Ya han transcurrido dos años desde el anuncio de Ford para la planta de Almussafes, un vehículo “multiernegía”, pero nada se sabe desde entonces. No hay ni imágenes, ni avances técnicos ni una sola confirmación industrial, solo la promesa de que en marzo de 2024 se iniciarían proyecto que parecía saber a una fatoría en plena transformación. A día de hoy, dudas, incertidumbre y medio entre los trabajadores, los proveedores, y de toda una industria en Valencia.
La situación actual no ayuda, con una producción en mínimos históricos, una plantilla que tiene a varios de sus empleados en ERTE, junto a un mercado del automóvil que está viviendo una transformación constante. El tiempo avanza hacia la fecha prevista para el arranque del nuevo modelo, 2027, y no pinta nada bien.
Ford y el silencio
Hace un par de día, el diario Valencia Plaza se hacía eco del silencio, y lo hacía con cifras y mostrando una realidad, la de dos años sin novedades sobre el modelo que debe marcar el futuro de Almussafes. Ford, en el anuncio de hace dos años, apenas ofrecía detalles, hablaba de un vehículo con tecnología multienergía, pensado para el mercado europeo. Meses más tarde se conocieron estimaciones de producción, alrededor de 300.000 unidades por año, con una inversión prevista para el año 2027, pero ya nada más se ha sabido desde entonces. La falta de información es lo que más dudas genera, mucha incertidumbre que crece en un sector consciente de que los tiempos no juegan a favor.
Porque ya no es solo la falta de comunicado, el desarrollo de un vehículo necesita de años de planificación, poder adaptar las líneas de producción y la coordinación con proveedores. Si no hay información concreta (en este caso no hay de ningún tipo), la maquinaria industrial queda pausada.
De momento, Almussafes está fabricando solo un modelo de coche, el Ford Kuga, tras el fin de otros modelos históricos. El pasado año solo se fabricaron 98.500 unidades, muy lejos de su capacidad máxima de 400.000 vehículos anuales, siendo este uno de los momentos más delicados desde la inauguración.
Ford y el mercado actual
Este silencio va mucho más allá del modelo o de la planta valenciana en cuestión, responde a una situación que está viviendo la compañía con la transición del automóvil hacia opciones más sostenibles como la electrificación, pero también por la demanda y la tensión geopolítica.
Sin ir más lejos, la estrategia está condicionada por el proteccionismo comercial, sobre todo vinculado a las políticas estadounidenses de Donald Trump, que quiere que las empresas americanas que operan fuera de Estados Unidos, produzcan más en su país. Por otro lado, las restricciones y los aranceles también obligan a replantear la viabilidad de los proyectos, y este es uno de los que más se está viendo afectado.
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Probar El BoxPor otro lado, la propia competencia en el sector está golpeando a las marcas tradicionales, sobre todo el sector chino, y cómo se están posicionando respecto al coche eléctrico, lo que está añadiendo presión a las estrategias comercial y a la viabilidad de cualquier proyecto de innovación. Ahora, todas las decisiones, dada la enorme competencia, son muy complejas, sobre todo si hablamos de Ford, una empresa que ha perdido poder en España en los últimos años.
La única hipótesis que se baraja ahora es la fabricación de un modelo similar al Ford Bronco Sport, el cual podría encajar a la perfección en la planta de Valencia, dado que usa la plataforma C2, la misma que se utiliza en la fabricación del Kuga, ya que habría que hacer na adaptación industrial menos costosa y más eficiente en cuanto a tiempos.
También se están reduciendo las expectativas en cuanto a producción, y en caso de que finalmente se iniciara algún tipo de producción, hablaríamos de alrededor de las 200.000 unidades, un tercio menos de lo previsto, es decir, un enfoque más prudente por parte de la compañía.
Nuevas opciones industriales
La falta de proyectos y, por tanto, la falta de trabajo, afecta de forma directa a los empleados. La planta se ha visto involucrada en varios expedientes de regulación, culminado con un ERTE que ha afectado a más de 4.000 trabajadores de forma rotativa, hasta el punto que los salarios de han llegado a ver comprometidos.
De momento, toca esperar a cuál serla la decisión de Ford, pero muchos dibujan ya el peor escenario. El proyecto previsto para el 2027 lleva dos años rodeado de un silencio que evidencia lo que podría confirmarse, que no habrá nuevo proyecto, no dan las fechas, no hay nada listo y no da tiempo para esa fecha. La otra, que empiecen con un proyecto que se apoye en la plataforma de Kuga, eso abarataría costes y tiempo, pero el silencio sigue sin confirmar qué va a pasar con los trabajadores.