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Prueba MINI Countryman Cooper 2017: Amigos, el MINI se ha hecho mayor, pero sigue siendo juguetón

Cuando BMW puso a la venta el MINI Countryman en el tercer trimestre del año 2010, las críticas no fueron pocas. El MINI ya dejaba de ser tan mini y pasaba a convertirse en un todocamino de medidas contenidas para adaptarse a los nuevos gustos de los consumidores. Los tiempos cambian, hay que adaptarse o morir y esta segunda generación es el claro ejemplo de ello, pues crece nada menos que 20 centímetros. Así podríamos definir los últimos pasos realizados por MINI para ser rentable y mantener la viabilidad como firma en el tiempo. El apoyo de BMW es por supuesto imprescindible y muy…

Cuando BMW puso a la venta el MINI Countryman en el tercer trimestre del año 2010, las críticas no fueron pocas. El MINI ya dejaba de ser tan mini y pasaba a convertirse en un todocamino de medidas contenidas para adaptarse a los nuevos gustos de los consumidores. Los tiempos cambian, hay que adaptarse o morir y esta segunda generación es el claro ejemplo de ello, pues crece nada menos que 20 centímetros.

Así podríamos definir los últimos pasos realizados por MINI para ser rentable y mantener la viabilidad como firma en el tiempo. El apoyo de BMW es por supuesto imprescindible y muy necesario, pero ampliando la oferta de la firma británica se reduce la dependencia en épocas de crisis en las que los “caprichos” pasan a un segundo plano. Es más, a día de hoy el Countryman bien podríamos considerarlo un modelo de éxito dentro de la gama MINI con más de 400.000 unidades vendidas en poco más de seis años.

En esta ocasión me he puesto a los mandos de la versión de acceso a la gama, el MINI Contryman Cooper, el cual se ve notablemente aderezado con el paquete John Cooper Works que tanto nos gusta. Hablamos del motor de gasolina tricilíndrico con 1.5 litros de cilindrada, una potencia de 136 CV y un par máximo de 220 Nm, aunque ya sabéis que el MINI Countryman se ofrece en España con motores diésel y gasolina, con cambio manual o automático, y con tracción delantera o total a las cuatro ruedas.

En nuestro caso, nos decantamos por el Cooper manual de tracción delantera, un todocamino que, además de por espacio y funcionalidad, sorprende especialmente por su deportividad y polivalencia.

Exteriormente es tan llamativo como exclusivo, ya que incorpora diversos ornamentos que lo convierten en una de las opciones más deportivas de la gama; mientras que en el interior su estética específica se complementa con una suculenta dotación de serie que en esta generación es algo más generosa, aparte de los cientos de opcionales disponibles en el catálogo. Básicamente podríamos decir que estamos ante un Countryman de gama alta, y lo cierto es que este modelo no te dejará indiferente. ¿Me acompañas a conocerlo?

Diseño exterior

Exteriormente el MINI siempre ha sido un modelo llamativo, pero cuando además hablamos del Countryman el conjunto se vuelve incluso peculiar, especialmente para aquellos que vivieron la gloriosa época del MINI original. Gracias a sus líneas singulares y su amplia capacidad de personalización, este SUV compacto llama la atención allí por donde pasa, y aunque no todo el mundo se sepa su “apellido”, todo el mundo sabe que está ante un MINI.

En el nuevo Countryman los elementos básicos del diseño de la marca se interpretan nuevamente. A ello pertenecen tanto la marcada división en tres partes (parte inferior, superficie acristalada y techo) como la mímica de su frontal caracterizada por los faros grandes, la generosa entrada de aire con parrilla hexagonal y el parabrisas erguido y curvo.

Las dimensiones exteriores del nuevo MINI Countryman Cooper: 4.299 mm de largo (+ 20 cm), 1.822 mm de ancho (+ 3 cm) y 1.557 mm de alto. El modelo cuenta con una distancia entre ejes de 2.670 milímetros (+ 7,5 cm).

