Aunque siga pareciendo cosa de ciencia ficción, lo cierto es que el coche autónomo esta cada vez más cerca de convertirse en una realidad en todo el mundo, y la carrera global de los implicados está siendo mucho más encarnecida de lo que se conoce. Se afinan estrategias por partes de las tecnológicas, y entre ellas, entra la ciudad de Madrid, un escenario que podría ser clave para el despliegue del robotaxi en Europa. Y Mercedes ha entrado en el capital de la startup británica Wayve, una forma de reforzar el proyecto que esta respaldado por Uber, no es el único, porque Nissan y Stellantis también están dentro del proyecto. El cambio en la movilidad urbano será profundo, y llegará mucho antes de lo que muchos imaginan.
Uber, Madrid y robotaxi
Uber esta trabajando para implantar el robotaxi en Europa cuanta antes y la capital de España está muy presente en su hoja de ruta para iniciar el proyecto. Las pruebas, por el momento, se desarrollan en Londres y la plataforma quieren ampliarla a otras capitales. Es en este 2026 cuando se iniciar los ensayos tecnológicos con tecnología de Wayve.
El ambicioso objetivo es operar con vehículos de Nivel 4, y que sean capaces de circular sin la intervención de un ser humano en la mayoría de situaciones. Y aunque estas primeras pruebas, como comentamos, están desarrollándose en Reino Unido, la expansión hacia otros mercados, ahí entra en juego España, es la respuesta a una densidad urbana, con la adopción digital. El turismo también juega un papel clave para traerlo a Madrid.
Uber pretende un modelo cooperativo, donde los fabricantes aportan el vehículo, Wayve desarrolla la tecnología, es decir, el cerebro digital, y Uber se encarga de integrar el servicio dentro de su plataforma. Las negociaciones, no obstante, están abiertas, sobre todo porque este enfoque choca con la política vertical de Waymo, que habitualmente diseña y controla la parte de su ecosistema tecnológico.
Mercedes coge ventaja
Por el poder que tiene, Mercedes parece haber cogido algo de ventaja en este nuevo proyecto, pero Nissan y Stellantis están igual de comprometidos que el gigante alemán. Todos han entrado en Wayve, dentro de una financiación aproximada de 1.200 millones de dólares, con un valor para la compañía de 8.600 millones. La mayor parte de este capital viene de inversores, de forma que dicho respaldo industrial envía el mensaje de que los fabricantes creen en este enfoque para el futuro.
La apuesta de Wayve se basa en un sistema de inteligencia artificial “end-to-end”, el cual no depende de mapas de alta definición ni de una programación específica para cada ciudad. Lo que hace es entrenar a modelos que aprenden a conducir a partir de datos reales, no codifica reglas para cada entorno, reduciendo de esta forma tiempos y costes.
Nissan va a ser el primer fabricante en llevar esta tecnología a producción, y las previsiones apuntan al próximo año 2027, que estará integrada dentro de la próxima generación de su sistema ProPilot. Este acuerdo será el espejo para futuras colaboraciones con otros posibles fabricantes que quieran sumarse al proyecto, que se centrarán en funciones de Nivel 2 avanzado y para potenciar el Nivel 3.
Este cambio es muy atractivo para la industria, ofrece flexibilidad técnica, ya que el el software es independiente del hardware, y también tiene menor coste computacional. La compañía señala que su tecnología esta capacitada para ofrecer prestaciones cercanas a los niveles superiores de automoción con una arquitectura de sensores más aligerada, lo que permite una adopción mucho más amplia.
El robotaxi suena a futuro, pero ese futuro podría estar mucho más cerca de lo que podemos imaginar. Mercedes quiere ser uno de los grandes protagonistas, pero Nissan y Stellantis también están muy involucrados en el proyecto. Pronto, veremos coches sin conductor por las carreteras.





