La irrupción de la baliza v-16 prometía ofrecer mayor seguridad a los conductores. Sin embargo, lejos de ser un dispositivo aceptado pro la sociedad, ha sido muy criticado. Muchos ya vaticinaban que el dispositivo no iba a aportar una mejora de la calidad, incluso se advertía de ciertos escenarios donde podrían suponer más peligro que con el uso de los tradicionales triángulos. La DGT y el gobierno ha hecho oídos sordos, y una vez que han comenzado a utilizarse, se ha evidenciando que esas dudas y sospechas son una realidad. Parecía que la mayoría lo sabía, ¿pero los responsables no? Muchos consideran que su implantación lo único que ha provocado es que algunos fabricantes, y el Gobierno a base de impuesto, se lucren.
Polémica con las balizas V-16
El proyecto de las balizas V-16 comenzó en 2022, una idea española que pretendía introducir este sistema de seguridad en toda Europa. Sin embargo, en los países del continente, pronto se dieron cuenta de que el disipativo no ofrecía las suficientes garantías como para hacer cambiar los sistemas de seguridad de millones de conductores. Todos acabaron por descartar el proyecto, menos España, siendo el único país que las utiliza.
Especialista denunciaban que la efectividad de la baliza V-16 no era tal, y que habría muchos escenarios en los que supondría un peligro. Con la baliza V-16, no es necesario bajarse del coche, basta con colocar la señal luminosa encima del capó y activarla. La luz que emite es visible a un kilómetro, supuestamente, y se conecta con la DGT 3.0, que se encargará de avisar a las autoridades y de informar al resto de conductores mediante mensajes directos a navegadores o a los sistemas de avisos que ya llevan incorporado los vehículos más actuales (la V-27).
Evidencias del mal funcionamiento
Pero una vez que se han empezado a usar, efectivamente, se ha demostrado su falta de eficacia en muchos supuestos. La luz luminosa apenas se ve, incluso de noche, y cuando se ve, cuesta diferenciar en un primer vistazo si se trata de un vehículo averiado. Si dicho vehículo está detenido en un cambio de rasante, en una curva, en una carretera de montaña, si llueve mucho, si hay niebla, si llueve o si nieva (lo suficiente para que quede oculta), es imposible verla. Y en muchos de estos escenarios, permanecer dentro del vehículo, puede ser aún más peligroso. Por este motivo, la DGT ha pedido a los conductores que no retiren los triángulos de los maleteros, para usarlos en estos supuestos y complementar la seguridad de las balizas. Todo ello no ha hecho más que disparar las sospechas de los motivos por los que la DGT y el Gobierno han seguido adelante, sin el apoyo de nadie, con estas balizas.
El negocio detrás de las balizas V-16
“¿Te imaginas cuánto nos va a costar cambiar los triángulos de emergencia por la nueva baliza?”. Esta pregunta se la ha hecho Jaime Pla, economistas. Según los cálculos que ha realizado, este cambio debe tener un impacto en 28 millones de coches en nuestro país. Basándose en el precio medio de la baliza, 40 euros, la inversión de los conductores en este sistema es de 1.120 millones de euros.
El siguiente gasto llegará en unos años, cuando toque renovar las baterías, lo que supondrá un gasto, según los cálculos del economista, superior a los 500 millones. “Mantener las balizas activas hasta 2038 nos costará otros 560 millones de euros en baterías de litio”. Y todo ello, sin contar los robos que se están produciendo, sin contar las que se estropeen antes de tiempo.
¿Cuánto se lleva Hacienda?
“Hacienda ingresará 235 millones de euros solo con el IVA de nuestras compras”. Es decir, este ingreso inmediato se produce en el mercado final, pero tampoco tiene en cuenta los gastos de producción, los gastos de distribución o los propios de comercialización.
La polémica esta servida, y vista la eficiencia de las balizas, como muchos ya habían vaticinado, es normal plantearse este tipo de preguntas.





