipados con abatimiento eléctrico por 405 euros adicionales e incorporar un paquete de iluminación de cortesía. El diseño lateral se encuentra rematado en nuestro caso con unas llantas de aleación AMG de 45,7 cm (18 pulgadas) y cinco radios dobles color gris titanio calzadas con unos neumáticos Continental ContiSportContact 5 en dimensiones 225/40 R18 Y.

Hay disponibles 11 colores para el exterior: el gris designo, tres colores estándar -rojo, negro y blanco- y siete colores metalizados de tonos variados. En este caso hablamos del Rojo Júpiter sin sobrecoste.

Las líneas cóncavas y convexas se pueden apreciar también en la parte trasera del vehículo. Las luces traseras siguen la línea de los musculosos hombros, mientras que su orientación horizontal enfatiza el ancho del coche. La iluminación de los faros traseros se ofrece en esta unidad mediante cables de fibra óptica y módulos LED. Pese a que en el 80% de los casos, el diseño de los faros traseros es meramente ornamental, en el caso del nuevo Mercedes-Benz Clase A, el acabado superficial de las luces traseras también mejora el flujo de aire alrededor del vehículo.

En la parte trasera, el spoiler de techo oculta todas las antenas y proporciona un toque deportivo adicional.

La pequeña luna trasera hace necesaria la incorporación de un asistente de aparcamiento y cámara de marcha atrás, parte del equipamiento AMG Style -1.700€- que podemos equipar en combinación con el paquete AMG Line. En el extremo inferior, encontramos de nuevo un parachoques más agresivo con dos entradas de aire a los lados y un difusor rematado en negro que alberga las dos salidas de escape cromadas. En este caso, sí son salidas de escape reales, no como en otros modelos de la marca… Finalmente y, vista desde arriba, esta unidad se completa con el techo corredizo panorámico eléctrico de cristal -1.210€-.

Diseño interior

Empezaré este apartado hablando de calidad, y es que, si bien el interior de la nueva Clase A representa un gran paso adelante en términos de calidad tanto en los materiales utilizados como en la consistencia del diseño, hay algunas cosas que no me terminan de encajar en un vehículo de su precio. Ambos objetivos se han logrado con la ayuda de un lenguaje de diseño específico que, a la vista, resulta muy atractivo, pero la presencia de los plásticos duros se hace palpable en gran parte del habitáculo. Lo mismo ocurre con el tacto de los materiales, agradable en gran parte de las zonas, pero bastante pobre en otras tantas.

A gran parte de los elementos del equipamiento interior se les ha dado un acabado galvanizado, dando lugar a superficies metálicas con “tacto frío” pero muy moderno y deportivo. El trabajo se ha realizado con sumo cuidado y atención al detalle, de modo que parece que han sido moldeados en una sola pieza. Es aquí donde se aprecia el mayor énfasis de la marca en mejorar los ajustes, pero fácilmente podremos encontrar algunos crujidos en el salpicadero o la consola central sin aplicar demasiada fuerza. A mi parecer, es uno de los puntos a mejorar, pero no dista en exceso de otros modelos de su nivel que también se hacen llamar premium.

El salpicadero de plásticos duros (con revestimiento acolchado) incorpora cinco salidas de aire redondas cuyos anillos exteriores presentan un acabado galvanizado de alta calidad visual. La dirección del flujo de aire se regula con una rueda que junto con el mecanismo se asemeja a la turbina de un avión. Sin embargo, lo más visible de la consola quizá sea la pantalla de visualización de 8 pulgadas independiente del resto de elementos. La pantalla está rodeada por un marco lacado en el controvertido Piano Black, tal y como sucede con el resto de equipos de la marca Becker.

Al poseer un freno de estacionamiento eléctrico junto a la puerta, también ganamos espacios en la prolongación de la consola central.

Su manejo se realiza mediante una ruleta similar al i-Drive de BMW a la que van aparejados dos botones. La navegación por la pantalla es realmente cómoda, rápida e intuitiva, y la posición de los comandos está próxima al apoyabrazos por lo que es muy accesible para el conductor. Aun así, he de decir que la pantalla es un poco pegote” ya que no puede extraerse, ni replegarse y mucho menos adaptarse en caso de reflejo. Bajo esta y la triple salida de ventilación se ubican los mandos del sistema multimedia, de la climatización (algo rudimentarios en su tacto- y varios huecos portaobjetos.

