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Prueba Volvo ES90: así es la alternativa sueca a las premium alemanas

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Por: Luis Reyes

Publicado: 24.03.2026 14:43

Volvo sigue ampliando su ofensiva eléctrica con el nuevo Volvo ES90, una berlina que llega para colocarse un escalón por debajo del EX90 pero con un planteamiento bastante distinto a lo que cabría esperar. Porque no, aquí no han tirado por lo fácil.

El ES90 no es una berlina clásica al uso, pero tampoco cae en la moda SUV. Es una especie de híbrido conceptual que mezcla una silueta estilizada con una carrocería más alta de lo habitual, buscando ese equilibrio entre confort, presencia y eficiencia. Y lo cierto es que, al verlo en directo, el resultado es muy bueno.

Este modelo se fabrica en China, en una planta que Volvo comparte con Polestar. Y eso se nota. No solo en términos industriales, sino también en el propio planteamiento del coche.

De hecho, creemos firmemente que este ES90 tiene mucho más en común con productos como el Polestar 4 de lo que Volvo quiere admitir abiertamente. No hablamos solo de tecnología o plataforma, sino de filosofía, diseño limpio, enfoque muy digital, protagonismo absoluto de la experiencia a bordo y cierta tendencia a romper con lo tradicional.

Volvo ES90

Esto no es necesariamente malo, pero sí marca claramente el carácter del coche. El ES90 no intenta ser una berlina premium de corte clásico al estilo alemán. Va por otro camino. Y precisamente por eso resulta interesante. Porque en un segmento donde muchas propuestas empiezan a parecerse demasiado entre sí, Volvo ha decidido arriesgar un poco.

Diseño exterior

El Volvo ES90 no es el típico coche que entiendes en diez segundos. De hecho, cuanto más lo miras, más claro tienes que Volvo ha querido salirse del guión… aunque eso implique asumir ciertos riesgos.

Parte de la base SPA2, la misma del EX90, pero aquí el enfoque cambia bastante. La carrocería es más baja, sí, pero no tanto como cabría esperar en una berlina. Mantiene una altura generosa que le da ese aire de “berlina elevada” que ya estamos empezando a ver en otros eléctricos. El resultado no es tan elegante como una berlina clásica, pero tampoco tan pesado visualmente como un SUV.

Uno de los puntos clave aquí es el trabajo aerodinámico. Volvo ha afinado bastante las superficies. Encontramos un frontal muy limpio, pasos de rueda poco marcados y una carrocería con transiciones suaves que buscan reducir las turbulencias aerodinámicas. No es casualidad que recurra a elementos como los tiradores enrasados o diseños de llanta ligeramente carenados. Todo suma para rascar kilómetros de autonomía.

Volvo ES90 faro

El frontal mantiene el ADN de la marca, pero con matices. La parrilla cerrada tiene un tratamiento más técnico que decorativo, y los grupos ópticos con el “Martillo de Thor” están más estilizados, casi más finos que en otros modelos. Aquí se percibe cierta evolución hacia un lenguaje más digital y menos “robusto”.

Si te vas al lateral, hay bastante que rascar. La batalla larga y los voladizos relativamente contenidos ayudan a que el coche no se vea torpe pese a superar los cinco metros. La línea de hombro está muy marcada y recorre todo el coche, generando una sensación de solidez bastante Volvo. Debajo, las superficies son más limpias, sin nervios innecesarios.

Los tiradores enrasados no solo están ahí por estética, forman parte de ese enfoque aerodinámico global. Al desplegarse, tienen un accionamiento suave y dan esa sensación “tech” que Volvo busca en esta nueva generación. Eso sí, en climas fríos o con suciedad, ya veremos cómo envejecen.

En cuanto a las llantas, además del tamaño (20 a 22 pulgadas), hay un claro trabajo en diseño funcional. Muchas de ellas presentan superficies parcialmente cerradas o con formas muy geométricas para canalizar mejor el flujo de aire.

La zaga merece mención aparte. A los pilotos principales se suman esos pilotos auxiliares verticales junto a la luneta, que no solo aportan personalidad, sino que también ensanchan visualmente el coche. De noche, la firma lumínica es bastante reconocible y ayuda a diferenciarlo en un segmento donde todos empiezan a parecerse demasiado.

