El Mundial de F1 2026 ha arrancado con un problema grave en Aston Martin. La unión con Honda -por el momento- no funciona en pista. El motor japonés llegó tarde y no encajó con los planes que Adrian Newey puso sobre la mesa para el monoplaza. Este fallo de motor ha provocado una reacción en cadena en el equipo; los problemas se han ido acumulando hasta afectar a todos los departamentos. Esta acumulación de errores ha obligado a que la dirección del equipo también se mueva para frenar el golpe.
Ante este escenario, el equipo ha decidido mover sus piezas. Adrian Newey dejará de ser el jefe para centrarse de forma exclusiva en la parte de diseño.
Newey asumió el cargo de director casi por accidente, pero el rol no encaja con su forma de trabajar. De hecho, el ingeniero cogió ese puesto como una solución temporal, como se anunció en noviembre, hasta que otro nombre de peso tomara sus riendas. El ingeniero inglés prefiere su mesa de dibujo a la gestión de la escudería, más en estos momentos donde el equipo requiere su mejor saber para hacer del AMR26 un coche competitivo.
En los últimos Grandes Premios, Mike Krack ha tenido que asumir el peso ante la prensa porque Newey no se siente cómodo en el despacho. Krack ya ha avisado de que el ruido externo está dañando el trato con los responsables de Honda en Japón. Hay tensión y el equipo necesita una estructura que funcione.
El rechazo de Lambiase a la oferta de Stroll
La falta de un jefe claro está parando la evolución del coche. Newey no puede diseñar piezas nuevas y a la vez dirigir a cientos de empleados. Lawrence Stroll ha buscado un gestor de garantías en el mercado, pero se ha encontrado con puertas cerradas.
El nombre que más fuerza tuvo fue el de Gianpiero Lambiase. El ingeniero de Max Verstappen recibió la propuesta para ser el jefe deportivo en Silverstone, pero su respuesta fue negativa. Lambiase prefiere seguir en Red Bull y no quiere el reto que propone Aston Martin.
Esta negativa deja un hueco difícil de tapar. Otros nombres como Martin Whitmarsh o Mattia Binotto también han pasado de largo ante las llamadas de Newey. Al mismo tiempo, Andy Cowell ha tenido que viajar a Japón para vigilar el proyecto de Honda de cerca. Su ausencia en la fábrica de Inglaterra se nota.
La calidad de los componentes ha bajado y la coordinación entre departamentos falla. Stroll necesita un mando profesional de forma urgente para que el modelo actual no termine en fracaso.
Aston Martin elige a Wheatley: vía libre para el genio Newey
Tras varios intentos en balde, el equipo ha puesto el foco en un viejo conocido de Newey. Jonathan Wheatley ha sido el elegido para tomar el mando en los próximos meses y, a priori, la definitiva a largo plazo. Wheatley buscaba una salida de Audi, donde la sombra de Mattia Binotto le impide mandar como él quiere.
Su llegada a Aston Martin servirá para poner el orden que falta en el muro. El equipo busca repetir la fórmula que funcionó en otros equipos: un gestor fuerte que deje libertad total a Newey para crear el coche. A falta de confirmación oficial, la fecha exacta del debut de Wheatley en Aston Martin sigue en el aire. Todo dependerá de la letra pequeña de su contrato con Audi y de la duración del pacto de salida que logre negociar con los alemanes.
Incluso se barajó la opción de Christian Horner. El inglés buscó entrar en el accionariado de Alpine, pero Mercedes frenó esa vía. Un reencuentro entre Horner y Newey en el garaje verde habría cambiado el mapa de la F1, pero la idea quedó en nada. Ahora todo apunta a Wheatley. El objetivo es que el nuevo jefe tome las riendas antes de que el año se pierda por completo. La fábrica de Silverstone necesita recuperar la calma y centrarse en fabricar piezas que no fallen en el circuito.

Peligro en el Gran Premio de Japón
El calendario no da tregua y la siguiente parada es Japón. Es la carrera de casa para Honda y el miedo a un mal resultado es muy alto. Ir al circuito de Suzuka con un motor que no rinde y un coche difícil de llevar es un riesgo que preocupa a los jefes. Los dueños de Honda y la división deportiva de HRC -Honda Racing Corporation- esperan ver mejoras que por ahora no llegan. Las limitaciones del motor japonés son un hecho y el tiempo para arreglarlo se acaba.
La situación es tan delicada que la FIA vigila de cerca los coches de Aston Martin. Hay dudas sobre la seguridad de los monoplazas si siguen los fallos mecánicos actuales. No es la mejor carta de presentación para un Gran Premio donde se juegan el prestigio ante sus socios. El cambio de funciones de Newey es el primer paso de una reforma que busca salvar el año. Así, Lawrence Stroll ha entendido que el genio debe estar en su sitio y que el muro necesita un jefe de equipo con alta experiencia en el cargo para levantar la escudería.