En el frontal, aunque sus ópticas abandonan la tradicional redondez y la parrilla característica de la marca se ha rediseñado, el modelo sigue siendo reconocible al primer vistazo, con un aspecto más rotundo y musculoso. En este caso, gracias al paquete deportivo, el frontal queda marcado por unos paragolpes de diseño más agresivo con dos discretas entradas de aire laterales. También común a otros MINI son las múltiples posibilidades de personalización qué, si el dinero no es problema, podrán dejarlo muy pintón, como es el caso de las dos líneas longitudinales que recorren el capó.

El pintoresco perfil de los faros se aleja de la forma circular típica de la marca, mientras que el alumbrado diurno LED enmarca los grupos ópticos dándole un extra de personalidad al conjunto.

La parrilla se encuentra custodiada por unos enormes faros LED con tecnología adaptativa de serie. Al igual que otros MINI, cuando levantemos el capó encontraremos que el mismo presenta dos orificios para los faros, los cuales permanecen fijos a ambos lados del frontal. Bajo la entrada de aire principal encontraremos la matrícula.

Un fallo grave en este modelo es que el sistema de aparcamiento incorpore sensores en la parte trasera pero no en la parte delantera.

En la parte baja del frontal nos topamos con una tercera entrada de aire dividida en tres secciones que refrigera la parte baja del radiador. En las entradas de aire de los extremos se integran los faros antiniebla LED, los cuales han sido reubicados en una zona más central. Finalmente, una protección plástica recorre la parte baja del modelo.

Esta unidad de pruebas luce un capó que presenta un abombamiento central y hace que las líneas frontales del mismo fluyan hacia el resto del vehículo. En posición central, contamos con un vinilo decorativo en forma de rayas negras dobles que forma parte del catálogo de opcionales (125€). El logo, como es habitual, ocupa una posición privilegiada en la parte alta del capó.

A diferencia de otros modelos, en MINI los volúmenes quedan muy definidos. El segundo volumen empieza en la luna delantera -que hereda su posición vertical y curva- custodiada por dos pilares A en negro brillante. La curvatura de la luna desemboca en un característico techo también rematado en negro que en esta generación cuenta con carriles longitudinales.

La vista lateral del modelo destaca por la presencia de unas taloneras y unos pasos de rueda sobredimensionados. En esta generación, el modelo tiene una altura ligeramente menor y la distancia al suelo crece varios milímetros (165 mm en total), por lo que sus diferencias con el resto de la gama son notables. Aun así, el Countryman mantiene las proporciones típicas de la marca. Los pequeños voladizos en la parte frontal y en la zaga, acentúan el típico concepto MINI, es decir, ofrecer el mayor espacio posible con la menor longitud.

Los abultados pasos de rueda permiten la instalación de grandes llantas que no desentonan dado el musculoso diseño de las aletas. Nuestra unidad de pruebas equipaba unas llamativas llantas de aleación de 18 pulgadas John Cooper Works Thrill Spoke que montaban unos neumáticos Pirelli Cinturato P7 en medidas 225/50 R 18 con tecnología RUN FLAT.

La vista trasera es otra de las señas de identidad de este modelo, con unos contornos precisos cincelados sobre unas superficies generosas que ponen de relieve la forma deportiva del vehículo y la orientación vertical de la carrocería. El logo, localizado en posición central, mantiene unas generosas dimensiones pero abandona el papel de tirador del portón. Además, la musculosa línea de la cintura acentúa adicionalmente el aspecto masculino del vehículo, mientras que el techo cuenta con un discreto alerón integrado que sobresale de la superficie de la luneta integrando la tercera luz de freno. Ahora la antena es de tipo aleta de tiburón.

Al igual que otros modelos de MINI, los pilotos posteriores del Countryman presentan un diseño grande y vertical, concretamente los mismos que el los MINI de tres y cinco puertas. Estos pilotos están enmarcados con un embellecedor cromado y sobresalen tridimensionalmente de la superficie de la carrocería. En su interior montan tecnología LED de serie para todas las funciones de alumbrado.

En esta ocasión, la matrícula se integra en una hendidura que preside la trasera, resaltada en su extremo superior por una tira en negro piano bajo la que se esconde el tirador y la cámara de marcha atrás. Por último, en la parte inferior de la zaga encontramos un paragolpes que resalta por sus sinuosas formas a causa del difusor plástico, integrando en sus laterales los catadióptricos y albergando la salida de escape rematada en plata.