Además, el portón trasero tiene una inclinación bastante marcada, lo que refuerza ese aire de berlina fastback… aunque sin llegar a serlo del todo. Aquí Volvo ha preferido mantener practicidad antes que apostar por una caída más radical. El problema de este diseño es la visibilidad trasera que es bastante mala.

Y luego está el famoso lidar. Integrado en la parte superior del parabrisas, rompe la línea del techo y genera bastante debate. Técnicamente es clave para los sistemas de asistencia avanzada, pero a nivel de diseño sigue pareciendo un parche más que una solución elegante.

Diseño interior

Lo que hemos visto con el ES90 es que por dentro Volvo juega sobre seguro. Y lo hace bien.

La primera sensación al abrir la puerta es clara. Aquí hay calidad real, no solo percepción. Volvo ha apostado por materiales auténticos y se nota. Las molduras de madera no intentan parecerlo, lo son. Tienen veta, textura y un acabado que cambia con la luz. Lo mismo ocurre con otros elementos, donde se evita el plástico disfrazado en favor de superficies más honestas.

El diseño sigue siendo minimalista, pero está mejor resuelto que en otros modelos de la competencia. No resulta frío ni excesivamente digital. Hay una sensación de equilibrio entre tecnología y confort que encaja muy bien con el enfoque del coche.

Uno de los puntos más logrados es la insonorización. El aislamiento es sobresaliente. Cuando lo probé noté poco ruido de rodadura, prácticamente nada de ruido aerodinámico y una sensación constante de ir en una cápsula. En viajes largos, esto marca una diferencia clara frente a muchos rivales y creo que Volvo aquí lo ha hecho francamente bien.

Los asientos delanteros merecen mención aparte. Volvo lleva años haciéndolos bien, pero aquí están a un nivel especialmente alto. Son amplios, recogen bien el cuerpo y, sobre todo, resultan comodísimos. Pero lo mejor es el sistema de masaje, que es directamente de lo mejor que hay ahora mismo en el segmento: varios programas, intensidades bien calibradas y un funcionamiento que no parece un extra de relleno. Cada 30 minutos te dirá si sigue o no masajeando la espalda y lo que tienes es que decir que no pare.

Detrás, el planteamiento sigue siendo excelente. Buen espacio, buena postura general y, además, respaldos reclinables eléctricamente, algo que refuerza ese enfoque de berlina para viajar, no solo para conducir. Eso sí, el suelo algo elevado sigue condicionando ligeramente la ergonomía.

El techo panorámico aporta mucha luz y sensación de espacio, y cuenta con oscurecimiento electrocrómico. Funciona bien y evita tener que recurrir a cortinillas físicas, lo que mantiene esa limpieza visual del conjunto.

A nivel tecnológico, el sistema central con Google integrado es uno de los puntos fuertes. La pantalla de 14,5 pulgadas no solo se ve bien, es que además es muy rápida. No hay retardos, no hay tirones y la respuesta táctil está a la altura de lo que se espera en un coche de este nivel.

El head-up display también está muy bien resuelto: buena proyección, información clara y útil, y un tamaño suficiente como para no depender constantemente del cuadro. Precisamente el cuadro de instrumentos digital es otro de los aciertos: simple, legible y sin puntos flojos. Da justo la información que necesitas, bien organizada.

El volante sigue la tradición de Volvo con buen grosor, buen tacto y muy agradable en uso diario. El único pero está en la botonera en acabado brillante, que desentona bastante. Se ensucia con facilidad, refleja más de la cuenta y, en general, no está al nivel del resto del habitáculo. Además, puede resultar algo confusa cuando se usa por primera vez.

Donde sí hay que ser más crítico es en la visibilidad trasera. Aquí no hay matices, no es buena. La luneta es pequeña, la caída del techo limita bastante el campo de visión y dependes más de lo deseable de cámaras y sensores. Funciona, pero no es lo ideal en un coche de este tamaño.

En conjunto, el interior del ES90 es de lo mejor del coche. Tiene detalles mejorables, sí, pero el nivel general está donde se espera… o incluso un poco por encima.

