¿Nos han colado la baliza V-16? Así lo piensan muchos conductores y profesionales que pasan muchas horas en la carretera, y a medida que se va viendo su efectividad y se va conociendo más sobre la historia de este dispositivo, crecen las sospechas al respecto. Cuando arrancó este proyecto, muchos dieron por hecho que se implantaría en toda Europa, pero, por el momento, solo España ha dado el paso, y parece que puede quedarse solo. En una información publicada por OkDiario, se dan las claves de qué ha fallado.
El origen de la baliza V-16
La baliza V-16 responde a una tendencia global de usar la tecnología para mejorar en los ámbitos de la vida, y en este caso concreto, el objetivo era claro, usar dicha tecnología para mejorar en seguridad. Su función, la de poder señalizar un accidente sin tener que bajarse del coche, y que, al mismo tiempo valiera para alertar a las autoridades, provocó una apuesta fuerte por parte de la DGT.
Jorge Costas, CEO de Help Flash en 2022, concedió una entrevista a OkDiario ese mismo año, en donde vaticinó la expansión de la baliza v-16 por todo Europa. La previsión era ambiciosa, se pretendía que Europa adoptara esta baliza como elemento común de seguridad para todo el territorio comunitario, y las primeras impresiones daban pie al optimismo. Sin embargo, la realidad con el paso del tiempo ha sido bien distinta.
Por qué Europa rechazó la baliza V-16
El primer obstáculo de la baliza v-16 fue la falta de criterios comunes en cada uno de los países europeos. España avanzaba por un lado, apostando por este sistema, mientras que el resto de países en Europa no veían este elemento como una solución coherente, y veían los triángulos como la mejor medida en las carreteras, un elemento común, visible para el resto de conductores, y lo que es más importante, reconocible por todos. El triángulo no da lugar a dudas, la baliza V-16, aunque se vea desde lejos, obliga a asegurarse que esa luz que se ve de lejos, efectivamente, responde a una avería de un vehículo.
Así que Europa decidió no avanzar hacia un sistema de señalización de emergencias porque no lo consideró una alternativa válida, al contrario que España, que siguió con un proyecto que no, a día de hoy, no convence a la gran mayoría. Obligar a millones de conductores a este cambio no se vio justificado por la eficacia del dispositivo.
España, única excepción
Lo sorprendente de todo esto es la posición de España: pese al rechazo de toda Europa, el gobierno de Pedro Sánchez decidió seguir adelante. Y la DGT decidió que la baliza v-16 fuera el único sistema legal de emergencias en caso de incidente o avería en la carretera. Así que, a día de hoy, España es el único país de Europa en contar con una tecnología que primero generó dudas y que ahora se está demostrando que no es tan eficiente como nos han querido vender.
¿El fin de los triángulos?
Pese al empeño de la DGT en poner punto y final a los triángulos en España, la evidencia les ha hecho recular, ligeramente, porque no parecen dispuestos a reconocer el error. La baliza ha demostrado su falta de eficacia en muchas situaciones cotidianas, como una avería en un cambio de rasante, en una carretera de montaña, en días de mucha lluvia, niebla, nieve, situaciones comunes que evitan que se pueda ver la luz de aviso. Para muchos de estos casos, primero de Guardia Civil, y luego la DGT, han pedido a los conductores que ´si usen los triángulos, como complemento de seguridad, pero no es obligatorio. Por otro lado, muchas de las situaciones descritas obligan a los conductores a bajarse del coche, no hacerlo supondría un mayor riesgo.
Por otro lado, los triángulos, al ser el elemento de seguridad obligatorio en el resto de Europa, lo es en España para los conductores extranjeros que circulen por nuestras carreteras, y no estarán obligados a usar la v-16.
Y volvemos a formular la pregunta: ¿nos ha colado la baliza v-16? La DGT y el Gobierno podrá dar las explicaciones que quiera, pero parece que sí, y hay quien ha sacado un gran beneficio con este cambio, y no son los conductores.





