El mercado de los coches de segunda mano ha crecido mucho en los últimos años: las nuevas alternativas más sostenibles, la incertidumbre por la regulación, la contaminación y el elevado precios de los coches nuevos que siguen sin ofrecer las prestaciones de los coches de combustión interna, ha provocado que millones de ciudadanos opten por el mercado de segunda mano, sobre todo por el precio, pero también porque, ante la falta de garantías de cara al futuro, provoca que se busquen opciones que puedan permitirse una sustitución en menos tiempo que si se adquiriera una opción nueva.
El sector se ha profesionalizado enormemente en los últimos años, y esto se debe a que cada vez hay más coches, pero también porque los clientes están más informados que nunca, además de tener miles de alternativas gracias a la expansión del mercado en plataformas digitales. Antiguamente, el mercado de segunda mano generaba dudas, sobre todo por la fiabilidad, poca que ofrecía. Aunque esto ha mejorado enormemente, aún existen casos en que lo que se vende está muy por debajo de lo que se ofrece, sobre todo si hablamos de particulares. Por este motivo, la Unión Europea prepara una normativa para que los coches de segunda mano se vendan con un certificado.
Los certificados de la Unión Europea
La Unión Europea quiere asegurarse que todos los coches que se vendan en el territorio comunitario sean aptos y estén en perfectas condiciones para circular. Para poder asegurarse de ello, va a obligar que cada coche que se venda en este mercado, tenga un certificado que acredite que el coche está en perfectas condiciones y así evitar posibles timos y estafas, algo que, aunque se ha reducido, siempre ha estado presente en este sector y sigue siendo uno de los principales miedos que impide que muchos usuarios se resistan a esta opción.
La propuesta es eso, una propuesta, aún no se ha aprobado, se debate en Bruselas y tiene todas las opciones de convertirse en una realidad en todo el territorio comunitario.
Cómo conseguir el certificado
La Unión Europea plantea dos escenarios válidos para obtener la acreditación: el primero es que el coche se venda justo después de pasar la ITV, lo que constituye una prueba válida y básica de aptitud. La segunda opción es que la revisión del coche la realice un técnico especializado e independiente, encargado de analizar aspectos como frenos, estructura, emisiones, bastidor o carrocería.
En caso de que estas revisiones consideren que el vehículo no es apto para la circulación, su venta quedará prohibida.
Un problema más allá del mercado local
Esta normativa no se implanta solo con el objetivo de favorecer la compraventa local de segunda mano, también para las exportaciones. Muchos coches usados salen de nuestras fronteras a otros mercados internacionales, y son muchos los que utilizan esta vía para colar coches al final de su vida útil como semi usados que siguen siendo aptos para la conducción. Con este certificado, los compradores tendrán plena garantía que estos vehículos están en un estado lo suficientemente bueno como para seguir circulando por las carreteras de todo el mundo.
La Unión Europea decidirá en las próximas fechas si sigue adelante con este cambio de normativa en los coches de segunda mano. Estos certificados supondrán una garantía para quienes accedan a este mercado para comprar un coche, evitando los problemas de fiabilidad que han perseguido a este sector durante muchos años. La profesionalidad ha reducido los casos, pero siguen existiendo, y la Unión Europea busca ponerle el punto y final.





