El 4 de marzo ha sido un día importante para Volkswagen. La marca alemana enseñó por primera vez la silueta del Golf de novena generación a los trabajadores de su planta de Wolfsburg y, como ya te puedes imaginar, no se trata de un Golf cualquiera. Será 100% eléctrico, estará montado sobre la nueva plataforma SSP y se fabricará donde se ha fabricado siempre, en Wolfsburg.
La encargada de descubrirlo fue Daniela Cavallo, la presidenta del comité de empresa. Lo que se vio fue un contorno en blanco y negro proyectado en la pantalla grande. Nada más. Pero los trabajadores aplaudieron largo y tendido, y tiene sentido. El Golf lleva fabricándose allí desde 1974 y que siga haciéndolo no era algo que se pudiera dar por hecho visto cómo están las cosas en el grupo. “El Golf es simplemente parte de la identidad de la ciudad, la planta, la marca y el grupo. Y es precisamente por eso que el Golf seguirá siendo un coche de Wolfsburgo en su novena generación”, confirmó Cavallo.
El Golf no se mueve de casa
Puede parecer obvio, pero no lo es. Volkswagen lleva meses cortando por todos lados. Se van a eliminar 35.000 puestos de trabajo, las remuneraciones del personal de convenio se han recortado hasta un 20% y la tensión interna es evidente. En ese contexto, confirmar que tu modelo estrella se queda en la planta madre es una de esas noticias que dan un poco de aire en medio de tanto caos.
Los dos modelos que VW fabricará allí con la nueva plataforma SSP –el Golf eléctrico y el sucesor del T-Roc– ya están aprobados. De hecho, la propia Cavallo presumió de que Wolfsburgo tiene los costes de fábrica más bajos entre todas las plantas alemanas del grupo.
Lo que sí va a cambiar es que la producción del Golf actual con motor de combustión se irá a México en verano de 2027. Allí seguirán vendiéndolo mientras haya demanda. Para el comprador europeo esto no cambia nada porque el Golf de gasolina actual seguirá disponible previsiblemente hasta 2035, que es cuando entra la prohibición de venta de coches nuevos con motor térmico en la UE.
La plataforma SSP tiene que llegar a tiempo, y ahí está el problema
Todo gira alrededor de la SSP (Scalable Systems Platform). Es la nueva arquitectura del grupo que sustituirá a la MEB que ya conocemos y que es la base de coches como el ID.3 o el ID.4. ¿Qué promete? Pues bastante: 800 voltios frente a los 400V actuales, celdas de batería unificadas, software desarrollado junto a Rivian y capacidad de actualizaciones remotas serias. Además, ya se ha confirmado que habrá versiones GTI y R, algo que los fans del Golf llevaban tiempo pidiendo.
El problema es que la SSP arrastra retrasos. Originalmente tenía que estar lista para 2026 y ahora el responsable de la marca, Thomas Schäfer, sitúa el Golf eléctrico como pronto en 2028 o 2029. Si vuelve a retrasarse, Wolfsburgo se queda varios años con un hueco productivo difícil de tapar. Y eso es lo que más preocupa.
6.000 millones de euros que aparecieron por sorpresa
La asamblea de ayer dio para mucho más que enseñar una silueta. Cavallo aprovechó para pedir algo que tiene a medio grupo en tensión: una prima de reconocimiento para los más de 120.000 empleados del grupo en Alemania. ¿El motivo? Que a finales de enero VW comunicó que su flujo de caja neto en 2025 fue de unos 6.000 millones de euros. La cifra llamó la atención porque la previsión oficial meses antes era, literalmente, de cero. El director financiero, Arno Antlitz, lo achacó a una gestión muy agresiva de costes y de inventarios.
Cavallo quiere que parte de ese dinero llegue a los trabajadores, que llevan meses aceptando recortes duros. Se habla de unos 5.000 euros por empleado, lo que sumarían unos 600 millones en total. La dirección de VW no se ha comprometido. Encargó un informe legal que dice que la decisión no debería tomarse antes de las elecciones al comité de empresa para no influir en el voto. Esas elecciones arrancan el 7 de marzo, o sea, tres días después de la asamblea de ayer..
Cavallo también pide orden dentro del grupo
Otro mensaje que Cavallo lanzó: que Wolfsburgo tiene que volver a mandar de verdad sobre las marcas del grupo. Su diagnóstico fue duro –que las marcas llevan demasiado tiempo haciendo cada una lo que le da la gana–.
Dentro del Brand Group Core (VW Turismos, Škoda, Seat/Cupra y VW Vehículos Comerciales) ya están eliminando cargos directivos duplicados a nivel de marca. Y el plan de inversiones a cinco años se ha recortado de 180.000 a 160.000 millones de euros. La austeridad ya es oficial.
¿Y ahora qué?
El 7 de marzo votan en Wolfsburgo y sabremos si Cavallo mantiene su fuerza para seguir presionando con el tema del bonus. El 10 de marzo VW presenta sus resultados anuales completos y tendrá que dar explicaciones detalladas sobre esos 6.000 millones que nadie esperaba. Del Golf 9 eléctrico queda mucho por saber, pero lo importante ya está encima de la mesa: se fabricará en Wolfsburgo, será eléctrico, irá sobre plataforma SSP de 800V y tendrá variantes deportivas. Ahora falta que los plazos se cumplan, que es justamente lo que más le ha costado al grupo en los últimos años.





