Muchos señalan este año 2026 como el verdadero punto de inflexión de la movilidad eléctrica. En la última década se ha ido adentrando una tecnología que, poco a poco, va creciendo debido a las medidas ambientales de la Unión Europea y a las restricciones que van introduciéndose en las grandes ciudades. Las grandes firmas comenzaron a comercializar sus primeros modelos, y la autonomía y los tiempos de carga han sido sus mayores obstáculos. Se ha ido mejorando a lo largo de los años, pero es ahora cuando los principales fabricantes comienzan a lanzar propuestas que realmente pueden convencer al grueso de la población. En este sentido, un gigante como Renault presenta un motor que puede ser un punto de inflexión para la industria.
El sistema EREV promete ser una revolución, con una autonomía de 700 kilómetros sin que haya que depender de una batería de gran tamaño. En colaboración con HORSE, empresa creada con Geely, ha creado un motor de combustión que actúa como generador, lo que permite una enorme autonomía eléctrica de forma eficiente.
Renault y la tecnología EREV
Renault es igual de consciente en cuanto al futuro de la electrificación como a las dudas que esta tecnología sigue generando en los conductores de toda Europa. Los vehículos 100% eléctricos ya superan (muchos de ellos, otros no), los 500 kilómetros de autonomía, y se ha acortado los tiempos de carga, pero siguen siendo más elevados, mucho más, que repostar gasolina. Pero, además, hay costes asociados a estas mejoras, como baterías más grandes, más costosas que, además, eliminan prestaciones y espacios en los vehículos. Por eso, la tecnología EREV (Extended Range Electric Vehicle) se convierte en una solución intermedia para los próximos años, comprometida con el medio ambiente, con la electrificación, pero eliminando los inconvenientes de esta nueva tecnología.
El sistema lleva un motor de combustión que no mueve directamente las ruedas, genera electricidad cuando la batería se agota, y de este modo, el vehículo sigue funcionando de forma eléctrica, alargando la autonomía, y reduciendo las emisiones de manera significativa si esta combustión fuera destinada a un motor término de los de toda la vida.
El nuevo motor de Renault
El motor de tres cilindros y 1.0 litros que da vida a esta revolución es un bloque ideado por HORSE, sorprendentemente compacto, solamente 700 mm de longitud, y poco pesado, solo 135 kg. Estas medidas permiten que pueda estar integrado sin problemas en plataformas eléctricas, manteniendo intacto el diseño y el volumen interior.
Este motor proporciona 95 CV (70 kW) de forma continua y unos picos de hasta 115 CV (86 kW). Y, por fin, genera un par de 200 Nm que es incluso suficiente para funcionar como generador en múltiples circunstancias de uso.
Una de las ventajas más destacadas, es su versatilidad en lo que a combustibles se refiere. Puede funcionar con gasolina tradicional o con etanol E100, constituyendo así una opción muy interesante para mercados como el de Brasil. Por si esto fuera poco, también cumple la normativa Euro 6d, norma que garantiza bajas emisiones dentro de los estándares existentes.
Sin embargo, lo verdaderamente remarcable es su efectividad. Aunque la cifra oficial todavía no se ha validado, se estima que las cifras serán similares a 4,4 l/100 km en la versión de 95 CV, y a unos 5,5 l/100 km en la variante más potente. Esto resulta muy significativo teniendo en cuenta que su función no es mover el coche, sino generar electricidad.
Con estas cifras, Renault podría ofrecer vehículos con autonomía de unos 700 kilómetros, y los repostajes para viajes, serían mucho más rápidos que el simple hecho de tener que recargar una batería.
Renault y el futuro eléctrico
Esta decisión coincide en el tiempo con la decisión de la Unión Europea de retrasar el fin de los motores de combustión más allá del 2035, lo que, al mismo tiempo, ha generado una cierta incertidumbre entre la industria y los fabricantes de motores eléctricos, con una hoja de ruta bien definida que acaba de sufrir un cambio inesperado que les ha generado muchas dudas.
Renault parece haber acertado con este escenario, era uno de los fabricantes que pedía dicho retraso y se la jugó, a riesgo de que no hubiera prórroga, consciente de que la apuesta podría salir bien, aunque no se hubiera producido dicho retraso. Pero ahora, con esta decisión, parece haberle salido todo de cara.
De momento, está en la fase final de su fabricación, y está previsto que no vea la luz hasta el primer trimestre de 2027. Mientras la industria trabaja por crear baterías que proporciones mucha más autonomía y puedan cargarse a mucha más velocidad de las actuales, Renault esquiva los inconvenientes que frena la venta de coches eléctricos, los dos mencionados, y los problemas de los puntos de carga existentes, ya que ahora, con su motor térmico, podrá tener el vehículo eléctrico siempre cargado y con una autonomía muy elevada.





