Las ventas de coches eléctricos atraviesan un momento delicado, y culpa de ello lo tiene el Gobierno de Pedro Sánchez. Hace unos meses, el Presidente anunció el plan Auto+, que venía a sustituir al Moves III, lo que traería consigo una serie de medidas para impulsar la venta de vehículos eléctricos en nuestro país. Pero tras el anuncio, nada de nada, el plan está paralizado, hay bloqueo entre ministerios y las nuevas medidas, no solo no llegan, no parecen que vayan a llegar en un corto espacio de tiempo. Este ha derivado en una reducción de pedidos, no hay datos sobre ventas, apenas ha transcurrido un mes del 2026, pero el sector se muestra muy preocupante ante la falta de apoyo para impulsar las ventas. Las demandas, ante la falta de ayudas, caen en picado.
El plan Auto+
Todo viene del pulso entre los ministerios de Industria y el de Economía. Todo parecía listo para que en enero entrara en vigor el plan Auto+. El borrador parecía aprobado y se esperaba que quedara aprobado a comienzos de este 20226. Junto con Anfac y Faconauto, el trabajo técnico estaba hecho y desde Industria se decía que estaba todo hecho. Pero el proceso se detuvo cuando desde el ministerio de economía se quiso introducir un sistema para medir la huella de carbono, y de esta manera, decidir que vehículos y cuáles no podían incluirse en este nuevo plan de ayudas.
La idea era poder conocer toda la huella que puede generar cada uno de los vehículos en el plan, desde la fabricación, la contaminación en circulación, o lo que supone reciclarlo una vez que llegara al final de su vida útil. Con este sistema, miles de vehículos que en un principio podrían estar dentro del plan, corren el riesgo de quedarse fuera.
Esta idea de Economía chocaba frontalmente con el borrador ya aprobado por Industria, mucho más flexible, con ayudas mayores para los coches construidos en Europa, pero sin apartar a los de otros lugares del mundo. Con la nueva idea de economía, otros coches construidos fuera de territorio comunitario, y continental en general, se pueden quedar fuera. Más allá de la venta de automóviles, el sector teme que, de aplicarse estas medidas, se frenen las inversiones extranjeras y genere tensiones comerciales.
Se hunden las ventas
Aunque aún no hay datos oficiales en este 2026, todavía no ha concluido el primer mes del año para tener una valoración real del impacto que supone la ausencia de un plan para la compra de vehículos eléctricos, el sector ya vaticina el primer desastre de la nueva temporada. La demanda está muy por debajo de cuando había ayudas y, por tanto, las ventas se reducen. Por el momento, se calcula un descenso del 10% respecto a enero de 2025.
El anuncio del presidente del Gobierno fue una bocanada de optimismo para un sector que ha evidenciado la realidad, que dos meses después de las palabras de Pedro Sánchez, no hay nada de nada.
Las ayudas podrían situarse en torno a los 4.000 y los 4.500 euros por cada coche eléctrico. Esta cifra ayuda, aun siendo inferior a las ayudas de hasta 7.000 euros del plan Moves III. Tampoco convence el presupuesto para el nuevo plan de unos 400 millones, inferior al anterior, pero claro, mucho mejor que no tener nada. Y por último, los compradores desconfían de que las ayudas sean retroactivas, es decir, no se arriesgan a comprar un coche ahora sabiendo que esa ayuda pueda no llegar nunca, prefieren esperar a que el Gobierno mueva ficha y confirme.
Una solución urgente
El sector del automóvil clama por una solución urgente: el primer mes ya está perdido, pero todavía se puede mejorar si se lleva a cabo cuanto antes. De momento, el gobierno no se pronuncia y la falta de movimientos, supone un golpe directo, no solo al sector de la automoción, sino también a la economía global del país.





