Durante años, Tesla ha tenido un negocio paralelo que le generaba miles de millones sin necesidad de vender un solo coche. Mientras otros fabricantes luchaban por reducir sus emisiones, la marca de Elon Musk acumulaba créditos de CO₂ y los vendía a quienes no llegaban a los objetivos marcados por Bruselas. Ese sistema acaba de sufrir un golpe importante.
Dos gigantes del sector, Stellantis y Toyota, han decidido abandonar el acuerdo que mantenían con Tesla para compensar sus emisiones en Europa. Esto significa que ya no comprarán créditos de carbono a la compañía estadounidense, un movimiento que reduce una de las fuentes de ingresos más lucrativas del fabricante de eléctricos.
Un negocio que aportaba una parte enorme de los beneficios de Tesla
La venta de créditos regulatorios se había convertido en una pieza clave del modelo financiero de Tesla. Más de la mitad del beneficio neto de la empresa llegó a depender de este mecanismo en 2025.
El sistema funciona de forma sencilla: las marcas que venden coches con muchas emisiones pueden asociarse con fabricantes que comercializan vehículos sin emisiones en el tubo de escape. Al combinar sus flotas, el promedio de CO₂ baja y así evitan las multas europeas.
Tesla, con modelos completamente eléctricos como el Model 3 y el Model Y, generaba una gran cantidad de créditos que luego revendía a otras compañías del sector.
Sin embargo, esa fuente de dinero empieza a reducirse. Los ingresos por créditos regulatorios ya cayeron cerca de un 28 % en el último año, pasando de unos 2.760 millones de dólares a alrededor de 2.000 millones.
¿Por qué Stellantis y Toyota ya no necesitan a Tesla?
La salida de estos dos fabricantes tiene varias explicaciones. La más importante está en los cambios regulatorios aprobados por la Unión Europea.
Bruselas decidió flexibilizar el cálculo de emisiones permitiendo que el cumplimiento de los objetivos se evalúe como un promedio entre 2025 y 2027, en lugar de analizar cada año de forma independiente. Esto da más margen a las marcas tradicionales para electrificar su gama gradualmente.
Stellantis y Toyota cuentan con varios lanzamientos eléctricos previstos para los próximos dos años, por lo que ahora creen que podrán cumplir los límites sin tener que pagar a Tesla.
Las ventas de Tesla en Europa tampoco ayudan
Otro factor que complica la situación es la evolución de la propia Tesla en el mercado europeo. Las matriculaciones de la marca han caído con fuerza, después de haber bajado un 13 % en 2024 y desplomarse un 38 % el año siguiente.
Con menos coches vendidos, la empresa también genera menos créditos de carbono disponibles para compartir con otras marcas. Esto reduce el atractivo de Tesla como socio dentro de estos acuerdos.
Un negocio que podría seguir reduciéndose
La ruptura del grupo formado alrededor de Tesla deja ahora solo a Ford, Mazda, Honda y Suzuki dentro del acuerdo. Son fabricantes con menor peso en Europa, lo que implica menos ingresos potenciales para la compañía.
Además, la tendencia global apunta a que cada vez más marcas tendrán su propia gama eléctrica competitiva. Si eso ocurre, la necesidad de comprar créditos a Tesla seguirá disminuyendo.
Durante años, vender “derechos a contaminar” fue uno de los grandes trucos financieros de la empresa. Pero el sector está cambiando rápido y ese atajo empieza a cerrarse.