El mercado del automóvil sigue experimentado cambios condicionados por la normativa ambiental que llega desde la Unión Europea, pero también por los continuos avances tecnológicos en lo que tiene que ver con la electrificación, las baterías y la autonomía de los vehículos. Estos cambios lo han sufrido todas las marcas, incluyendo el segmento más premium. Y una de las marcas que está preparando una nueva ofensiva es Land Rover, que prepara su nuevo SUV basado en el icónico Defender.
La idea de la marca es poder ofrecer una opción más flexible y accesible para un público más amplio. El lujo y la exclusividad seguirán siendo seña de identidad, pero se abre el abanico para que más personas puedan acceder a una marca de prestigio y gran reputación. Ya se han filtrado imágenes del nuevo modelo, que no llegará a los concesionarios hasta el próximo 2027.
Land Rover cambia la estrategia
Land Rover Discovery Sport y el Range Rover Evoque son dos de los modelos con los que la marca británica ha querido consolidarse en el mercado de los SUV compactos, aunque el éxito no ha sido el esperado. Por eso la marca ha cambiado la hoja de ruta y plantea un escenario completamente nuevo, la de poner el Defender al alcance de un público mayor. Obviamente, no será la versión premium, pero como no podía ser de otra manera, será muy parecido a uno de los vehículos insignia de la compañía. El diseño rompe con lo conocido, con la tradición, con líneas más horizontales y dejando atrás las formas redondas de los faros. La idea es acercarse más a los Range Rover, y estos cambios tienen el objetivo de atraer a mucha más gente que se preocupa a partes iguales de la tecnología y de la eficiencia.
El precio ya es una declaración de intenciones, ya que el nuevo SUV podría estar por debajo de los 40.000 euros, precio muy popular si miramos el historial de una marca dirigida al público más premium. Esto le va a permitir poder competir con otros rivales que han quedado fuera de juego ante tal movimiento.
El nuevo Land Rover
Uno de los giros más sorprendentes en el discurrir del propio modelo es su planteamiento en términos de mecánica. Aunque en su inicio era concebido como un vehículo absolutamente eléctrico, la realidad del mercado ha hecho que se tuviera que modificar esta estrategia.
La electrificación total se mantiene como el objetivo a largo plazo, pero la implantación del coche eléctrico avanza más lenta de lo esperado en algunos mercados, de ahí que Jaguar Land Rover se haya decidido a implementar también soluciones basadas en híbridos enchufables.
Esta decisión responde a una demanda de los consumidores que buscan una transición más suave hacia la movilidad eléctrica. Un sistema híbrido podría integrar un motor de combustión interna y un motor eléctrico, lo que permitiría, sobre todo, extender la autonomía y dar la flexibilidad que la movilidad obliga y requiere el uso diario.
En el propio CEO de la compañía, Adrian Mardell, ha confirmado que la empresa está concentrada a fondo en aumentar su oferta de híbridos enchufables en los años por venir. Esto significa que el nuevo Defender compacto pueda llegar con un buen número de opciones mecánicas que se adapten a diferentes perfiles de usuario.
Land Rover y la competencia premium
Uno de los mayores retos a los que tiene que enfrentarse un modelo como el de Land Rover es en el posicionamiento en precios, ya que el precio de los eléctricos sigue siendo elevado y este aspecto puede hacer que disminuya el volumen de ventas de un modelo de estas características.
En la actualidad, el lanzamiento de la versión totalmente eléctrica podría alcanzar un precio en torno a los 60.000 euros, lo que le alejará del gran público. No obstante, la aparición de versiones híbridas o incluso versiones más básicas podrían hacer que el precio de entrada se reduzca de forma significativa como para llegar a la barrera psicológica de los 40.000 euros.
De igual forma, el nuevo modelo podría usar la tecnología que habrán de utilizar los futuros lanzamientos, como será el caso del próximo Range Rover Velar, el cual será eléctrico, o bien con baterías de gran capacidad que podrían ofrecer más de 500 kilómetros de autonomía para las versiones de cero emisiones.
Land Rover renuncia a al 100% eléctrico y busca opciones híbridas que, además, sean más accesibles al público en general. Seguirá con versiones del más alto nivel, pero se mete de lleno en un segmento donde el nombre podría darle muchos beneficios, mientras que se guarda lo más exclusivo para el público que ha hecho grande a esta marca.





