Mazda nunca ha sido una marca convencional y siempre ha tendido a navegar contracorriente con respecto a las tendencias seguidas por la competencia. Ahora, los de Hiroshima vuelven a poner sobre la mesa una de sus señas, el motor rotativo, pero lo hacen con un giro radical: combinando un sistema híbrido enchufable con el turbo. El resultado de este matrimonio parece una idea imposible, como sacado de otro planeta: hasta 510 CV de potencia y 160 kilómetros de autonomía eléctrica. La duda es si es una idea que se quedará en el camino o una verdadera genialidad.
Nuevo motor rotativo
Mazda ha sido el único fabricante que creyó en el motor rotativo y lo llevó al éxito en los años 90 con el RX-7 y después con el RX-8. Este tipo de motor genera movimiento mediante un rotor triangular que gira dentro de una carcasa. La clave estaba en que era más pequeño y ligero y con menos cilindrada podía dar más potencia.
Eso sí, esta tecnología tenía un pero y era su consumo de combustible y aceite lo que, con el endurecimiento de las normativas, lo hacía inviable y quedó aparcado en 2012. Ahora, más de una década después, la marca japonesa recupera el Wankel, denominado así por su creador, pero con un enfoque muy distinto.
Mazda ha buscado un nuevo planteamiento para potenciar las virtudes del Wankel y minimizar sus debilidades. Ahora es un motor rotativo bitrótor turboalimentado. Está pensado para que el motor térmico haga las funciones de un generador dentro de un sistema PHEV, trabajando mano a mano con un motor eléctrico y una batería de gran capacidad. Es decir, antes el motor rotativo movía las ruedas y ahora no. Ahora es un generador eléctrico que recargará las baterías cuando se agoten. Al no estar conectado a las ruedas, puede funcionar siempre en su punto óptimo.
Cifras de escándalo
Si el nuevo sistema ya es sorprendente e innovador por sí solo, las cifras lo son aún más. Según la marca, el sistema híbrido enchufable alcanza 510 CV de potencia combinada. Además, se fija una autonomía de hasta 160 kilómetros usando solo electricidad. Con este en un vehículo híbrido estaríamos hablando de poder hacer todos los desplazamientos normales de nuestro día a día (trabajo, compra, colegio…) sin gastar ni una gota de combustible.
En conjunto, la autonomía total rondaría los 800 km combinando batería y motor rotativo ya que en viajes largos cuando la autonomía eléctrica se consuma, entraría en escena el motor rotativo de dos rotores con turbo.
Ventajas de la apuesta de Mazda
Mazda lleva años defendiendo una estrategia multienergía en lugar de apostar todo al coche eléctrico puro por lo que esta opción encaja con la filosofía de marca y lo desmarca de la competencia. Esta tecnología comparada con un motor eléctrico puro tiene una serie de ventajas como son que pesa menos y elimina a ansiedad por la autonomía y la carga del vehículo. Con respecto a un híbrido enchufable, el motor rotativo es mucho más ligero y pequeño lo que deja más espacio libre que permite jugar con el diseño y el espacio del vehículo.
Además, al funcionar siempre en un régimen fijo, las emisiones y el consumo pueden controlarse mucho mejor. Incluso Mazda introduce el concepto de combustible neutro en carbono derivado de microalgas y un sistema propio de captura de CO₂ durante la conducción lo que parece una idea futurista de emisiones negativas y cuestionada por muchos que ven estas opciones aún lejos de ser comercializadas de forma realista.