Motor y conducción

El Volvo ES90 no es un coche pensado para que te vengas arriba en una carretera de curvas. Si entras con esa idea, vas mal. Aquí el enfoque es otro y es que hablamos de comodidad, aislamiento y facilidad de uso. Y en ese terreno, tiene bastante que decir.

La gama arranca con el Single Motor de tracción trasera y 333 CV, que sobre el papel puede parecer “justito” para un coche de este tamaño (más de cinco metros y cerca de 2,4 toneladas), pero en la práctica está bastante bien resuelto. No es explosivo, pero sí suficientemente rápido para cualquier situación real, con una entrega de par muy progresiva y fácil de dosificar.

En otros mercados tenemos opciones Twin Motor pero para este modelo Volvo ha pensado que el volumen se centrará en la versión más sencilla y es que desde Volvo nos han dejado ver que más potencia no significa necesariamente más disfrute. Sin haber probado las otras variantes que no van a llegar a nuestro mercado puedo deciros que el equilibrio del modelo de tracción trasera encaja mejor con el carácter del coche.

A nivel de chasis, Volvo ha optado por una puesta a punto claramente conservadora. No busca dinamismo puro, sino control y confort. La dirección es precisa, pero filtra bastante lo que pasa bajo las ruedas. No hay mucha información, pero tampoco es algo que se eche especialmente de menos en este tipo de coche.

Donde sí hay más de lo que hablar es en la suspensión. Con la suspensión neumática de doble cámara, que además es prácticamente imprescindible en acabados altos, el ES90 tiene un carácter espectacular. En vías rápidas, el coche es una alfombra. Filtra muy bien, aísla mucho y transmite esa sensación de “coche grande bien asentado”. Aquí saca músculo y se coloca fácilmente como uno de los Volvo más confortables de los últimos años.

El problema viene a baja velocidad. En ciudad o en firme irregular, aparece ese ligero rebote o sequedad que rompe un poco la magia. No es algo dramático, pero sí lo suficiente como para que no alcance el nivel de refinamiento de un BMW i5 en este apartado.

Otro punto interesante es la calibración del acelerador y la frenada regenerativa. Volvo ha afinado bastante bien el sistema y puedes conducir con un solo pedal de forma natural, sin tirones, y si lo desactivas, el coche fluye con mucha suavidad. Aquí hay buen trabajo de ingeniería.

A pesar de su tamaño, el ES90 no se siente torpe en maniobras. El radio de giro es sorprendentemente bueno y, aunque no cuenta con eje trasero direccional, se mueve con más agilidad de la esperada en entornos urbanos o zonas complicadas.

Eso sí, en conducción más exigente aparecen las limitaciones y es que hablamos de un peso elevado, inercias y un enfoque que prioriza el confort sobre cualquier tipo de deportividad. Puedes ir rápido, pero no es un coche que invite a ello.

El ES90 no pretende ser el más dinámico del segmento y ni falta que le hace. Su punto fuerte está en lo fácil que resulta conducirlo, lo bien que aísla y lo cómodo que es cuando el asfalto acompaña. Es más un gran turismo eléctrico que una berlina deportiva. Y conviene tenerlo claro desde el principio.

Consumos

Aquí es donde el Volvo ES90 cumple con todo lo que esperábamos de la berlina de representación eléctrica de Volvo.

Durante la toma de contacto, en un entorno poco favorable (tráfico, zonas urbanas y tramos con desniveles), el consumo se movió en torno a los 18-19 kWh/100 km. Traducido a una cifra que entendamos, estamos hablando de una autonomía que ronda los 400-420 km, lejos de las cifras homologadas pero dentro de lo razonable para un coche de este tamaño y peso.

En autopista, que es donde este coche tiene más sentido, lo normal será verlo subir ligeramente por encima de los 20 kWh/100 km si no te obsesionas con la eficiencia. No es especialmente frugal, pero tampoco penaliza en exceso. Está en la media del segmento.