Diseño interior

Si antes os comentaba que el diseño exterior del nuevo MINI Countryman es realmente característico, el interior no merece menor atención, pues cuenta con un diseño del salpicadero presidido por una estructura horizontal de líneas alargadas, en combinación con una consola central completa que se extiende hasta el cuadro de instrumentos y unos materiales cuidados. En otras palabras, el habitáculo está determinado por los criterios estéticos de MINI -aunque específicamente adaptados a este modelo- y la calidad y el tacto de los materiales se posiciona por delante de sus rivales más directos. No hay crujidos ni vibraciones y su apariencia general muestra un notable empaque.

El diseño característico del puesto de conducción realza el carácter sólido del modelo gracias a unas salidas de aire que nos recuerdan la orientación vertical de los elementos de diseño exterior, con unos mandos modernos y optimizados ergonómicamente y la icónica consola central integrada en el panel de instrumentos. En el caso de nuestra unidad, el paquete John Cooper Works se complementa con unas molduras que tratan de transmitir mayor deportividad.

Comenzando por el puesto de conducción, hay que señalar que el volante presenta un diseño de tres radios y cuenta con 14 botones de tacto agradable, estando forrado con cuero perforado, costuras a contraste en rojo y presentando una confección tirando a gruesa para resaltar una vez más la deportividad del modelo.

Tras el volante se encuentran con el clásico diseño esférico el cuentarevoluciones, el velocímetro (ya no va en la esfera central del salpicadero para evitar desviar la mirada del conductor), el medidor de la gasolina, un conjunto de testigos luminosos y una pequeña pantalla a todo color que cumple con la función de ordenador de viaje. Por encima y justo antes de la luna delantera, no falta el completo Head Up Display que puede regularse en altura e intensidad y nos muestra la información más relevante.

Si continuamos por la consola central, rápidamente descubriremos que el diseño se mantiene fiel a su antecesor, aunque algunos elementos característicos se han modernizado para adaptarse a los tiempos que corren. Nos gustan las grandes pantallas y el salpicadero despejado de botones, así que a esta unidad no le falta una generosa pantalla de 8,8 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento y navegación Profesional que cuenta con una esfera luminosa a su alrededor. Dicha esfera va cambiando su tono de manera solidaria con las revoluciones del motor y otras funciones del vehículo para hacer que te enamores aún más del MINI que tienes entre manos.

La atención a los detalles es máxima. No faltan los sistemas de seguridad y asistencia a la conducción como el aviso de colisión con función de frenado, el cual puede ampliarse con múltiples opcionales (control de crucero activo, advertencia de peatones con función de freno inicial, asistente de luz de carretera, detección de señales de tráfico…).

Bajo la tecnológica esfera escoltada por dos salidas de ventilación se ubica el climatizador bizona, el cual cuenta con dos displays monocromo en naranja para indicar la temperatura y una hilera de botones entre los que se encuentran los de activación de los asientos calefactables. Debajo, el moderno y llamativo botón de arranque y parada preside una nueva hilera de botones que se asemejan a los interruptores de un avión y entre los que no faltan la desconexión del sistema Stop&Start, la desconexión del control de estabilidad y el ajuste del Head Up Display.

Opcionalmente esta unidad también contaba con el sistema de sonido firmado por Harman Kardon y el paquete de iluminación interior. Esta iluminación se puede modificar tanto en brillo como en color desde un interruptor ubicado frente al espejo interior.

Entre ambos asientos encontramos el freno de mano eléctrico, dos posavasos, la palanca de la caja manual de 6 seis velocidades con pomo en cuero, un reposabrazos central y el sistema de control del sistema de infoentretenimiento que ahora ya es prácticamente igual al iDrive de BMW. Su manejo es sencillo e intuitivo, pero su localización no termina de convencerme porque te obliga a desviar bastante la vista de la carretera si no conoces la ubicación exacta de cada botón. Frente a la palanca encontraremos un pequeño hueco portaobjetos con las entradas AUX in y USB.

