En España y en Europa, los coches chinos han ido ganando gran protagonismo en los últimos años. En esta última década, con la llegada de la electrificación, el precio del os vehículos se ha incrementado considerablemente. Esto ha provocado que se abra la puerta al mercado del gigante asiático, sobre todo porque, sobre el papel, ofrecen prestaciones, equipamiento y tecnología al mismo nivel que las marcas tradicionales, pero los precios son mucho más bajos. Marcas como MG, Omoda, BYD o Dongfeng han pasado de ser desconocidas a estar muy presentes en las carreteras de nuestro país, sobre todo en las grandes ciudades donde las restricciones ambientales son más estrictas.
Estos coches ya llevan tiempo en nuestro país para sacar conclusiones reales sobre su fiabilidad, para conocer más al detalle con qué fallos nos podemos encontrar, y si, lo que nos ahorramos al comprarlos, a la larga, se convierte en un ahorro real o acaba saliendo más caro.
Los clientes de los coches chinos
Muchos de los clientes que apostaron por comprar un coche chino comentan que el problema viene, no al comprarlo, sino después, cuando comienzan a dar problemas o a fallar. La idea generalizada es que el boom de las marcas chinas es que ha ido más rápido el crecimiento y la comercialización de modelos, respecto a una infraestructura que les acompañen y que les pueda ofrecer la garantía que si ofrecen las grandes marcas gracias a su consolidación comercial en todo el territorio nacional, en forma de concesionarios y tallares propios.
Por tanto, todo este se traduce en la falta de talleres oficiales y especializados, lo que satura un servicio técnico al estar más limitado, derivando en esperas largas incluso para reparaciones menores. Son muchos los casos reportados de averías sin mayor importancia que llevan semanas, o meses, para solucionarse.
También hay muchas críticas de los compradores en otros aspectos que son muy importantes a la hora de comprar un vehículo en la actualidad, por ejemplo, en lo que tiene que ver con el Software, los cuáles, suelen presentar fallos al estar poco pulidos. Y también hay quejas respecto a los materiales y los acabados, de mucha peor calidad según los propietarios.
Experiencias positivas
No todo son críticas, hay que tener en cuenta que es más habitual que alguien se manifieste cuando las cosas fallan, que cuando todo funciona. Pero quienes se muestran satisfechos, hablan de que estos vehículos rara vez sufren incidentes graves, y la propia experiencia también depende de la marca china y del propio modelo.
La fiabilidad con datos reales
Pasamos de la experiencia de los usuarios a datos reales de organismos importantes. Por ejemplo, para mediar la fiabilidad, nada como el informe de la OCU, que sitúa a Lexus y Toyota como las marcas más fiables, los referentes en este aspecto, y nos es casualidad, siempre están en lo más alto de estas calificaciones. La primera marcha china en cuanto a fiabilidad es MG, pero está en posiciones bastante más bajas. Pero esto no quiere decir que estos modelos fallen, la fiabilidad puede ser igualmente muy, muy buena, pero marcas como Toyota, simplemente, son mejores en este aspecto, registran menos incidencias.
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Probar El BoxOtro informe a tener en cuenta es el de “What Car?”, ya que pone cifras concretas. El MG ZS EV destaca en lo negativo en cuanto a fiabilidad eléctrica, y señala que el 70% de estos vehículos sufre averías que le llevan varias semanas al taller. Esto concuerda con la señalado en cuento a la experiencia de los clientes, que el problema viene a la hora de resolver los problemas.
Como hemos señalado, otro punto es el que tiene que ver con la tecnológica. Y no porque la de las marcas chinas sean peores, son incluso mejores, pero están menos trabajadas, son menos intuitivas y más complejas. Los fabricantes más consolidados trabajan en profundidad este aspecto, lo optimizan y lo hacen fácil e intuitivo, lo que acaba resultado en una experiencia mejor para los conductores.
La garantía como diferencial
La garantía que ofrece cada marca acaba siendo decisivo, y muchas marcas chinas, consciente de ello, han optado por estrategias similares a la tendencia europea. Es el caso del Dongfeng, que ofrece 10 años de garantía en la batería en sus modelos eléctricos, muy por encima del mercado que tiene como objetivo eliminar la etiqueta que ha perseguido a este mercado durante años.
Pero en lo que siguen coincidiendo quienes tienen estos vehículos es que la garantía vale de poco si el coche va a estar parado un largo periodo de tiempo por la falta de servicios para arreglarlos. En este sentido, gigantes como BYD y Chery han decidido invertir en concesionarios, en estar presentes en toda la península, una manera de transmitir seriedad y confianza.
Lo que queda claro es que esa seriedad y esa confianza se logra con el paso de los años, no con una simple inversión. Las marcas chinas se están adaptando al mercado europeo, las propuestas se deben tener en cuenta, pero todo lo que conlleva su compra también. La fiabilidad es clave, pero más aún poder ofrecer garantías para resolver cualquier incidencia en muy poco tiempo.





