Koji Watanabe ha comparecido ante los medios con un gesto serio que reflejaba la gravedad del momento. El máximo representante de Honda en los circuitos no ha andado con rodeos al hablar de lo sucedido durante las pruebas en Bahréin y que tanto ha pesado en Aston Martin. «Durante los test aparecieron vibraciones anormales que dañan las baterías«, ha confesado el directivo japonés.
«Aparecieron vibraciones anormales»: Honda se hace responsable de los problemas de Aston Martin
Esta revelación explica por qué el equipo de Fernando Alonso tuvo que recoger sus bártulos antes de tiempo el último día de entrenamientos, dejando una imagen impotente que encendió todas las alarmas en Silverstone y en la sede de Sakura.
La situación es especialmente dolorosa porque esta vez no hay excusas externas más allá de Honda. A diferencia de lo ocurrido hace una década, cuando Honda llegó tarde al reglamento híbrido, para este 2026 partían en igualdad de condiciones cronológicas con sus rivales.
Y es que venían de una racha de éxitos históricos con Red Bull, ganando mundiales y dominando la parrilla, lo que hace todavía más incomprensible este tropiezo inicial. Watanabe ha sido valiente al reconocer que el error es de ellos mismos, y que la complejidad del nuevo reglamento les ha pasado factura en una zona crítica de la unidad de potencia.
Para intentar solucionar este desajuste, el trabajo en la fábrica no se detiene ni un segundo. «Trabajamos día y noche más estrechamente que nunca con Aston para solucionarlo antes de Australia«, ha asegurado el CEO.
Lo más llamativo de su intervención ha sido reconocer que los parches no serán suficientes. Los ingenieros están realizando modificaciones profundas que no solo afectan a los componentes del motor, sino que obligan a cambiar partes del diseño del propio coche. Esta colaboración total busca encontrar una solución que permita a los pilotos exprimir el coche sin miedo a que el sistema eléctrico colapse por el movimiento excesivo del bloque motor.
El ‘Dream Team’ de Aston Martin contra las cuerdas
Resulta difícil de explicar cómo un equipo que cuenta con figuras de la talla de Adrian Newey o Enrico Cardile se encuentra en esta posición. Con las mejores instalaciones del mundo y el túnel de viento más moderno de la parrilla, el coche verde debería estar liderando la tabla de tiempos. Sin embargo, la integración del motor Honda ha resultado ser un rompecabezas mucho más difícil de resolver de lo esperado. Las vibraciones detectadas no solo afectan a la fiabilidad, pues también impiden que los elementos aerodinámicos trabajen como deberían.
Watanabe ha insistido este viernes que el desafío es enorme, pero se niega a tirar la toalla antes de que empiece la primera carrera. «Tenemos problemas graves, pero vamos a por la victoria sin dudar«, ha lanzado con un empuje que busca calmar a los inversores y, sobre todo, a sus pilotos. Sabe que el crédito de Honda se agota rápido cuando los fantasmas del pasado empiezan a sobrevolar el garaje. La marca japonesa quiere demostrar que esta vez la comunicación con su socio es fluida y que no se van a repetir las acusaciones cruzadas que terminaron con el proyecto de McLaren en un fracaso absoluto.
La prioridad absoluta ahora es la cita en Melbourne. De hecho, el equipo de trabajo de Honda está enviando piezas nuevas directamente desde Japón para intentar estabilizar el comportamiento del motor. La confianza de Fernando Alonso es el activo más valioso que tienen, y en Honda son plenamente conscientes de que no pueden permitirse fallarle otra vez. La sombra de 2015 es alargada, pero los responsables nipones confían en que su experiencia reciente ganando títulos sirva para dar con la tecla correcta antes de que la temporada se convierta en un calvario insalvable.
¿Cuándo solucionará Honda estos problemas de vibraciones en el motor?
La marca japonesa ha explicado que este fallo afecta de lleno a cómo se conduce el coche. En muchos momentos de los test, Fernando Alonso y Lance Stroll tuvieron que pelearse con el AMR26 para no salirse de la pista. Los ingenieros dicen que es como «si la batería se estuviera sacudiendo con fuerza dentro de la carrocería». La zona donde va fijada esa batería vibra tanto que el piloto pierde el control total sobre lo que hace el monoplaza porque el soporte principal no es estable.

Si este fallo hubiera entrado dentro de lo esperado, ya se habrían hecho ajustes normales. Pero la realidad es que se han encontrado con un escenario difícil. «Tal y como están las cosas, sospecho que nos hemos encontrado con una situación bastante complicada«, admiten desde la marca. No es un problema de una sola pieza. Si fuera solo la transmisión o una parte del motor, sería mucho más fácil de arreglar. El lío es que hay varios componentes que interactúan para generar el fallo. «Por ello, no está claro si arreglar una sola pieza resolverá el problema, por lo que no podemos descartar la posibilidad de que esto se prolongue«.
La gran pregunta es cuándo veremos el coche en plenas facultades. Lo ideal sería llegar a Australia con todo listo, pero parece que las dos primeras carreras serán muy difíciles. El objetivo marcado es que la vibración baje antes de llegar a Suzuka. «Mi objetivo es reducir la vibración antes de Suzuka, o claro, mejor antes del inicio de la temporada, pero pretendo que el coche esté en condiciones competitivas antes de Suzuka«, ha explicado Watanabe. Por tanto, Honda centra sus esperanzas para su carrera de casa, en el Gran Premio de Japón, que será la tercera carrera del año (del 27 al 29 de marzo).
La tecnología de 2026 y el límite de la fiabilidad en Honda
El nuevo reglamento de 2026 pone mucho más énfasis en la parte eléctrica, y es precisamente ahí donde Honda está sufriendo más. Las baterías son elementos extremadamente sensibles a los movimientos bruscos y a las frecuencias de oscilación del motor de combustión. Si esas vibraciones no se filtran correctamente, las celdas internas de la batería se degradan en cuestión de minutos, provocando pérdidas de potencia o incluso incendios. Watanabe ha admitido que el problema es estructural y que requiere un rediseño en los soportes y en la propia carcasa que protege el sistema de almacenamiento de energía.
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Esta autocrítica pública es un movimiento poco habitual en la cultura empresarial japonesa, pero necesario para frenar la oleada de críticas tras el esperpento de Bahréin. La transparencia ha sido la nota dominante en esta rueda de prensa urgente. Honda quiere dejar claro que no se escuda en el potencial de su fábrica ni en sus presupuestos millonarios; lo que tienen entre manos ahora es demostrar que esa maquinaria puede reaccionar bajo una presión como esta. No obstante, el margen de maniobra es escaso. Con el motor ya homologado para este 1 de marzo, los cambios permitidos por la FIA suelen limitarse a cuestiones de fiabilidad, que es precisamente el clavo ardiendo al que se agarra la marca para poder meter mano al diseño actual.
El futuro inmediato de Aston Martin depende ahora de la capacidad de reacción de los técnicos de HRC en Sakura. Mientras el resto de motoristas como Ferrari o Mercedes parecen haber rodado sin grandes contratiempos, Honda necesita encontrar respuestas rápidas. El equipo confía en que los cambios lleguen a tiempo.





