El Circuit de Barcelona-Catalunya vive días muy especiales: será el primer lugar en el que confluyan y se junten en pista todos los coches de la parrilla de Fórmula 1 en esta nueva generación de monoplazas. Habrá, eso sí, 20 monoplazas pues faltarán los Williams por retrasos en su fabricación. El caso es que se trata de una ocasión especial para Montmeló: todo el mundo del motorsport pondrá su atención en el trazado catalán de lunes a viernes, periodo de duración de los primeros test de pretemporada de 2026. Los equipos escogerán tres días para rodar teniendo en cuenta que martes y miércoles podría llover. Repartirán sus estrategias como quieran teniendo en cuenta que algunos ilustres como Ferrari, McLaren y Aston Martin no estarán presentes el lunes.
Las escuderías pidieron rodar en Montmeló porque les encantan las condiciones del trazado. Tiene de todo: curva lenta y rápida. Además, la logística y desplazamientos son benevolentes para todos. El deseo de los equipos fue estrenarse en Barcelona (antes de marcharse a Baréin en un par de semanas) con la condición de hacerlo a puerta cerrada. Lo pidieron hace meses porque temían el desastre que podría producirse con las nuevas unidades de potencia, como ocurrió en aquellos test del año 2014. Este año, el panorama puede ser incluso peor que entonces, cuando arrancó la era híbrida.
70 comisarios y nada de lonas
Por eso, la Fórmula 1 ha sido especialmente puntillosa y cuidadosa con estas fechas. Para empezar, ningún periodista ni medio de comunicación podrá acceder a las instalaciones del Circuit durante la semana que viene. El paddock está cerrado para ellos como excepción porque prefieren que nadie presencie ningún monoplaza detenido en medio de la pista y echando humo por culpa de su defectuosa unida de potencia. Y seguramente haya ‘barbacoas’. Sí habrá acceso para un puñado de afortunados fotógrafos que contratarán algunas escuderías para ilustrar los kilómetros que completen sus coches en pista y, de paso, espiar a los rivales. Serán los únicos que puedan difundir imágenes.
El Circuit deja claro que ningún trabajador que no sea de un equipo puede acceder al recinto. De hecho, hasta han reducido al máximo la presencia de empleados de otras áreas como hostelería o electricistas para casi eliminar la cantidad de gente que merodee esos días por la zona. El objetivo es limitar los movimientos al máximo y que solo caminen por allí los imprescindibles. Para la semana que viene, «se ha reforzado la seguridad tanto dentro como fuera del perímetro» del Circuit, aclara la organización a este medio. Aquellos valientes que decidan apostarse en las colinas de Montmeló tal vez se encuentren con compañía.
Eso sí, se descarta que se coloque algún tipo de lona para tapar la visión de la pista en zonas de los aledaños como en la parte del estadio, en el tercer sector. «Tampoco nos han pedido hecho nada extraordinario», recuerdan desde el Circuit, e insisten en que cuidarán la seguridad como siempre. Habrá el mismo número de comisarios en pista que en otros test, menos que en un Gran Premio evidentemente, y el mismo número de trabajadores en el centro médico por si hubiera algún percance. Se estima que haya unos 3 comisarios por control, y hay unos 24 puestos durante los 4,7 kilómetros de asfalto que cubren el trazado. Por tanto, unos 70 comisarios estarán atentos a lo que suceda en pista para tomar acción si es necesario.





