- Tesla apuesta por jubilar la dirección mecánica con un sistema steer-by-wire que duplica el ángulo de giro convencional y promete sensaciones de monoplaza de F1 en un coche de calle, y eso suena tan bien como arriesgado.
- El dato que llama la atención: los sistemas actuales se quedan en unos 170 grados de giro por seguridad, y Tesla ha patentado un mecanismo que alcanza los 340 sin conexión física entre volante y ruedas.
- Si estás esperando al Roadster o simplemente te interesa hacia dónde va la dirección de los coches eléctricos de alto rendimiento, esto te afecta porque lo que hoy es patente mañana puede ser el estándar que transforme cómo se conduce.
- Lo más inquietante no es el ángulo de giro, sino cómo piensa Tesla recrear la sensación de conducir cuando entre tus manos y el asfalto ya no hay nada mecánico.
Tesla ha sido referente en la electrificación durante los últimos años, y ahora parece querer seguir dominando el mundo del automóvil con innovaciones que facilitan y que cambian la manera de circular por las carreteras. Y lo hace registrando un sistema de dirección llamado “steer-by-wire”, con un objetivo claro, una precisión al volante similar a la alta competición, similar a la que se siente conduciendo un F1, eso sí, con un rango de giro que puede llegar a alcanzar los 340 grados. Se espera que el Tesla Roadster pudiera contar con esta nueva tecnología, lo que marcaría un antes y un después en la experiencia al volante.
La patente fue publicada hace apenas 11 días, el pasado 19 de marzo, y el mecanismo que describe pondría fin a las limitaciones comunes de los sistemas de dirección e incorporar un nuevo concepto de control de coches eléctricos de alto rendimiento. El objetivo no es otro que combinar agilidad extrema con comodidad en la conducción del día a día.
Tesla revoluciona la dirección
La dirección, su arquitectura, está completamente renovada con este cambio que acaba de registrar Tesla. Los sistemas convencionales dependen de topes mecánicos rígidos que limitan la acción de giro, pero ahora Tesla, gracias a este nuevo sistema de múltiples etapas, va a permitir un mayor rango de movimientos en cada uno de los vehículos, y sin poner en riesgo la seguridad.
Para hacernos una idea del revolucionario sistema de Tesla, los giros suelen estar limitados aproximadamente a los 170 grados. Esta confección no es casual, está limitada para proteger los componentes internos. Un resultado válido para la mayoría de acciones al volante, pero que, sin embargo, queda limitado en maniobras más cerradas y a baja velocidad.
La nueva innovación de Tesla incorpora un componente giratorio, algo similar a un anillo de parada, que, junto a otro elemento con topes en el eje y la carcasa, trabaja para lograr más ángulo de giro. Este diseño permite que el sistema no tenga que detenerse de forma abrupta, permite continuar girando más allá de los 170 grados.
Por tanto, el resultado es un rango de giro que puede alcanzar los 340 grados, y de esta manera, además de mejorar la maniobrabilidad, hace más intuitivo el comportamiento del vehículo.
Tesla y la conducción digital
Pero el tema de la conducción no es la única innovación de Tesla, ya que otros de los grandes avances tienen que ver con la sensación con la que se gestiona la conducción. Se trata de un sistema steer-by-wire que permite que no haya una conexión física ente el volante y las ruedas, si no que todo se controla electrónicamente.
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Probar El BoxMás allá del rango de giro, otro de los grandes avances de Tesla es la forma en la que se gestiona la sensación de conducción. Al tratarse de un sistema steer-by-wire, no existe conexión física directa entre el volante y las ruedas. Todo se controla electrónicamente.
Para suplir esta carencia, la patente establece el uso de sistemas actuadores de retroalimentación o feedback, los cuales son capaces de generar resistencia variable. En este sentido, dichos sistemas pueden ser capaces de incrementar la resistencia variable según la velocidad del vehículo, el tipo de carretera por el que se circule, o de la selección del modo de conducción, pudiendo simular artificialmente el feedback que tradicionalmente da la carretera.
Este sistema también incorpora elementos de amortiguación como las juntas tóricas en los puntos clave del mecanismo. La principal característica es poder suavizar el contacto entre componentes y así evitar las sensaciones bruscas que ofrecen los sistemas actuales. Así se puede lograr una experiencia al volante progresiva, refinada y personalizable.
Este nuevo enfoque le da un control al vehículo por software, y Tesla podría modificar la respuesta de la dirección con actualizaciones remotas. De esta forma, se podría adaptar el comportamiento del coche sin la necesidad de realizar cambios mecánicos.
El futuro Tesla Roadster
Parece que este nuevo tipo de tecnología podría debutar en la versión más avanzada del Tesla Roadster, un modelo que promete unas cifras de rendimiento que son completamente ajenas a la mayoría de deportivos actuales. La esencia estaría en poder combinar este rango de con una ratio de dirección ultra-rápida, similar a la de los monoplazas de Formula 1.
Este permitiría poder hacer giros muy cerrado con mínimos movimientos del volante, dando así una respuesta inmediata a la conducción deportiva. Al mismo tiempo, este sistema podría suavizar cierta agresividad que se puede experimentar en la ciudad, o incluso en la autopista garantizando confort y estabilidad.
La digitalización del automóvil comienza a ir mucho más allá del entretenimiento o de simples ayudas a la conducción, es un paso más hacia la conducción extrema y ágil con nuevos sistemas que cambiarán la forma en la que las personas conducen. El futuro del volante podría ir más allá de innovaciones para la conducción, esta digitalización podría ser el principio de su sustitución.
