Llega un momento clave del año para Volkswagen, porque tras el lanzamiento del ID.4 en el 2021, la compañía le ha dado muchas vueltas para lograr el éxito que se esperaba por entonces que no llegó. Motivo por el que la marca alemana ha decidido lanzar una actualización muy profunda, empezando por la estética y corrigiendo errores del pasado para poder reforzar su identidad y que se asocie a la marca.
Es cierto que desde que se lanzó en el año 2021, este vehículo ha ido recibiendo pequeñas actualizaciones, pero la que llega para este 2026 supone un lavado de cara en todos los aspectos, desde la estética, la tecnología, los interiores, con el objetivo de darle solidez y personalidad al vehículo.
Vuelta a los orígenes
La intención de la marca con el ID.4 es que sea un coche reconocible y que se asocie con la marca, algo que no se logró con el primer lanzamiento. Por eso buscan que el coche sea más “’Volkswagen‘. Esto supone unas líneas más rectas, proporciones que son más robustas, un frontal más cuadrado, pareciéndose más al antiguo Tiguan, de donde partió la idea inicial de este vehículo.
Desde fuera, uno de los cambios más evidentes es el frontal, ya que se sustituyen los elementos decorativos que simulaban entradas de aire, por tres LED a cada lado, algo que solo lo usaba la marca para los modelos más deportivos. También se ve una modificación en la barra luminosa que une los faros, lo que hace que parezca un vehículo más ancho.
Se ha rediseñado el interior de los pilotos, el portón es más recto y lineal, y el parachoques emite una sensación de solidez en comparación con el modelo anterior. También se recupera algo tan básico como las manillas tradicionales de las puertas, apostando por la práctica ante que por lo experimental.
Volkswagen y un interior más clásico
En el interior si que habrá grandes diferencias: tras las críticas recibidas, recupera otro elemento básico pero que hace más intuitiva la conducción, los botones físicos, saber solo con el tacto lo que estás tocando, y prescindir de todo lo táctil. Vuelven los mandos tradicionales en la consola central y en el volante, incluso el control del volumen.
Los materiales han mejorado notablemente, más calidad, más cuidados, y similares a los modelos térmicos de Volkswagen. Esto acerca a lo que ha sido un Volkswagen, una seña de identidad que era necesaria recuperar. También evoluciona los aspectos relacionado con la instrumentación, con un panel más grande, similar al de modelos más recientes de la marca.
En cuanto al sistema multimedia, también contará con la versión del software más reciente de Volkswagen, se mejora el asistente de voz y hay más funciones basadas en una IA que también ofrece una evolución importante.
Motores y baterías
Si nos centramos en el apartado técnico, se mantiene la plataforma MEB, pero actualizada, y es posible que se incorporen baterías LFP, algo sin conformar, pero que tendría su lógica, ya que mejoraría la eficiencia y la durabilidad, mientras que se mantiene la arquitectura de 400 voltios. La versión Pro y la GTX van a seguir siendo la base de esta nueva gama de ID.4, pero con algunos ajustes que optimizan el consumo y amplía la autonomía de los vehículos.
Habrá que esperar al final de año para el lanzamiento del ID.4, pero está claro que Volkswagen ha escuchado a sus clientes y ha rectificado, llevando un modelo futurista a acercarse más a la esencia clásica de Volkswagen, una esencia que le ha llevado a ser una de las mejoras marcas del mundo y que demuestra el dicho de que, si algo funciona, mejor tocarlo poco. Para este caso concreto, encaja mejor el dicho, “rectificar es de sabios”.