Donde sí marca diferencias es en la arquitectura de 800 voltios. El ES90 admite picos de hasta 350 kW en carga rápida, lo que en condiciones ideales permite recuperar una gran cantidad de autonomía en muy poco tiempo. En este punto, juega en otra liga frente a rivales como:

  • BMW i5 (hasta 205 kW)
  • Mercedes EQE (hasta 170 kW)

Incluso alternativas más modernas como el Audi A6 e-tron se quedan por debajo en potencia pico. En uso real, esto se traduce en paradas más cortas y una mejor experiencia en viajes largos, siempre que encuentres un cargador que esté a la altura.

Eso sí, como suele pasar, esas cifras máximas no son constantes. La curva de carga y la temperatura de la batería seguirán siendo factores clave.

En cuanto a costes, no es un coche especialmente barato de mantener si haces muchos kilómetros en carga pública rápida. Donde tiene sentido es combinando carga doméstica y aprovechando su capacidad de carga rápida en viajes.

¿Me lo compraría?

Si buscas una berlina eléctrica “de manual”, probablemente no pero si buscas un coche diferenciador y quieres alejarle de los Teslas y los Mercedes o BMW que vemos a diario, sin dudarlo.

El ES90 no es el más eficiente, ni el más dinámico, ni el más bonito si te gustan las líneas clásicas. Tampoco es el más intuitivo en el uso diario por culpa de esa obsesión con meterlo todo en la pantalla.

Ahora bien, si lo que quieres es algo distinto, aquí el ES90 empieza a ganar por goleada.

Es un coche muy cómodo en viajes, con una calidad de rodadura alta cuando el firme acompaña y una capacidad de carga rápida que, a día de hoy, es de lo mejor del segmento. Además, tiene ese punto diferente —mezcla de berlina, fastback y “algo más”— que lo saca del típico trío alemán.

También hay un factor que no es menor y es que no es un coche que vayas a ver en cada esquina. Y en este segmento, eso empieza a ser un valor añadido si vemos las cifras de ventas.

En frío, seguramente hay opciones más redondas como el BMW i5 si valoras el tacto de conducción, o alternativas algo más equilibradas en eficiencia. Pero el Volvo juega otra partida. Yo me lo compraría si priorizase confort, tecnología y ese punto diferente frente a la perfección absoluta. Si buscas algo racional al 100%, hay caminos más evidentes pero si buscas una opción diferente, de calidad y con una seguridad espectacular, adelante, este es tu próximo coche.

Precios Volvo ES90

Acabado Cambio CV Consumo (kWh/100 km) Autonomía (km) PVP
Core Automático RWD 333 16,0 647 71.252,00 €
Plus Automático RWD 333 16,1 645 75.305,50 €
Ultra Automático RWD 333 16,1 645 83.473,00 €

Diseño/Estética

8.5

Calidad de acabado

9.5

Equipamiento de serie

9

Equipamiento opcional

7

Habitabilidad

9

Maletero

5.5

Motor/Refinamiento

8

Prestaciones

8

Consumos

6.5

Dirección

7.5

Frenos y neumáticos

8

Comportamiento

8.5

Calidad de rodadura

9

Relación valor-precio

8

8

El Volvo ES90 es una berlina eléctrica que se sale de lo convencional, apostando por un enfoque más tecnológico y confortable que deportivo. Destaca por su calidad interior, con materiales auténticos y unos asientos delanteros con masaje que marcan la diferencia. En marcha es suave, silencioso y muy fácil de conducir, especialmente en viajes largos. No es el más eficiente ni el más dinámico, pero sí uno de los más agradables en uso real. La carga rápida es uno de sus grandes argumentos frente a rivales directos. A cambio, presenta puntos mejorables como la visibilidad trasera o la dependencia excesiva de la pantalla. Un coche distinto que no busca gustar a todo el mundo

Lo bueno

  • Calidad de materiales sobresaliente: madera real y acabados muy cuidados
  • Confort de marcha muy alto en autopista
  • Asientos delanteros con función masaje de lo mejor del segmento
  • Sistema multimedia con Google muy rápido y bien integrado
  • Carga rápida de hasta 350 kW, referencia entre rivales

Lo mejorable

  • Visibilidad trasera claramente mejorable
  • Suspensión algo seca a baja velocidad, sobre todo con llanta grande
  • Exceso de funciones integradas en la pantalla
  • Diseño exterior discutible, especialmente el lidar
  • Precio elevado en versiones bien equipadas

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