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Respecto al acceso al habitáculo, este resulta amplio en todas las plazas y es palpable un aumento de espacio considerable, con plazas reales para cinco ocupantes, mayor espacio para la cabeza, las piernas y los hombros; una anchura superior y un incremento del rango de ajuste de los asientos. Por ejemplo, la banqueta central puede desplazarse ahora hasta 13 centímetros. Señoras y señores, esto ya no es un MINI, esto es un SUV como Dios manda.

Una vez nos sentemos en los asientos del Countryman (tanto delanteros como traseros, que por cierto son muy similares) veremos que se trata de un coche cómodo que busca unas sensaciones deportivas. Con los asientos deportivos, el acolchado de los asientos es bastante compacto y, si no estás acostumbrado, puede que te pase factura en algún que otro viaje largo. Eso sí, a cambio también te ofrecerán una sujeción excelente tanto en los laterales del respaldo como en la banqueta.

Opcionalmente se ofrece el Picnic Bench, un cómodo asiento acolchado para dos personas que se extrae del maletero y que podéis ver en la imagen inferior.

Los asientos posteriores pueden regularse por separado, de manera que sus ocupantes pueden seleccionar la posición que les parezca más cómoda. Además, los respaldos de estos asientos también pueden abatirse por separado en proporción 60:40 (opcionalmente 40:20:40). De esta manera, el volumen del maletero aumenta de 450 litros (100 litros más que su predecesor) a un máximo de 1.309 litros, incorporando adicionalmente un doble fondo.

Por último y, en materia de conectividad, basándose en una plataforma flexible bautizada como Open Mobility Cloud, MINI Connected -que ahora cuenta con nuevas y completas funciones- se integra perfectamente en la vida digital del conductor a través de puntos de contacto, como el iPhone de Apple y Apple Watch. Otra novedad reseñable es MINI Find Mate, un sistema capaz de realizar el seguimiento de la ubicación de diversos objetos de uso frecuente (bolsas, chaquetas, llaveros…) conectados al sistema y que el conductor quiera estar seguro de no olvidar.

Motorización

Uno de los aspectos más interesantes de nuestra unidad de pruebas es el ‘corazoncito’ que se esconde bajo el capó, pues nuestro MINI Countryman Cooper es el modelo de gasolina de acceso a la gama, es decir, por el cual optará gran parte del público. Hay que tener en cuenta que este SUV ha crecido bastante, por lo que a pesar de moverse con soltura, sus prestaciones no son para nada exageradas si las comparamos con otros modelos de la gama que incorporan esta misma mecánica.

Por suerte, este motor es un auténtico concentrado de tecnología BMW: 1.5 litros con inyección directa, turbo de tipo twin-scroll, distribución y alzada de válvulas variable VALVETRONIC y regulación variable de los árboles de levas doble-VANOS. Con todo ello, entrega una potencia total de 136 caballos (100 kW) y un par de 220 Nm disponibles desde tan sólo 1.250 vueltas, lo que le permite funcionar en un régimen muy amplio de revoluciones y recuperar con soltura desde bajas vueltas.

En términos de prestaciones, el MINI Countryman Cooper no es el más efusivo de la gama pero cumple con nota, siendo capaz de detener el cronómetro en el 0 a 100 km/h en 9,6 segundos y alcanzar los 202 km/h de velocidad máxima, unas cifras bastante honorables si tenemos en cuenta su potencia y su peso. Además, este propulsor sube de forma progresiva de revoluciones, siendo por lo general poco sonoro a bajas revoluciones (salvo cuando está en frío) y aceptable a altas, lo que le convierte en una opción bastante equilibrada.

Respecto a los consumos, MINI anuncia un consumo medio de 6,8 l/100 km, en función de los neumáticos y cambio elegidos, así como unas emisiones de CO2 de 126 g/km. En la práctica, durante nuestra prueba con el cambio manual de 6 velocidades y los neumáticos antes mencionados no podemos tener ninguna queja al respecto, pues también logramos un consumo medio de 6,8 litros, todo ello teniendo en cuenta un total de 500 kilómetros por todo tipo de carreteras, incluyendo puertos de montaña, autopistas y poblado.

