La FIA ha dado carpetazo a la primera polémica de la temporada, y finalmente permite a Red Bull y a Mercedes poder estrenarse en la competición con un motor que, en algunos aspectos, podría no ajustarse a la normativa para el próximo año. Como no hay datos reales, solo hay evidencias, y bajo el reglamento, no hay nada ilegal, se les da luz verde a dos equipos que, de poder optimizar su motor, partirán con dos décimas de ventaja respecto al resto. Eso es lo que dice la teoría, veremos cuál es la realidad. Lo cierto es que esta ha sido la primera polémica del reglamento, la primera laguna, pero puede que no sea la única.
Las lagunas de la F1
La F1 es un deporte donde explotar al máximo la tecnología, la innovación, ser el mejor, en definitiva, puede suponer superar a tur rivales por unas décimas de segundo. Pero más allá de quien logré alcanzar el mejor rendimiento con todo lo último, este “juego” tiene unos protagonistas fuera de pista, los ingenieros, que no solo deben ser capaces de dar con el mejor rendimiento, también tienen que tener la capacidad para entender un reglamento que siempre da margen a la interpretación, y que puede contener ciertas lagunas que cada equipo debe encontrar y explotar.
Este ha sido el caso de Red Bull y Mercedes, que han logrado aprovecharse de una laguna en el reglamento para ganar en torno a diez caballos de potencia, lo que se traduce en dos décimas, siempre que todos los equipos lograran explotar al máximo las prestaciones de sus respectivas unidades de potencia. Lo cierto es que, a igualdad de condiciones, sus motores generan más potencia.
La laguna está en las mediciones: la comprensión de los motores está limitada a 16:1 en el nuevo reglamento, pero dichas mediciones se realizan en frío. En ningún momento se menciona cuáles deben ser las medidas en caliente, no se pueden medir con el reglamento en la mano, no viene reflejado ese supuesto, así que ambos equipos han logrado que sus motores se mantengan en el margen legal durante las mediciones en frío, pero alcanza 18:1 en caliente, es decir, a pleno rendimiento, cuando estén en pista, por ejemplo.
Haber dado esto como ilegal, hubiera puesto patas arriba el Mundial a poco más de un mes para que comience, porque, en total, seis escuderías, 12 coches, no tendrían un motor listo para tan poco tiempo. Así que la FIA ha decido dar luz verde a estos motores, y los argumentos no le quitan la razón. En primer lugar, las reclamaciones no se hacen sobre datos sólidos, porque los equipos que denuncian no pueden aportar estos datos reales de los rivales, no los tienen. Por otro lado, lo mencionado, bajo lo que dicta el reglamento, no hay nada que pueda considerarse ilegal. Punto y final, al menos al primer capítulo, porque esto no va a quedar así, cuando haya datos, comenzará un nuevo capítulo.
Más lagunas en el reglamento
Como suele pasar cada vez que se estrena un reglamento, no es que haya una solo laguna, es que hay varias, y la historia de la F1 está repleta de escuderías que las han aprovechado. El CEO de Honda, Koji Watanabe, así lo ha confirmado, tirando la piedra y escondiendo la mano. «El debate sobre la relación de compresión probablemente sea el que acaba de surgir. Pero hay muchas discusiones en curso». ¿Habrán explotado otras los nipones? Se sabrá.
Porque así ha sido, así es y así seguirá siendo la F1, un deporte de desarrollo, de la máxima tecnología, de encontrar el rendimiento óptimo, pero también de pillería, de buscar cada resquicio legal, o no, para ganar una mísera décima, que en este deporte, es como encontrarse un lingote de oro. Los afectados tienen que protestar, es lo que toca, pero quizá una decisión que supuestamente les perjudica, les puede beneficiar a largo plazo, porque ya se ha abierto la veda.





