A medida que avanza el tiempo y nos acercamos al 2035, la presión va creciendo. Solo 9 años, para muchos puede ser mucho tiempo, pero para otros, 9 años no son nada, sobre todo si hablamos del mundo del automóvil, de la planificación, de las ventas de vehículos. La presión por retrasar el fin de la venta de coches suma un nuevo actor, además de fabricantes y de algunos gobiernos, se suma ahora también la red comercial. Ha sido Stellantis quien ha elevado el tono, enviando un mensaje dirigido directamente a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Porque las dudas, una transición lenta, y sin un futuro definido, esta frenado la venta de automóviles en toda Europa, y exigen medidas urgentes para evitar cierres y pérdidas.
Tras la pandemia, las matriculaciones se han reducido un 15%, al mismo tiempo que avanza el calendario hacia los vehículos 100% libre de emisiones. La red de distribución denuncia estar ante un desafío sin precedentes.
Stellantis presiona a la Unión Europea
Han sido los presidentes de loas diferentes asociaciones de los concesionarios Stellantis en Europa los que han remitido una carta directa a Ursula von der Leyenn en donde piden rebajar la exigencia legislativa. Consideran que la medida aprobada en el mes de diciembre, que flexibiliza un 10% el objetivo de cero emisiones para 2035, siempre y cuando los fabricantes compensen con acero verde o combustibles sintéticos y biocarburantes, no es suficiente.
No es suficiente porque consideran que la medida no frena las dudas de los consumidores y, por tanto, no reactiva la demanda. No se trata solo de un simple problema regulatorio, es un problema comercial, porque ni se venden los coches eléctricos esperados con dicha medida, ni se mantiene la demanda de los coches de combustión tradicional. Tampoco ayuda la inflación, el precio más elevado de los coches y la consolidación del mercado chino.
Por este último motivo, la Comisión trabaja en el borrador de un Plan de Acción Industrial, que podría favorecer el comercio local y obligar a ciertos requisitos, ya no a las marcas chinas, a todas aquellas que no sean europeas, en cuanto a la venta de coches eléctricos. Pero estas medidas tampoco son suficientes para Stellantis y los concesionarios, que piden medidas que impacten de manera directa en el precio final.
Stellantis y la estrategia con los concesionarios
Si bien, hace unos meses, incluso años, la relación entre los fabricantes y los concesionarios parecía más fría y tensa, bajo la dirección de Carlos Tavares, parece que ahora están más alineados en ir de la mano para exigir soluciones que no perjudiquen al sector. La llegada de Antonio Filosa ha provocado movimientos más conciliadores, y ahora piden una revisión de las exigencias de emisiones.
Qué pide Stellantis a Bruselas
Stellantis ha trasladado a Bruselas medidas concretas:
- Flexibilidad en los objetivos de emisiones en furgonetas y repartirlos en dos periodos de cinco años.
- Reforzar las ayudas para coches de bajas emisiones que se hayan fabricados en Europa.
- Planes de renovación del parque automovilístico.
Por tanto, la idea es clara, ayudar al mercado europeo y flexibilizar la transición al coche 100% cero emisiones.
La información, publicada en Autonews, refleja el descontento de Stellantis, que se suma a los muchos actores peleando con la Unión Europea para hacer una transición más favorable hacia vehículos más sostenibles. De momento, parece que el 2025 no será el final de la venta de vehículos de combustión interna, pero esto no parece suficiente, ya que el consumidor sigue inmerso en una incertidumbre que le frena a cambiar de coche.





