Volkswagen ha sido uno de los gigantes del automóvil que más ha sufrido con esta larga transición hacia el vehículo eléctrico y a la que aún le quedan años rodeada de cambios y evolución tecnológica constante. Si primero fue una falta de adaptación que le hizo sufrir un año de pérdidas, una vez que ese bache se superó, ahora tiene otro que afecta a 94.000 coches eléctricos, que han sido llamados a revisión de forma masiva en todo el mundo. Y todo tiene que ver con los módulos de las baterías y posibles defectos detectados. No hay accidentes registrados ni daños personas, pero los expertos alertan de la existencia de riesgo potencial y real de incendio, y esto ha activado las alarmas del gigante alemán.
Y el problema no señala a un único modelo, son varios los que podrían verse afectados por este error de fabricación y que pone en riesgo la integridad de los propietarios. Desde Volkswagen esta situación es un duro golpe, llega en un momento en el que la industria busca ganarse la confianza con esta nueva movilidad, y obviamente, esto no ayuda.
Volkswagen y el reto eléctrico
Volkswagen ha detectado los problemas en las baterías de los modelos que han sido construidos desde la plataforma MEB, que es la base tecnológica del grupo para la fabricación de la mayoría de su flota eléctrica. Tal es la cantidad de vehículos afectados, que son varios los modelos que están llamados a revisar, 74.579 entre los ID.3, ID.4, ID.5 e ID. Buzz, y 19.452 unidades del Cupra Born.
La Autoridad Federal Alemana del Transporte a Motor (KBA) señala que los problemas en las baterías podrían estar relacionados con los módulos de las especificaciones técnicas requeridas, que podrían no cumplir las especificaciones. Estos problemas se traducen en una reducción de la autonomía y la activación de diversos avisos en el cuadro de instrumentos. Pero lo alarmante, obviamente, no es la autonomía, es que este fallo provoca un riesgo potencial de incendio que pone en peligro a los propietarios.
Y las franjas de fabricación son demasiado amplias afectan a los modelos fabricados desde febrero de 2022 y agosto de 2024, es decir, abarca dos años y medio de fabricación de vehículos construidos en plantas tan importantes como las de Zwickau, en Alemania, y Hannover. De todos los vehículos afectados, solo 28.000 unidades fueron vendidos en el país germano, el resto, se distribuyeron por el resto del continente europeo. Si se puede sacar una buena noticia al respecto es que, por ahora, no se ha registrado ningún incidente, por lo que el fallo se ha logrado detectar gracias a controles internos y no porque se haya producido ya algún accidente.
La solución de Volkswagen
Volkswagen sabe que afrontar un cambio de batería es inviable, pero, por otro lado, está obligada a dar con una solución efectiva y que garantice al 100% la seguridad de los propietarios. Por ello, ha logrado dar con un cambio de combina software y hardware. Primero, se va a instalar una actualización que va a permitir detectar irregularidades en caso de haberlas en los módulos afectados. Al mismo tiempo, va a llevar a cabo inspecciones físicas de todos y cada uno de los vehículos afectados en busca de algún tipo de problema al respecto.
En este segundo caso, desde Volkswagen aseguran que, en caso de encontrar módulos defectuosos, estos serán sustituidos. El objetivo, como no podía ser de otra manera para no dañar la reputación de la compañía, es minimizar los riesgos sin que haya que cambiar las baterías, pero asegurando 100% la integridad de los propietarios.
Se desconoce el origen exacto del fallo, Volkswagen no ha dado muchos detalles al respecto, tampoco KBA, el fabricante oficial de estas. Hay muchas incógnitas que rodean a este problema, como por ejemplo, el motivo por el que ciertos modelos que han sido fabricados en las mismas fábricas y con las mismas baterías, presentan periodos de afectación que son completamente diferentes a los indicados por la compañía, o por qué modelos como el Audi Q4 e-tron, que comparten plataforma, no han sido llamados también a revisión.
Volkswagen y el coche eléctrico
La electrificación, la transición hacia el coche eléctrico, esta siendo un reto en el mundo del automóvil, especialmente para Volkswagen, uno de los gigantes mundiales que ha visto como su dominio se va tambaleando durante los últimos años. Los años de experiencia y el músculo que han ido ganando durante todos estos años, les permite sobreponerse a los problemas, pero ya sufrieron enormemente en 2024 con un descenso de ventas inesperado para la compañía, y que lograron remontar en 2025. Pero ahora, cuando esa recuperación empezaba a devolver a la compañía a lo más alto, este nuevo revés pone el riesgo la confianza del público.
Volkswagen es consciente que la competencia eléctrica es feroz en la actualidad, y no se puede permitir problemas como estos. Por suerte para ellos, parece que lo ha detectado a tiempo, gracias a revisiones, no por fallos o accidentes reales, pero debe andarse con ojo si quiere mantener la confianza dentro del sector.