La palanca de cambios cuenta en su base con la ruleta de selección del MINI Driving Mode, el cual nos da a elegir entre tres modos de conducción: Green, Mid Mode y Sport. La selección de uno u otro incide en la curva de aceleración, así como en la velocidad de los cambios de marchas de la caja de cambios automática (si contamos con ella), y en el sistema de control dinámico de la suspensión DDC.

En autopista, nuestro MINI Countryman Cooper señalaba un consumo medio de 5,4 litros a los 100 kilómetros con el regulador de velocidad activado y el modo Normal, ascendiendo dicho consumo a 5,6 litros a los 100 kilómetros en modo SPORT.

A pesar de que son unas cifras razonables para un vehículo de gasolina que ronda los 1.440 kilogramos en orden de marcha, el consumo me parece algo elevado en comparación con algunos de sus rivales. Punto a favor es la nueva capacidad del depósito de combustible, que pasa de los 47 a los 51 litros y, aunque no es un gran incremento, te permitirá recorrer varias decenas más de kilómetros sin necesidad de parar a repostar.

Motor1.5 - 3 en línea
Cilindrada1.499 cm3
Potencia136 CV (100 kW) / 4.500 - 6.000 rpm
Par220 Nm @ 1.250 rpm
Peso1.440 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm4.299 / 1.822 / 1.557 mm
Volumen Maletero450 (1.390) litros
Aceleración 0 a 100 km/h9,6 segundos
Recuperación 80 a 120 km/hN.D.
Velocidad máxima202 km/h
Consumo homologado6,8 / 4,8 / 5,5 l/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km126 g/km de CO2 (Euro 6)
Precio de partida27.800 euros

Comportamiento

Las primeras sorpresas al volante del MINI Countryman Cooper llegan nada más sentarte en su puesto de conducción. Su postura de conducción es más elevada que en su predecesor y su amplitud es realmente gratificante, por lo que ahora sí que podemos afirmar que nos encontramos a bordo de un verdadero SUV. Es cierto que ya no es tan MINI, pero si vas a desembolsar por él lo que vale, al menos esperas que te ofrezca lo mismo que la competencia en estos aspectos.

Además, la lineal y progresiva respuesta del motor que empuja desde bajas vueltas, el agradable tacto del embrague y la palanca de cambios de la transmisión manual de seis relaciones, una dirección tirando a dura y la posición de las ruedas, situadas justo en las esquinas, provocan que el coche se muestre estable y aplomado tanto en autopistas como en carreteras de montaña, siendo incluso un agradable compañero para las escapadas de fin de semana por “carreterillas”.

La suspensión, por su parte, se muestra firme sin llegar a resultar incómoda para los ocupantes, es decir, filtra correctamente las imperfecciones del asfalto y, además, te permite disfrutar de un paso por curva ágil, enlazando una tras otra sin atragantarse con los cambios de apoyo y sin apenas balanceos de la carrocería. Lógicamente, a ello contribuye notablemente la dirección, con algunos cambios respecto a la anterior para mejorar aún más: es rápida, directa, bastante informativa y algo dura a la hora de circular por ciudad, pero ideal cuando nos pesa el pie derecho.

El sistema de frenos es dosificable, preciso y contundente, siendo ventilados los delanteros con discos de 307 mm de diámetro en el eje delantero y 280 mm en el trasero.

Al circular por autopista, el motor recupera con solvencia incluso desde velocidades bajas y, en caso de necesitar un extra de potencia para adelantar, bastará con girar el selector al botón Sport y deleitarte con una respuesta ligeramente más rápida del gas. En cualquier caso, si eres de los que les gusta tener una buena dosis de potencia al acelerar, quizá es mejor que te plantees optar por el Cooper S o la variante diésel. Por otra parte y, gracias a sus múltiples asistencias a la conducción, los balanceos no se muestran nada acusados en carretera incluso cuando circulamos deprisa.

Al igual que ocurre en BMW, en el modo GREEN cuenta con un indicador de conducción eco que refleja los kilómetros extra que vas obteniendo. En él, el Countryman se muestra tranquilo, pero si necesitas un extra de potencia en un momento dado, tu único límite será la potencia total del coche.

