Tan desastroso ha sido el estreno de la nueva era de la Fórmula 1 que ya se meditan cambios en el horizonte. En un horizonte cortoplacista, tan pronto como en la tercera carrera del campeonato, en tres semanas, en Japón. El Gran Premio de China, que tendrá lugar este fin de semana, será una prueba de fuego para que la Federación Internacional tome nota y modifique este reglamento que no termina de convencer. «La posición unánime de los equipos es que deberíamos mantener estas normas durante las primeras carreras y revisar el asunto cuando tengamos más datos. Nuestra idea (la de la FIA) es revisar el asunto de la gestión de la energía tras China», aseguró Nikolas Tombazis, director de monoplazas.
En Shanghai, la gestión de la energía será más benévola que en el debut en Albert Park, donde han emergido infinitas preguntas sobre la importancia real de las habilidades del piloto y sobre la seguridad en pista. Menos George Russell, ganador con el mejor coche, todo el equipo Mercedes y un Valtteri Bottas que redebutó para divertirse, el resto de la parrilla guarda consenso y unanimidad sobre el reglamento con el que compitieron en Melbourne. Que si es artificial, que si es Fórmula E, según Oliver Bearman, que si es complicado enterarse de lo que ocurre durante la carrera, que si el piloto importa menos y pronto habrá algún accidente, predice el campeón Lando Norris. «Puedes enfrentarte a un diferencial de velocidad de 30,40 o 50 km/h. Cuando alguien golpea a otro a esa velocidad, vas a volar por encima de la valla y vas a hacerte mucho daño. Es horrible pensar en ello», comentó tras la carrera.
Perder rendimiento como solución
Carlos Sainz, que fue prudente hace unos días y dijo que esperaría para criticar, también ha disparado: “La fórmula no es la adecuada y hay que cambiarla, no parece que esté funcionando ni que nadie esté contento. La sensación con los nuevos coches es mala, la salida ha sido peligrosa con muchos coches teniendo problemas. La seguridad siempre tiene que primar». El caso es que en Japón, la historia puede cambiar y hay varias ideas sobre la mesa para ajustar el asunto de la gestión de la energía. Los niveles actuales, con el clipping limitado a 250KW y el ‘deployment’ a 350KW no convencen en el paddock. Hasta Toto Wolff, jefe del equipo que más disfruta con estas reglas, reconoce estar abierto a cambios: «Si tiene que ser ajustado, tenemos la flexibilidad en la Fórmula 1 para tomar esas decisiones».
Tal vez cambiar los parámetros de la energía a costa de perder rendimiento puede ser la solución más factible y realista a corto plazo. La dependencia energética es demasiado y condiciona en exceso las batallas rueda a rueda otorgando al piloto una ventaja exagerada en unas luchas artificiales que derivan en adelantamientos poco realistas. Los 120 adelantamientos en Australia no son como antaño y, para más de uno, son rebases y no adelantamientos como tal. Lance Stroll dijo que había «circulado» por el trazado en vez de completar una carrera. De ahí que la FIA siga tan de cerca la situación y pueda tomar acción pronto: «Revisaremos todo con los equipos después de China».





