El mundo de la F1 va mucho más allá de lo que sucede dentro de la pista: las carreras son el colofón a un mundo que por detrás está en constante movimiento y que mueve miles de millones de euros, es necesario para que existan grandes presupuestos y se pueda invertir en lo último en tecnología para hacer de esta competición la más importante del motor en todo el planeta. Y los resultados, mandan, no es lo mismo, como es lógico, estar luchando con los mejores que estar luchando por no ser el peor. Y en este sentido, Aston Martin se está topando con la dura realidad, sobre todo porque las expectativas eran muy altas, y los resultados no son malos, por el momento, son vergonzosos. Y claro, las firmas, las grandes marcas, que han invertido muchos millones bajo promesas y premisas de éxito, se han encontrado ahora con un desastre que también les repercute a ellos, y las consecuencias, son pérdidas de mucho dinero.
Los problemas de Aston Martin
Aston Martin renunció a competir en 2025, tuvieron que rectificar ligeramente por el camino, porque el AMR25 era demasiado mal coche, pero el 99% de los recursos, así lo indicaban desde la propia escudería, estaban dirigidos en este 2026. Adrian Newet llegó hace un año para diseñar el nuevo chasis de este 2026, y la asociación con Honda, después de los éxitos de los últimos años, pintaban un escenario idílico, así se vendió, insistimos, desde la propia fábrica, pero también lo hacía un Fernando Alonso en pista. Era su manera de justificar el mal año del equipo, y cuando le preguntaban pro el objetivo para las próximas carreras (las que iban restando de 2025), su respuesta era “el objetivo es Australia 2026”.
Y Australia 2026 llegó, y fue la confirmación de lo visto en pretemporada, y no era otra que el coche no es que fuera mal, es que no es un coche para competir, como se vio hace semana y media y como se vio este último fin de semana en Japón. Más allá de los fallos que pueda tener, es un coche que no permite terminar carreras, que pone en peligro la integridad de los pilotos. El máximo responsable en Honda, porque ha hecho un motor deficiente, pero sería injusto cargar toda la culpa al fabricante nipón, porque Aston Martin no solo tendría que haber sabido dónde se metía, debía haber estado más encima de su fabricante.
Como decimos, estamos en un mundo que no es precisamente barato, hay en juego mucho más que simples carreras, hay miles de millones de euros en juego, hay grandes inversiones, y estas merecen una planificación, que podrá ser mejor o peor, pero en el caso de Aston Martin, parecía inexistente. Si no, no se entiende que fueran conscientes de los problemas de Honda en el mes de noviembre, como reconocen, y que nadie del equipo hasta entonces estuviera supervisando el trabajo que se hacía en Japón.
Pérdida de millones
Lawrence Stroll ha sido el encargado de invertir millones de euros para intentar llevar el equipo a lo más alto, ha contratado a los mejores ingenieros, ha hecho una fábrica nueva, la ha dotado de la mejor tecnología posible, incluido un simulador nuevo y un túnel de viento. El objetivo era luchar por carreras, por el mundial, siendo consciente de que en la F1 no todo es el dinero, aunque hay que tenerlo para ganar. Pero lo que no podría imaginar es lo que está viviendo ahora.
Porque cuando haces una inversión así, buscas resultados para obtener un retorno, y las promesas de Aston Martin lanzaron a muchos patrocinadores a confiar en los británicos.
Pero las consecuencias del vergonzoso inicio de temporada comienzan a tener consecuencias económicas, y son un verdadero problema. Porque uno de sus patrocinadores tenía pensado hacer una gran campaña con Aston Martin este año, pero claro, ahora no quieren hacerlo, no quieren asociar su marca a la de un equipo que está protagonizando uno de los ridículos más grandes en la historia de la F1. Sería una campaña de malas noticias, y no están por la labor. Y esta sería la primera de muchas, como suele pasar en estos casos, lo difícil es que haya un primero que dé el paso, pero una vez que alguien lo da, después llegar el resto. Y esto, puede suponer perder muchos millones.
Solución a los problemas de Aston Martin
La única solución para Aston Martin es que Honda logre arreglar el motor, que elimine las vibraciones, que logre liberar toda la potencia y, a partir de ahí, exprimir la unidad de potencia para sacar el máximo rendimiento. Solo eso podría llevar varios meses, pero no olvidemos que después vendría optimizar el chasis, porque hasta que no se libere dicha potencia, no se podrán conocer los puntos fuertes y los débiles del nuevo diseño. Honda dice que habrá soluciones en Japón en semana y media, fuera del círculo interno de Aston Martin, los más optimistas hablan del verano, y otros creen que el equipo debe centrarse en 2027.
Son las consecuencias de un trabajo muy mal hecho, primero, el ridículo en pista y, segundo, las pérdidas económicas que vienen de cosechar tan malos resultados.





