La industria de los coches eléctricos no para de avanzar a un ritmo muy elevado, y las asociaciones entre fabricantes de toda la vida y enormes marcas procedentes de Asia están expandiendo los modelos de automóviles, con soluciones sorprendentes, pero difíciles de aplicar en Europa. El último ejemplo de esto es el nuevo AUDI E7X, un SUV eléctrico de gran tamaño que hace gala de cifras de superdeportivo y de tecnología de última hornada. Pero, a pesar de su nombre, no es como lo entendemos por un Audi y tiene consecuencias
El nuevo SUV eléctrico de “AUDI”
La gran novedad puede parecer una tontería para muchos, pero tiene más implicaciones de lo que muchos puedan llegar a creer: Audi ha eliminado los tradicionales aros de la marca para este modelo, entre otras cosas, porque no pertenece directamente a la marca, es un vehículo fruto de la colaboración con SAIC, de MG, y cambia los aros por llamarse “AUDI”, en mayúsculas
Y la idea es conquistar el mercado chino con productos que están adaptados al gigante asiático. Por eso surge este modelo, el E7X, una de las apuestas más ambiciosas, un SUV eléctrico que mire 5,049 metros, con unas dimensiones similares al Tesla Model X.
Tiene un diseño que está en la línea del E5 Sportback, una sensación de vehículo del futuro con firmas luminosas rectangulares, con pasos de ruedas musculosos y detalles en cuanto a tecnología como lo son manetas enrasadas o un módulo LiDAR en el techo, lo que anticipa un enfoque de conducción autónoma, muy importante en las claves del mercado actual en China.
El problema al que se enfrenta el modelo es que el anterior UDI E5 Sportback, o fue capaz de convencer a los consumidores del gigante asiático, solo se vendieron 605 unidades en enero, así que ahora buscan mejorar esos registros de este nuevo modelo, un segmento más popular con el que esperan elevar las ventas.
Tecnología y autonomía
Si hay algo que ha impresionado del E7X son sus cifras. Este SUV se posiciona junto con los grandes del segmento SUV, ya no por tamaño, también por prestaciones. La versión más potente incluye un sistema de doble motor eléctrico con 200 kW en el eje frontal y 300 kW en el trasero, lo que consigue una potencia total de 500 kW, es decir, cerca de 680 CV. Esto le permite acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 3,97 segundos, es decir, al nivel de muchos deportivos de altas prestaciones. También ofrece un sistema de tracción total tipo Quattro y un chasis compuesto de aluminio en su totalidad, mejorando así el peso y la eficiencia.
Y la autonomía arroja cifras increíbles, ya que, gracias a su batería de 109 kWh suministrada por CATL, el E7X, permite recorrer una distancia sin recargar de 751 kilómetros, siendo así uno de los vehículos eléctricos con más autonomía de todo el mercado. Y gracias a su arquitectura de 900 voltios, la carga es ultrarrápida.
Quienes busquen una alternativa más asequible también tendrán una opción a medida de un solo motor de 300 kW (alrededor de 402 CV), tracción trasera y batería más pequeña, lo que le otorga una autonomía de 635 km.
Un problema para Europa
Uno de los puntos más interesantes y a la vez, uno de los más polémicos del AUDI E7X, es precisamente su base técnica. Este SUV echa mano de una plataforma desarrollada por SAIC, el mismo grupo que da vida a la marca MG.
El coche dispondrá de LiDAR, sistemas avanzados de ayuda a la conducción y un enfoque claramente premium, lo que indica que la marca quiere posicionarse en la parte alta del mercado de China. De hecho, se anticipa que su precio esté entre 60.000 euros, un precio muy competitivo pese a las prestaciones que anunciado.
El E7X va a debutar oficialmente en el Salón del Automóvil de Pekín y su lanzamiento tiene fecha, abril de este año, el próximo mes. La cosa es que no está previsto que salga de China, es decir, no se comercializará en Europa y, por tanto, tampoco en España.
Es algo sorprendente porque, pese a las grandes cifras que ofrece, sus ventas en China, como sucedió con el modelo anterior, no están aseguradas, mientras que estas prestaciones y eso mismo precio, en el mercado Europeo, podría tener muchas más salidas.
Eso sí, como decimos, no es un detalle menor, el hecho de haber eliminado los cuatro aros y apostar por el nombre de la marca en mayúsculas (AUDI), distorsiona la identidad de una marca, y es probable que, si intentaran aterrizar en suelo europeo, pudieran recuperar su seña de identidad. De momento, esto no les ha funcionado en China, veremos si un modelo más funcionar y tan competitivo logra las cifras que busca la empresa.