Por su parte, el cuadro de instrumentos se compone de dos grandes círculos decorados con un vinilo que imita la fibra de carbono -velocímetro y cuentarrevoluciones-, cada uno de ellos con un círculo más pequeño en su interior que nos indica el nivel de gasolina y la temperatura del aceite del motor. Cuando está en reposo, las agujas apuntan hacia abajo. Justo en la parte central del panel de instrumentos encontramos el ordenador de a bordo, que desde mi punto de vista y aunque cumple su función más que de sobra, es algo anticuado y contrasta con la modernidad de los diales y del resto del interior.

El volante de 3 radios viene con 12 botones y un bisel galvanizado. En el caso de los acabados deportivos el aro se encuentra revestido en cuero perforado y con las costuras en contraste, lo que le da un toque deportivo a juego con los asientos delanteros. Estos combinan el símil de cuero ARTICO con la microfibra DINAMICA para hacer que el interior sea confortable y estético a la par de ergonómico.

La nueva Clase A es un coche de cinco plazas. Los asientos traseros ofrecen espacio homologado para tres pasajeros, a pesar de parecer dos asientos individuales con su diseño deportivo. En cualquier caso, es realmente incómodo viajar en la plaza central de la parte trasera de este modelo, en cambio, las plazas laterales se asemejan en un 85% a las butacas delanteras, por lo que los viajes largos en este hatchback son realmente cómodos para 4 ocupantes adultos.

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Las distancias al techo y a los asientos delanteros hacen que la parte trasera tenga habitabilidad suficiente para personas adultas de gran estatura.

El volumen del maletero es de 341 litros. Si abatimos los respaldos de los asientos traseros, la capacidad aumenta hasta los 1.157 litros. En todos los acabados, los respaldos de los asientos cuentan con una división 60:40 y se pueden plegar hacia delante de forma individual. La anchura del compartimento de equipaje entre los alojamientos de las ruedas es de 1.050 mm, cuenta con unas formas muy regulares y un doble fondo en el que se ubica el kit de reparación.

Motorización

En nuestro país la gama del Mercedes-Benz Clase A está formada por cuatro versiones de gasolina y tres diésel. En gasolina la oferta arranca con el A 180 que desarrolla 80 kW (109 CV) de potencia y homologa un consumo medio de 5,5-5,7 l/100 km. Le sigue el A 200 con 115 kW (156 CV) de potencia y un consumo mixto idéntico. Aquellos que quieran un plus de deportividad, la firma de la Estrella ofrece el A 250 Sport 4MATIC, la antesala del A 45 AMG que esconde 160 kW (218 CV) y un consumo medio de 6,7 l/100 km. Todos ellos llevan un bloque de cuatro cilindros en línea y la transmisión de serie es manual de seis relaciones, salvo en el A 250 Sport (7G-DCT).

El Mercedes-AMG A 45 4MATIC cuenta con una potencia máxima de 280 kW (381 CV) y un par máximo de 475 Nm, convirtiendo con ello al modelo de acceso a la familia Mercedes-AMG en uno de los compactos deportivos más potentes del mundo. Esta unidad motriz permite al A 45 acelerar hasta los 100 km/h desde parado en 4,2 segundos con un consumo de 6,9-7,3 l/100 km. El motor también es un cuatro cilindros y el cambio deportivo de 7 velocidades SPEEDSHIFT DCT AMG con función Race Start y función de planeo es de serie.

Respecto a las mecánicas diésel, estas se denominan A 180 d, A 200 d y A220 d. La primera alberga un bloque de cuatro cilindros en línea con 80 kW (109 CV) de potencia y un consumo medio que varía entre los 3,7 y los 4,1 l/100 km. El A 200 d, por su parte, tiene un bloque de cuatro cilindros, 100 kW (136 CV) de potencia y un consumo medio de 4,1-4,5 l/100 km. En ambos viene de serie la transmisión manual de seis relaciones. Por último, el A 220 d está disponible con y sin tracción 4MATIC, aunque el cambio 7G-DCT es de serie. Tiene 130 kW (177 CV) de potencia y su consumo va de los 4,0 a los 4,9 litros.

Este bloque cuenta con dos árboles de levas en la culata, inyección directa por conducto común, turbo, geometría variable e intercooler.

