Con el lanzamiento en el mercado norteamericano del nuevo motor Hurricane 4, Stellantis podría haber encontrado una solución perfecta para mantener también una gama de modelos aspiracional en Europa. Es un bloque compacto, potente y que, además, admite sistemas de hibridación para mantener a raya las emisiones. Estos podrían ser los coches perfectos para acoger esta mecánica.
Pero antes, repasamos sus datos técnicos principales. Se trata de un bloque de 4 cilindros de gasolina turbo alimentado que desarrolla 324 CV de potencia. Una de sus novedades más destacadas es que emplea un sistema de encendido por chorro turbulento (TJI) inspirado en el que emplean los coches de Fórmula 1.
Alfa Romeo Giulia y Stelvio
Con más de una década a sus espaldas, los últimos modelos de la firma italiana en salir al mercado antes de la formación del Grupo Stellantis siguen siendo referencia en el segmento por comportamiento dinámico. En sus últimos años de vida, una variante que sustituya al 2.0 Turbo gasolina de 280 CV y que quede por debajo del brutal V6 de 510 CV podría convertirse en la alternativa más equilibrada de la gama por prestaciones y consumo.
Por desgracia, las berlinas deportivas están viviendo sus últimos días de gloria. El mercado les ha dado la espalda y los SUV han terminado acaparando todos los segmentos por tamaño, lo que podría terminar de sentenciar al Giulia para siempre. Además, aún habría que tener en cuenta una subida de precio asociada a la comercialización de un nuevo motor, así que todo podría quedarse en un sueño.
Opel Astra OPC
Pero como soñar es gratis… Si los compactos deportivos de las marcas de Stellantis regresaran, ojalá lo hicieran con un bloque de esta calaña. Por tamaño, modelos como el Opel Astra o el Peugeot 308 podrían acoger un sistema como el Hurricane 4 bajo el capó.
La versión OPC más deportiva de la marca alemana fue referencia por prestaciones y una de las puestas a punto del chasis más radicales en su segmento. Con el nuevo propulsor, este se convertiría en el Astra más potente de la historia y en un auténtico dolor de cabeza para otros compactos deportivos como el Volkswagen Golf R o el Honda Civic Type R. Pero no podía ser tan fácil.
En primer lugar, el chasis del Opel Astra tendría que adaptarse para montar este motor, lo que aumentaría los costes de desarrollo y producción. Después, hay que tener en cuenta las cada vez más restrictivas normativas anticontaminación, que limitarían la distribución de motores de gasolina de altas prestaciones como este y, por último, la pérdida progresiva de cuota de mercado de los compactos tradicionales frente a los SUV. No es un escenario nada halagüeño.
Jeep Wrangler
En la actualidad, la gama del Wrangler se estructura en dos motorizaciones de gasolina. La más potente, con hibridación enchufable y etiqueta Cero, se mantendría como la variante más eficiente.
Por otro lado, y como sustituto del actual 2.0 Turbo de 272 CV con etiqueta C, la nueva motorización le superaría en potencia, reduciendo de paso emisiones y con vistas a recibir un sistema Mild Hybrid y la etiqueta ECO.
Maserati Grecale
De existir una variante de acceso capaz de mantener el nivel de la marca de lujo italiana, probablemente sería esta. Con un bloque de 2.0 litros y una potencia más que suficiente, esta puerta de entrada permitiría contener las emisiones sin renunciar a unas prestaciones acordes al posicionamiento del modelo.
Además, serviría para completar la gama con una opción más lógica y moderna, sustituyendo al actual motor de cuatro cilindros por una mecánica actualizada, eficiente y tecnológicamente avanzada.
Lancia Gamma HF
La estrategia actual de Stellantis contempla las versiones más deportivas y prestacionales como modelos 100% eléctricos, algo que ya ha quedado patente con la presentación del Peugeot E-208 GTi o el Lancia Ypsilon HF. Pero, en un giro de guion, cabe hacerse una pregunta: ¿y si ambas fórmulas pudieran convivir con motores de gasolina?
De ser así, el próximo Lancia Gamma podría contar con una versión HF situada en lo más alto de la gama, con 324 CV y un propulsor de gasolina turbo bajo el capó. Sería uno de los SUV más especiales del mercado al recuperar una receta cada vez menos habitual: buenas prestaciones, carácter mecánico y una conducción más pasional en un momento en el que casi todo gira ya en torno a la electrificación total.