Por último, quiero hacer mención a las cualidades camperas del MINI Countryman, a pesar de que esta unidad no estaba equipada con la tracción total ALL4. A la hora de avanzar por firmes ligeramente irregulares con ascensos y trazadas fáciles, la mayor ventaja con la que juega este SUV es su mayor altura, aunque sus cotas son ajustadas. Has de tener presente que no llevas un vehículo de tracción total y el modelo se va a quedar atascado en aquellas zonas en las que se quedaría cualquier otro vehículo con tracción delantera (barro, arena…).

Si optas por un ALL4, debes saber que esta tracción destaca por un diferencial central electromagnético que distribuye la fuerza de impulsión de modo continuo entre los dos ejes. En condiciones de conducción normal, se desvía hasta un 50% del momento de impulsión hacia las ruedas del eje posterior. En casos extremos, por ejemplo sobre hielo o nieve, puede llegar a ser del 100%. Gracias a que la tracción está asociada al control dinámico de estabilidad los cambios en la distribución de la tracción entre los ejes se llevan a cabo en milésimas de segundo.

Precio

El precio del MINI Countryman parte de los 27.950 euros que cuesta el Cooper, ascendiendo hasta los 37.600 euros en el caso del Cooper S E ALL4 y los 38.700 euros del John Cooper Works, aunque con el paquete estético JCW (6.000€) y el completo abanico de opcionales que lleva nuestra unidad de pruebas (asientos deportivos, control de crucero activo, color sólido, cámara de marcha atrás, sistema HI-Fi Harman Kardon, acceso confort, calefacción en los asientos…), el precio asciende hasta casi 40.000 euros.

Los precios recomendados de toda la gama son los siguientes:

  • 1.5t 136 CV Cooper: 27.950 €
  • 1.5t 136 CV Cooper AT: 29.750 €
  • 1.5t 136 CV Cooper ALL4: 31.150 €
  • 2.0t 192 CV Cooper S: 31.650 €
  • 2.0t 192 CV Cooper S AT: 33.600 €
  • 2.0t 192 CV Cooper S ALL4: 33.850 €
  • 2.0t 192 CV Cooper S ALL4 AT: 35.800 €
  • 2.0d 150 CV CooperD: 30.150 €
  • 2.0d 150 CV CooperD AT: 32.100 €
  • 2.0d 150 CV CooperD ALL4: 32.350 €
  • 2.0d 150 CV CooperD ALL4: 34.300 €
  • 2.0d 190 CV CooperSD AT: 35.550 €
  • 2.0d 190 CV CooperSD ALL4 AT: 37.750 €
  • Cooper S E ALL4: 37.600 €
  • John Cooper Works 231 CV: 38.700 €

Se ofrecen varios acabados cerrados que la marca denomina Salt, Pepper, Chili y John Cooper Works Chili. Además hay varios paquetes como el Wired o el John Cooper Works interior y exterior

La dotación de serie en todos contempla los controles de tracción y estabilidad, ABS, EBD, TPMS, climatizador automático, arranque por botón, cuatro elevalunas eléctricos, cierre con mando, espejos térmicos, volante multifunción, ordenador de viaje, sistema de sonido integrado con MP3, asistente al arranque en cuestas, múltiples airbags o faros antiniebla, entre otros.

Su diseño y singularidad, ahora más acentuados, lo convierten en un SUV compacto realmente atractivo. Mecánica equilibrada para aquellos que no buscan ir sobrados de potencia. Aplomo en todos los terrenos con una dirección directa y precisa. Acabados premium sin importar el tamaño y mil opciones de personalización (si quieres y puedes pagar por ellas). Mucho espacio a bordo. Tacto del volante, el cambio y el embrague.

Es un modelo bastante ‘tragón’, especialmente cuando quieres divertirte un poco con él. El precio de partida es alto incluso en las versiones básicas, con un precio de los opcionales elevado, aunque mejora bastante el equipamiento de serie. El funcionamiento del sistema Start/Stop no termina de convencerme. El motor es algo ruidoso en frío aunque el habitáculo esté bien insonorizado. Los mandos de la consola central obligan a desviar la mirada bastante.

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