En mi caso, me he decantado por un A 200 d asociado a la transmisión automática de siete relaciones, una mecánica que gracias a sus 136 CV / 100 kW entre las 3.200 y las 4.000 rpm y sus 300 Nm de par entre las 1.400 y las 3.000 rpm, mueve con bastante soltura los 1.485 kilos que pesa este Clase A. Su potencia es aprovechable en un rango bastante amplio de revoluciones, se entrega de forma lineal -sin prisa pero sin pausa- y el cambio DCT hace que en ningún momento la aguja caiga más de la cuenta, por lo que no tendrás esa sensación de quedarte tirado a la hora de adelantar o necesitar empuje al momento.

Es más, incluso me atrevería a decir que este coche parece tener algo más de potencia de la declarada, todo lo contrario a lo que ocurre últimamente en la gran mayoría de modelos del mercado. Sus prestaciones es cierto que no son la bomba, pero tampoco se queda atrás con una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos y una velocidad máxima de 210 km/h. La única pega son los consumos, que distan un poco de los oficiales (5,7 – 3,8 – 4,5 l/100 km). Hablamos de una media de 6,8 litros en ciudad, 5,0 litros en carretera y un consumo combinado de 5,4 l/100 km en los 1.273 kilómetros que recorrí con él. El depósito es de 50 litros.

El sistema Start/Stop tiene un funcionamiento excelente, de no ser porque la mecánica es algo tosca, su entrada en funcionamiento sería casi impreceptible.

Por último y, respecto a la transmisión, quiero señalar que esta cuenta con un funcionamiento bastante suave y actúa con rapidez cuando circulamos tranquilos, aunque resulta algo lenta cuando queremos poner a prueba las cualidades dinámicas del Clase A, ya sea con las levas o con su propia gestión en el modo Sport. Además, en marchas cortas es algo brusco y el motor transmite ligeras vibraciones al interior al ralentí, sobre todo cuando el vehículo está frío, pero en ningún caso llegan a ser excesivamente molestas. La palanca de cambios se ubica tras el volante y el modelo cuenta con levas que giran solidariamente con el mismo.

Motor200 d - 4 cilindros en línea
Cilindrada2.143 cm³
Potencia136 CV / 100 kW @ 3.200 - 4.000 rpm
Par300 Nm @ 1.400 - 3.000 rpm
Peso1.485 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm4.299 / 1.780 / 1.433 mm
Volumen Maletero341 (1.157) litros
Aceleración 0 a 100 km/h8,8 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h7,3 segundos
Velocidad máxima210 km/h
Consumo homologado5,7 / 3,8 / 4,5 l/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km99 g/km de CO₂
Precio de partida26.525 euros

Comportamiento

Lo primero que percibirás a la hora de ponerte al volante del nuevo Mercedes-Benz Clase A es la comodidad de sus asientos y su excelente ergonomía a la hora de encontrar la postura óptima de conducción. Eso sí, la visibilidad no es su mejor baza a causa de una grueso pilar C y una alta línea de cintura. A pesar de ello, las múltiples ayudas a la conducción y una dirección que peca ligeramente en asistencia lo convierten en un compacto agradable y fácil de conducir en la urbe, sin perjuicio de que se desenvuelva con soltura fuera de ella. Y puede que seas de los que prefieren un tracción trasera, pero como te explicaré a continuación, este conjunto es bastante más dinámico de lo que parece.

Los ingenieros han hecho un gran trabajo sobre el chasis y el eje delantero, y junto a una calidad de rodadura notable, cabe destacar su buena motricidad, con un paso por curva contundente y un esquema de suspensiones y dirección a la altura. Si bien es cierto que guarda equilibrio en todos los aspectos dinámicos, no brilla como algunos de sus rivales cuando decidimos exprimir al máximo sus cualidades dinámicas, aunque la estabilidad y sensación de control nos acompañará en todo momento gracias a un comportamiento noble y unas reacciones bastante predecibles.

