Adrian Newey, con orgullo y entre risas, recordó en la rueda de prensa de jefes de equipo lo feliz que hace a Fernando Alonso el hecho de haber sido el curso pasado el piloto de la parrilla con mejor tiempo de reacción cuando se apagan los semáforos. «No sé cuántos años tiene pero… a sus 40 años sigue siendo super rápido, super talentoso… Hablando con él, no lo siente como un sufrimiento, su visión sigue siendo muy buena y sus reacciones son de estar orgulloso», explicó el británico el jueves. El asturiano pilota un monoplaza que no es capaz de terminar una carrera pero sí de empezarla. Y ahí fue donde volvió a sacar su magia durante el Gran Premio de Australia, en el único momento donde pudo brillar.
Alonso arrasó a todos cuando se apagaron los semáforos en Albert Park: pasó del puesto decimoquinto al décimo en un movimiento sensacional en las primeras curvas. Junto a Charles Leclerc, fue el mayor beneficiado en los primeros metros y el que más talento mostró. Cinco segundos de semáforos azules, protocolo habitual y acción. En la salida, el español reaccionó mejor que Alex Albon, evitó al Haas de Olie Bearman, al Alpine de Franco Colapinto y al Audi de Gabriel Bortoleto. Finalizó su remontada de cinco posiciones con un movimiento por un exterior brillante sobre su pupilo brasileño. El hecho de adelantar tantos coches en la salida fue un mensaje de que sigue estando ahí a pesar de que el coche no acompañe. Más tarde, en el corralito de prensa, no se guardó nada. «La vuelta uno es de instinto más que de motor. Llevo 24 años sintiéndome superior y en el año 25 me sigo sintiendo superior a ellos», comentó a las televisiones con derechos. Fue irreal ver su coche en posiciones de puntos durante unas vueltas.
Solo 15 vueltas
Un mensaje contundente aunque, más tarde, quitó hierro a la maniobra. «No fue una salida difícil para el coche, la diferencia es la carga de los turbos». Por eso el motor Ferrari también brilla tanto en las salidas, como se vio en las primeras prácticas en Baréin. Pocas vueltas más tarde, el AMR26 demostró que no tiene ritmo y empezó a caer posiciones en la parrilla, perdiendo todo lo ganado en la salida. Solo duró 15 vueltas hasta que tuvo que abandonar aunque volvió a pista más tarde. «Intenté ayudar al equipo dando las máximas vueltas posibles. En la vuelta 15 se vio un dato anómalo que nos hizo parar, hicimos algunos cambios para solucionarlo… y tuvimos otro problema después que nos hizo parar por precaución», confesó.
Quitando la salida y los datos que recogieron con ambos coches, no hubo buenas noticias para Aston Martin en Australia. Doble abandono, como era de esperar. «Lo esperado, sabíamos que era casi imposible acabar y hemos dado bastantes vueltas entre Lance [Stroll] y yo, y buscaremos en China dar otro paso más», añadió, aunque sigan yendo cortos de recambios en lo que se refiere a Honda y la unidad de potencia. «Siempre sirve porque era la primera vuelta de formación que hacíamos, salida, despliegue de salida… eso en Baréin no pudimos. Aquí sí, y algunas cosas funcionaron y otras no. También los pit-stops que no, pues hay que mejora».





