El inicio de la andadura entre Aston Martin y Honda no ha sido el camino que muchos esperaban. Tras los primeros kilómetros en pista, ha quedado claro que la unidad de potencia japonesa todavía tiene muchas aristas que pulir, tanto en fiabilidad como en la entrega pura de caballos.
El motor estrenado en Barcelona y que ahora se exprime en Bahréin no ha terminado de convencer, mostrando una falta de manejabilidad que complica el trabajo de Fernando Alonso al volante. Estos nuevos coches de 2026 son auténticas bestias eléctricas y, si el motor no responde con suavidad, el piloto se ve obligado a pelear contra el coche en cada curva, perdiendo un tiempo precioso.
Shintaro Orihara, el director general de pista de HRC, es consciente de que el margen de error se ha agotado. Durante la primera semana, el equipo optó por la prudencia, llenando el cuerpo del AMR26 de rejillas de ventilación para evitar sustos innecesarios con la temperatura. Sin embargo, rodar con el coche «abierto» penaliza gravemente la aerodinámica. Por ello, el plan para estos días es radicalmente distinto.
Honda fuerza el límite del Aston Martin AMR26 para liberar su potencia real
Según explica el propio Orihara, «Aún no hemos probado con especificaciones de enfriamiento agresivas para juzgar si la refrigeración es lo suficientemente severa. Es natural cambiar las especificaciones de refrigeración dependiendo de las condiciones del día, y realizamos una prueba comparativa en Bahréin», ha recalcado.
Más allá de la temperatura, el gran dolor de cabeza para Alonso es cómo el motor entrega la energía. Los pilotos se quejan de curvas de par inconsistentes y de un retraso en el turbo que hace que la conducción sea errática.
En un monoplaza donde la gestión de la electricidad es tan agresiva, cualquier fallo en la simulación se traduce en pérdidas de tracción. Orihara reconoce que hasta ahora han priorizado la supervivencia del motor sobre el rendimiento puro. «Con eso en mente, la prioridad actualmente es hacer funcionar el coche con normalidad, y el coche ha estado funcionando con una cierta cantidad de rejillas de ventilación para permitir cierto margen, y en esta nueva semana de test planeamos probar cuánto puede subir la temperatura con las especificaciones de enfriamiento más agresivas».
Esta decisión de «cerrar» el coche busca comprobar si el sistema de refrigeración diseñado por Adrian Newey y los ingenieros de Silverstone es capaz de soportar el calor extremo de Bahréin sin que el motor Honda entre en ‘modo protección’.
Si logran mantener las temperaturas bajo control con una configuración más aerodinámica, podrán empezar a subir el soplado del turbo y la entrega eléctrica. Como explicaron desde el entorno del equipo, la recopilación de datos ha sido «masiva», esto gracias a la cantidad de sensores que ha lucido el Aston Martin, lo que debería permitir a los técnicos japoneses afinar el software de gestión para que el coche deje de ser una montura impredecible.
El examen final en Bahréin, todo simulaciones antes de Australia
La exigencia en el garaje es máxima y no admite distracciones. Fernando Alonso ha sido claro al advertir que, si no se logran encadenar vueltas limpias, el desarrollo del AMR26 corre el riesgo de estancarse antes de tiempo. Honda parece haber entendido el mensaje; ahora centra sus esfuerzos en ajustar la comunicación entre el acelerador y la respuesta del motor, buscando esa precisión necesaria para que el piloto recupere la confianza en las reacciones del coche. Por el momento, esa conexión total es un objetivo que se resiste. Como bien apunta el responsable técnico japonés, la clave de todo reside en la administración de la potencia eléctrica.
«La gestión de la energía es importante para el rendimiento de la unidad de potencia y existen enormes exigencias por parte de los pilotos en este sentido, por lo que actualmente estamos mejorando nuestras simulaciones para la próxima semana», concluye Orihara. Estos últimos días determinarán si Aston Martin viaja a Australia con argumentos para pelear en la zona noble o si, por el contrario, el inicio del curso se convertirá en una supervivencia y limitación de daños. Que se consiga esa refrigeración será, en última instancia, el factor que defina el techo de Alonso en este arranque de la nueva era.