En este sentido, la dirección puede llegar a resultarte algo lenta y poco informativa a la hora de enlazar curvas con velocidad, pero salvo que vayas al límite y tengas muy pocas manos al volante, el morro del Clase A irá exactamente por donde le guíes. Contribuye notablemente a ello también la suspensión -McPherson delantera y paralelogramo deformable detrás-, que en este caso cuenta con una puesta a punto más deportiva gracias al paquete AMG. Es cierto que esta contiene de forma notable la carrocería en carreteras reviradas y los asientos presentan un gran agarre tanto en el respaldo como en la banqueta, pero a alguno quizá podría resultarle excesivamente firme y seca a la hora de abordar badenes o tramos en mal estado, sobre todo con estas llantas de notable tamaño. Los frenos, por su parte, cuentan con buena dosificación y resisten bastante bien la fatiga.

Adicionalmente, contamos con el DYNAMIC SELECT, que consta de cuatro programas de conducción como parte del paquete AMG. Estos son el ECO, el Comfort, el Sport y el Individual, actuando sobre diversos parámetros de la conducción como la respuesta del motor, el cambio o la dirección. 

Ya en carretera, la sensación de aplomo es notable, dando la impresión de llevar un coche bastante más contundente. Tuve la oportunidad de viajar con él hasta Alicante y lo cierto es que no esperaba un resultado tan satisfactorio. Tener un coche compacto no tiene porqué implicar no salir apenas de la ciudad, y el Clase A es un claro ejemplo de ello, aunque insisto en que quizá no me decantaría por la suspensión deportiva salvo que fuera un poco ‘quemadillo’ de los tramos de montaña.

Equipamiento y precio

El Mercedes-Benz Clase A 200 d parte de los 29.800 euros y viene bastante equipado de serie para lo que suele ser habitual en los modelos alemanes, eso sí, es fácil elevar considerablemente la factura en el momento en el que empezamos a añadir opcionales. En el caso de esta unidad, nos vamos a un precio final que ronda los 39.881 euros.

Entre los opcionales más destacados de esta unidad están la Línea AMG Line, el paquete de alumbrado y visibilidad, el cambio automático de doble embrague con 7 velocidades, el Audio 20 CD con preinstalación para Garmin® MAP PILOT, el Sistema PRE-SAFE o el techo corredizo panorámico eléctrico de cristal.

De serie no faltan el ATTENTION ASSIST –que nos avisa de la somnolencia o el cansancio-; el DISTRONIC PLUS –nos advierte de haber vulnerado la distancia de seguridad- que ahora se amplía con el frenado parcial autónomo para reducir el riesgo de colisiones traseras; las llantas de 16 pulgadas; los faros LED High Performance acompañados de un iluminación diurna LED depurada; una nueva pantalla sin marco de 8 pulgadas; Volante multifunción en cuero o función de arranque KEYLESS-GO, entre muchos otros.

El resto de la gama queda configurada en España de la siguiente manera:

ModeloPotenciaCO2

Precio (euros)

A 180

90 kW / 122 CV

127 g/km

26.525 €

A 200

115 kW / 156 CV

128 g/km

32.550 €

A 250 Sport 4M

160 kW / 218 CV

154 g/km

45.400 €

A45 AMG

280 kW / 381 CV

162 g/km

58.325 €

A 180 d

80 kW / 109 CV

98 g/km

28.850 €

A 200 d

100 kW / 136 CV

106 g/km

29.850 €

A 220 d

130 kW  /177 CV

104 g/km

36.000 €

A 220 d 4M

130 kW / 177 CV

121 g/km

39.625 €

Impresionante diseño, quizá de los compactos más bonitos del mercado. Confort no mermado por la deportividad. Motor y transmisión realmente equilibrados, potencia más que suficiente para un uso normal del coche. Consumos aceptables, aunque podrían mejorar ligeramente y acercarse más a las cifras oficiales. Comportamiento dinámico en carreteras viradas gracias al tarado de las suspensiones y al tren de rodaje. El equipamiento de serie ahora es bastante completo, al menos el elevado precio está mejor justificado que antes.

El precio de partida es elevado, especialmente si quieres tener algo de potencia. Lo mismo ocurre con los opcionales, algo caros en bastantes ocasiones. Aun quedan algunas lagunas en el equipamiento de serie. La calidad de algunos plásticos y ajustes no está a la altura de un vehículo que se hace llamar ‘premium’, hay partes muy mejorables aunque resulte bonito a la vista. La pantalla de la consola es algo peligrosa (robos) y bastante antiestética, además de que el Piano Black es el mejor amigo de la suciedad y las ralladuras, se podría haber reducido el marco. La mecánica es algo tosca al ralentí, sobre todo en frío.

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