- El proyecto de Jim Morris es la definición exacta de locura con método: cuatro años construyendo un Golf GTI de más de 500 CV en su propia empresa para asaltar Pikes Peak con tracción delantera.
- El coche lleva aerodinámica de un ex ingeniero de F1 y componentes de proveedores de élite como Xtrac o Alcon, pero todo ha salido del ecosistema industrial de un solo hombre y su red de empresas en Warwickshire.
- Si crees que un Golf GTI es solo el coche que ves en el parking del Mercadona, este quiere bajar de 10:48 en una montaña de 156 curvas a más de 4.000 metros donde el oxígeno y el margen de error se acaban al mismo tiempo.
- Lo más inquietante es que las pruebas arrancan ya este mes de febrero y el coche todavía tiene que demostrar si es una obra maestra o un delirio muy caro.
Hay quien se compra un deportivo. Hay quien restaura un clásico. Y luego está Jim Morris, que decidió que lo razonable era pasarse cuatro años diseñando y construyendo su propio Volkswagen Golf GTI de más de 500 CV para intentar reventar el récord de tracción delantera en Pikes Peak. Porque, claro, ¿por qué no?
El empresario británico y piloto histórico estará en la 104ª edición de la Pikes Peak International Hill Climb, el 21 de junio de 2026. La invitación le llegó a principios de este año. La obsesión, en realidad, viene de mucho antes y es que desde niño, Morris leía sobre la subida en Autosport y se le quedó grabada esa mezcla de locura y epicidad que tiene la montaña de Colorado.
Pikes Peak no es una subida cualquiera. Son 12,42 millas- unos 19,98 km-, 156 curvas y una meta a más de 14.000 pies de altitud –unos 4.267 metros-. Oxígeno justo, margen mínimo y ojo porque si cometes un error, no siempre hay una red de seguridad para salvarte la vida. Es uno de los exámenes más duros del automovilismo. Y el objetivo no es simplemente participar: Morris quiere bajar de los 10 minutos y 48 segundos, el récord vigente para un tracción delantera desde 2018.

Para intentarlo, no ha llamado a un gran fabricante ni ha encargado un prototipo. Ha tirado de raíces familiares y ha elegido un Golf. Eso sí, no el que ves aparcado en el supermercado. Este lo ha desarrollado su propia empresa, GTS Motorsport, en Warwickshire.
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Muchas de las piezas han sido diseñadas, fabricadas y suministradas por sus propias compañías vinculadas al motorsport. Sistemas de seguridad, componentes de alto rendimiento, suministros de competición. Un proyecto industrial disfrazado de capricho personal.
El coche supera los 500 CV y monta un paquete aerodinámico firmado por el reputado especialista John Iley. Además, cuenta con el respaldo técnico de nombres habituales en la élite de la competición como Alcon en frenos, Xtrac en transmisiones o Swindon en motorización.
El plan es claro, quieren superar varias pruebas a partir de la segunda quincena de este mismo mes de febrero y posteriormente enviarán el coche a Colorado para la competición que está fechada para el mes de Abril. Antes del día D, el mismo Morris hará más test directamente en la montaña.
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