Es el hombre en el ojo del huracán. Todas las miradas, llenas de pesimismo y cargadas de culpa, apuntan hacia él. Sin embargo, Koji Watanabe (1964) soporta, espanta y ahuyenta las críticas que llegan desde España y desde medio paddock de Fórmula 1 con calma y sosiego. A pesar de que el matrimonio Aston Martin-Honda no podía haber arrancado peor, el japonés demuestra en la primera mitad de una entrevista en exclusiva con este medio su temple y pasa revista sobre la actualidad y futuro del equipo de Silverstone. Si al fabricante nipón se le debe reconocer un mérito, a pesar de las flojísimas prestaciones de la unidad de potencia que han diseñado en Sakura, es que está dando la cara ante la prensa.
Su relación con Adrian Newey, por cierto, tal y como escenificaron el jueves en el paddock de Melbourne, parece sana, excelente y hasta con cierta complicidad. El presidente de Honda Racing Corporation explica las taras que están hundiendo al AMR26 en el fondo de la parrilla y recuerda la oscura época junto a Fernando Alonso en McLaren-Honda.
La pretemporada ha sido un infierno para equipo y fabricante y ha representado la primera crisis de pareja. «Muy dura» pues el coche apenas pudo rodar, recuerda Watanabe: «El resultado de las pruebas de pretemporada en Barcelona y Baréin fue muy duro para nosotros. Los problemas de fiabilidad nos impidieron correr como esperábamos. No nos lo esperábamos, ya que no identificamos esos problemas durante nuestra fase de desarrollo. Las pruebas fueron duras y trabajamos duro en las contramedidas antes de Melbourne».
Y en la primera carrera, en Australia, más de lo mismo. El AMR26 estuvo limitado de kilometraje desde la primera sesión de Libres por las dichosas vibraciones y la falta de repuestos, en las baterías por ejemplo, como explicó Adrian Newey en la previa de un Gran Premio donde ambos coches abandonaron. Estas vibraciones llevan siendo una pesadilla para los pilotos desde el primer día hasta el punto de que Lance Stroll comparó el coche con «una silla eléctrica»: «Durante las pruebas de Baréin, observamos una cantidad inusual de vibraciones que crearon problemas para el propio sistema de baterías. Después de las pruebas y antes de Melbourne, trabajamos duro para reducirlas y poder descubrir el potencial de la unidad de potencia. En las sesiones de entrenamientos y en la carrera de Melbourne, pudimos observar una reducción de las vibraciones en el sistema de baterías, lo que supuso un primer paso adelante».
La solución a las famosas vibraciones
Las vibraciones son el principal problema que acompaña al bólido pero no el único. El sobrepeso y la caja de cambios también pululan por ahí. «Se trata de una nueva normativa para todos los equipos, por lo que hay muchas áreas en las que podemos liberar potencial. Nos centramos en cómo maximizar la unidad de potencia y, como equipo, estamos trabajando junto con Aston Martin Aramco para desarrollar un coche más rápido en general», explica Watanabe, consciente de que hay mucho rendimiento por desbloquear.
Para paliar las vibraciones, ya ha habido parches como intento de soluciones de emergencia. Alonso confirmó en el corralito post carrera de Albert Park que todavía no se han solucionado. «El motor es la fuente de la vibración, y esta se transmite a la carrocería del vehículo, lo que finalmente afecta al sistema de baterías. Mediante el uso de hardware que pueda controlar estas vibraciones, se puede evitar que este problema vuelva a ocurrir«, revela el presidente de Honda Racing Corporation.
Está siendo un reto mayúsculo, sobre todo en monoplazas tan compactos, acoplar el diseño del chasis (soportes, disposición de la refrigeración, aislamiento de las vibraciones) con la fiabilidad y el rendimiento de la unidad de potencia. «Se trata de un proceso continuo, como dices, la normativa es nueva. Hemos aprendido mucho de las pruebas, pero también del primer fin de semana de carrera. Cuanto más conducimos, más ideas tenemos sobre cómo progresar a corto y largo plazo».
Su relación con Alonso
Toda esta situación lleva a mirar de reojo hacia la primera etapa de McLaren-Honda de la mano de Alonso. Este proyecto, que está ideado para llegar a la cima de la Fórmula 1, ha arrancado por derroteros similares pero espera corregir el rumbo pronto. Por ahora, la relación entre piloto y motorista está siendo de respeto. «Fernando es un piloto muy apasionado que siempre exige rendimiento. Por supuesto, la situación actual es frustrante para todos, tanto para él como para nosotros. Pero es extremadamente profesional y trabaja en estrecha colaboración con los miembros de nuestro equipo de unidad de potencia para resolver el problema. Nuestra relación con Fernando es muy buena y compartimos el mismo objetivo de que este proyecto sea un éxito».
En el periodo de McLaren-Honda de 2015, el bicampeón llegó a realizar algunos comentarios públicamente despreciando el motor Honda. Ni rastro de aquella época porque ambas partes prefieren pasar página: «Creo que ambos hemos superado ese periodo con McLaren. Tanto él como nosotros hemos tomado caminos diferentes con equipos distintos tras ese episodio y ahora nos corresponde a nosotros juntos escribir un nuevo capítulo en estas nuevas regulaciones. Todos estamos deseando que llegue».





