Max Verstappen dijo basta. Sin rodeos. Sin medias tintas. Y delante de todo el mundo. El neerlandés vetó a Giles Richards, periodista de The Guardian, en pleno fin de semana de Gran Premio y abrió un nuevo frente en el paddock de Fórmula 1. Un episodio incómodo que ha escalado hasta la Federación Internacional, pasando por Red Bull, y que vuelve a poner sobre la mesa la complejidad de la relación entre pilotos y medios en la Fórmula 1. Podría haberse tratado de un peligroso precedente.
Todo ocurrió antes del Gran Premio de Japón, cuando Verstappen pidió directamente a un periodista británico que abandonara una sesión de prensa. El motivo, según su versión, estaba en el comportamiento del reportero meses atrás, tras el Gran Premio de Abu Dabi de la temporada anterior. Un gesto que no sentó bien dentro del colectivo de periodistas. ¿Cómo vas a pedir expresamente a un periodista que se vaya de una rueda de prensa porque sino no hablas?
La FIA habría trasladado a Red Bull, según GP Blog, que existe malestar entre los medios por la forma en la que Verstappen gestionó el incidente. No tanto por el fondo sino por las formas. Porque expulsar a un periodista de una sesión es grave. El propio Verstappen explicó su postura sin matices: “Tengo mucho respeto por todo el mundo y me hacen muchas preguntas, muchas preguntas estúpidas también, pero las respondo. Está bien. No siempre una pregunta es buena o lo que sea, pero forma parte de la Fórmula 1”.
El neerlandés quiso dejar claro que no se trataba de una cuestión puntual, sino de algo repetido en el tiempo. “Como 20 veces. No se trata de la pregunta. Pero después de la última carrera, cuando haces esa pregunta y empiezas a reírte en mi cara mientras la haces, está claro que se hace con mala intención. En ese momento demuestra una falta de respeto enorme”, recordó. Para Verstappen, el problema no es la pregunta en sí, sino la actitud. La sensación de que había una intención de provocar o ridiculizar.
El caso escala
Richards, el periodista, por su parte, no comparte esa versión: “Estoy seguro de que no tenía una sonrisa estúpida. Me sorprendió la vehemencia de su respuesta y eso pudo provocar una sonrisa nerviosa. Pero no pensé que fuera gracioso ni estaba disfrutando a su costa”. El incidente no se ha quedado en un cruce de declaraciones. Tras lo ocurrido, el caso ha sido tratado dentro del Consejo Asesor de Medios de la Fórmula 1, con participación de la FIA y del propio periodista implicado.
El redactor de The Guardian llegó a reunirse con el jefe de comunicación de Red Bull para abordar la situación. Sin embargo, Verstappen no ha dado un paso más. No ha habido contacto posterior entre piloto y periodista, ni parece que vaya a haberlo. Red Bull, además, ha endurecido su postura en materia de comunicación tras los cambios recientes en su equipo, adoptando un enfoque más controlado en este tipo de situaciones.
El neerlandés, mientras tanto, mantiene su posición. No es la primera vez que muestra su incomodidad con ciertos enfoques mediáticos. Y así seguirá. Y el gesto no ha pasado desapercibido en un paddock donde la convivencia entre pilotos y prensa es parte fundamental del día a día.





