Ford ha iniciado conversaciones con la compañía china BYD para el suministro de baterías destinadas a sus nuevos modelos híbridos. Este movimiento de la firma estadounidense confirma la dependencia tecnológica actual frente a China para mantener la competitividad en costes. El acuerdo busca integrar las celdas de BYD en los vehículos que Ford fabrica fuera de Estados Unidos, un paso crítico para frenar las pérdidas en su división electrificada.
Ford recurre a las baterías LFP de BYD para abaratar su nueva gama híbrida
Según la información compartida por el Wall Street Journal, Ford busca comprar baterías a BYD para sus próximos lanzamientos híbridos. Aunque las negociaciones están en curso y no hay un contrato cerrado, el interés de Ford se centra en la tecnología de litio-ferrofosfato (LFP) de la marca china. Estas baterías son más económicas y estables que las de níquel y cobalto, permitiendo a Ford reducir el precio final de sus vehículos.
Este posible pacto ocurre mientras la demanda de coches eléctricos puros se enfría en Estados Unidos. Ante esta situación, Ford ha decidido priorizar el desarrollo de coches híbridos. Para ejecutar este cambio, la escala industrial de BYD es fundamental. Esto no es por otra razón que porque la empresa china controla gran parte de la cadena de suministro global y produce sus propios componentes de forma íntegra.
Ford ha diseñado un plan de choque para recuperar la rentabilidad de cara a 2027. Esto implica redefinir la producción de sus vehículos electrificados en todos los mercados. La compañía está abandonando el desarrollo de componentes internos de alto coste y optando por integrar sistemas ya fabricados por proveedores externos líderes, como en el caso de BYD. Porque sí; es más barato comprar la tecnología china que intentar desarrollarla en sus propias plantas.
Ahora, además, la firma de Michigan busca satisfacer las necesidades de sus clientes con modelos más asequibles. BYD, que ya ha superado a Tesla en volumen de producción total de vehículos electrificados en varios periodos, ofrece una ventaja en costes que Ford necesita para que sus cuentas de resultados vuelvan al terreno positivo. El objetivo es que los nuevos híbridos con corazón chino sean el pilar de ventas de la marca en los próximos dos años.
Alianzas en Europa: El acuerdo entre Ford y Renault
Aunque la idea de Ford tampoco se limita a las baterías chinas. En diciembre pasado, Ford cerró una alianza con Renault para impulsar su oferta de coches eléctricos en el mercado europeo. Este pacto incluye el desarrollo de dos nuevos modelos eléctricos bajo la marca Ford que aprovecharán las sinergias de fabricación de Renault. Es otra prueba de que Ford está dejando de ser un fabricante independiente para convertirse en un integrador de plataformas ajenas.
En Europa, la presión de las normativas de emisiones obliga a Ford a acelerar sus lanzamientos. Al igual que ocurre con BYD, la colaboración con Renault permite a Ford ahorrar miles de millones en investigación y desarrollo, utilizando tecnologías que ya están en el mercado. El fabricante estadounidense se está centrando en el diseño y la comercialización, delegando la parte técnica más costosa a sus socios estratégicos.
BYD domina el mercado mundial
En los últimos años, BYD se ha consolidado como el mayor fabricante mundial de vehículos electrificados gracias a su integración vertical, un modelo de negocio donde la compañía controla cada eslabón de la cadena de valor. A diferencia de Ford, que actúa como un ensamblador que compra componentes a terceros, BYD posee sus propias minas de litio, fabrica sus propias celdas de batería y diseña sus propios semiconductores y sistemas de software
Es esa capacidad de gestión la que permite a BYD suprimir los márgenes de beneficio que normalmente se quedan los proveedores externos. El resultado es una reducción del coste de producción por vehículo de hasta un 30% respecto a las marcas tradicionales de Estados Unidos o Europa.
Al dominar la fabricación de las baterías de litio-ferrofosfato (LFP), el fabricante chino no solo garantiza su propio suministro, sino que establece el precio de mercado que Ford está obligado a aceptar para mantener sus fábricas operativas.
Con todo, el plan de Ford prioriza la rentabilidad inmediata mediante la simplificación de su oferta comercial. Es ahí que el uso de baterías de BYD es el factor determinante para que los nuevos modelos híbridos puedan competir en precio contra la expansión de los fabricantes asiáticos. Este cambio de modelo de negocio reduce el desarrollo de ingeniería propia en favor de la compra de tecnología externa, una medida diseñada para garantizar la viabilidad de sus plantas de producción fuera de Estados Unidos.
Esta alianza con BYD funciona como una prueba clara del nuevo orden en el sector. La ventaja competitiva reside ahora en la capacidad de cerrar contratos de suministro con las empresas chinas que lideran el mercado mundial de baterías, desplazando al poder industrial de Detroit como eje central del sector.





