En plena época donde los SUV dominan el mercado, y con una tendencia generalizada que se dirige hacia la electrificación de los automóviles, con Tesla y BYD compitiendo por liderar el mercado, Mazda sigue apostando por mantener lo que le ha funcionado en los últimos años, por ir paso a paso hacia el futuro, sin precipitarse, y prueba de ello es el Mazda6e, una berlina, que sí, es eléctrica, pero que no busca deslumbrar si observamos su ficha técnica y la comparamos con los demás, quiere convencer ofreciendo sensaciones al volante que otros han dejado de lado. Y confirmamos que lo han conseguido.
Mazda recupera con este modelo, el nombre que posiblemente, sea el más icónico de la compañía, lo hace con cero emisiones, y basada en una gran tecnología china combinado con el desarrollado europeo, y todo ello, con el espíritu japonés de la marca.
Mazda6e y la apuesta por la berlina
Las berlinas han sido los vehículos más populares de la historia del automóvil, pero han perdido fuerza en la última década a favor de los SUV. Sin embargo, el Mazda6e es un desafío a esta tendencia, surge de la colaboración que mantiene Mazda con el fabricante chino Changan, comparten arquitectura con el EZ-6, pero hay las diferencias suficientes entre uno y otro, y la puesta a punto en Europa es primordial en esas diferencias.
La suspensión, la dirección, los frenos y la gestión eléctrica se ha adaptado a las tendencias y gustos de la conducción Europa, lo que ofrece algo que muy pocos vehículos ofrecen en la actualidad, sensaciones al volante, evitando ser un mero aparato que te lleve de un lado a otro, y que permite recuperar sensaciones que parecían perdidas.
Mazda6e ha decidido optar por la simpleza en su diseño, sin perder la identidad de la marca, con líneas limpias, unas proporciones muy compensadas y todo ello con una silueta con aire coupé que resulta muy elegante. Incorpora una parrilla iluminada y un alerón trasero retráctil que le dan un toque innovador sin que resulte estridente.
A primera vista, resulta una berlina de calidad, con los ajustes necesarios y precisos, una pintura cuidada y unos detalles bien ejecutados que lo hacen parecer un coche de mayor nivel, más cerca de los modelos premium de otras marcas.
Tecnología y confort
Las mismas buenas sensaciones nos hemos llevado una vez que accedemos al habitáculo, donde el equilibrio es la tendencia marcada. La digitalización está presente, al igual que el minimalismo, pero, ni mucho menos, nada extremo, o mejor dicho, el extremo se ve en que la marca ha querido que todo estuviera correctamente equilibrado, cada cosa está donde debe y como debe. Un cuadro de instrumentos digital de 10.2 pulgadas, un Head-Up Display con realidad aumentada para mejorar la conducción, y una pantalla central de 14,6 pulgadas son la presentación ideal para el conductor. Lo único que se puede echar en falta son más botones físicos, algo que muchas marcas ya hicieron y recularon, porque algunas funciones básicas, requieren botones físicos para ser más intuitivos y precisos, como las funciones del climatizador, que se tienen que hacer navegador por el menú. Por todo lo demás, nada malo que decir, más bien todo lo contrario, todo muy correcto.
La calidad de los materiales es evidente a simple vista, y su confirman al tacto, blandos, de cuero de calidad y ajustes sólidos para un ambiente refinado. La tapicería Nappa y techo panorámico suponen un salto cualitativo presente en versiones superiores.
Ofrece un maletero de 466 litros, más que suficiente, más otro espacio más pequeño de almacenaje en la parte delantera. Para el resto de los pasajeros, las plazas traseras son amplias, aunque tres pasajeros podrían ir demasiado justos.
Mazda6e en carretera
Si todo lo que contado no te convence, nada como contarte como se siente en carretera. Hay dos versiones, una de acceso con batería LFP de 68,8 kWh y otra Long Range con 80 kWh, las dos con potencias cercanas a las 250 CV y tracción trasera. Ofrece una entrega de potencia progresiva, con una dirección que destaca para muy bien, precisa, comunicativa, y con un peso muy calibrado. El comportamiento dinámico es quizá lo mejor que ha logrado este vehículo, ya que la marca ha logrado que el confort y la agilidad vayan de la mano y completamente equilibrados. Cuando lo ponemos a altas velocidades, el aislamiento es sensacional, con un silencio comparable a modelos de alta gama.
El consumo medio que se ha probado es de 16,1 kWh/100 km, es decir, una autonomía aproximada de 430 kilómetros, siendo esta una gran cifra muy competitiva. En ciudad, se reduce a 14,5 kWh/100 km. Permite una carga rápida del 10 al 80% en algo más de 20 minutos.
El Mazda6e parte de los 43.000 euros, compitiendo de forma directa con el Tesla Model 3, por ejemplo, pero con más tamaño.
Con este nuevo coche, Mazda logra lo que pocos pensaban, trasladar su esencia al mundo eléctrico. No se han vuelto locos con cifras ni por obtener los mejores números, pero sí por darle a sus clientes lo que esperan de Mazda, que no es poca cosa.





