Con la que hay montada en Aston Martin, las ganas de escuchar a dos pesos pesados del proyecto como Adrian Newey y Koji Watanabe eran inmensas. Al paddock de Fórmula 1 le asalta la curiosidad por escuchar las reflexiones de dos de los máximos responsables del destino de Fernando Alonso.
El británico y el japonés se juntaron en el hospitality del equipo de Silverstone en el primer día de colegio, en la previa de la primera carrera de la temporada, ante una gran expectación y sin algún periodista que no ha podido llegar a Melbourne por culpa del conflicto internacional.
La papeleta de Newey y Watanabe es gigante, sobre todo la del nipón por la parte que le toca a Honda con la unidad de potencia del AMR26. El motor es tan deficiente por ahora que solo ha podido completar 27 vueltas seguidas y, tras el tradicional desayuno de Aston Martin durante los jueves de Gran Premio en el paddock, ambos protagonistas comparecieron ante la prensa.
Para arrancar, un mensaje ilusionante y de optimismo: «Tenemos el potencial de estar al frente en algún momento de la temporada, nos llevará unas cuantas carreras, tenemos un plan de desarrollo agresivo pero hay que decir que hoy estamos detrás de los líderes pero seríamos el quinto equipo en chasis». Nadie sabe cuánto falta para arreglar todas las taras del monoplaza y ese momento apunta más hacia la segunda parte de la temporada.
Para empezar, su distancia en carrera estará limitada, tal y como confirmó Newey. El ingeniero explicó que, probablemente, Aston Martin limite las vueltas de la carrera debido a las vibraciones del coche y a su efecto en los pilotos: «Estaremos muy restringidos en el número de vueltas que podremos hacer en la carrera». Newey dijo que Alonso no arriesgará más de 25 vueltas para no sufrir daños en los nervios de la mano por las fuertes vibraciones mientras que su compañero Stroll lo deja en 15 vueltas por la cirugía que sufrió.
Las vibraciones les hacen la vida imposible
«Esa vibración en el chasis está causando algunos problemas de fiabilidad. Espejos que se caen, luces traseras que se caen, todo eso, que tenemos que abordar. Pero el problema mucho más significativo con eso es que esa vibración se transmite, en última instancia, a los dedos del piloto. Así que Fernando tiene la sensación de que no puede hacer más de 25 vueltas seguidas antes de que corra el riesgo de daño nervioso permanente en sus manos. Lance es de la opinión de que no puede hacer más de 15 vueltas antes de ese umbral», expresa Newey.
Un panorama surrealista para la primera prueba del año. Solo esos parches de emergencia podrían darles algo de oxígeno estos días en Melbourne.
Watanabe, presidente de Honda, se remontó a la pretemporada para dibujar en qué situación está su motor: «Durante la prueba en Bahrein, experimentamos una vibración inesperada que causó daño a los componentes relacionados con la batería de la unidad de potencia. No pudimos completar el kilometraje que queríamos y hemos tomado las medidas que entendemos más efectivas en este momento».
Newey insiste en que «desde un punto de vista de performance del chasis, estamos en ese grupo medio, detrás de los líderes. ¿Cuál es ese gap? No lo sé, creo que está en alrededor de tres cuartos de segundo, tal vez un segundo. Tenemos un plan de desarrollo agresivo en camino y, si hubiésemos tenido tiempo para traerlo aquí a Melbourne, estaríamos significativamente delante de donde estaremos durante el fin de semana».





