La actividad en la pista en este primer día de la última semana de test en Bahréin ha tenido hoy un nombre propio que ha sobresalido por encima del resto. George Russell ha conseguido colocar a su monoplaza en lo más alto de la tabla de tiempos tras completar una vuelta limpia en el tramo final de la sesión. Mientras, Fernando Alonso y Aston Martin han vivido otro día caótico cuanto menos.
El cronómetro de Russell se detuvo en un 1:33.459. Este registro, además de ser el más rápido de lo que llevamos de pretemporada, confirma que las flechas plateadas han encontrado un camino sólido tanto en velocidad como en resistencia. El monoplaza alemán no solo parece rápido a una vuelta, sino que mantiene una consistencia que ha permitido a sus pilotos trabajar sin interrupciones durante todo el miércoles.
La sesión de tarde ha servido para que las escuderías pusieran a prueba los complejos sistemas de aerodinámica activa. Es un concepto técnico que está marcando diferencias sustanciales entre los que han entendido el flujo del aire y los que todavía pelean con la inestabilidad.
Charles Leclerc mantuvo un ritmo muy constante durante las primeras horas del día, liderando la tabla matinal y confirmando que el Ferrari es un coche robusto. Sin embargo, el golpe de autoridad de Russell al caer el sol ha cambiado la jerarquía. Las sensaciones en el paddock sugieren que Mercedes ha guardado fuerzas hasta este momento para mandar un mensaje directo a sus rivales.
Los problemas eléctricos de Aston Martin frenan el progreso de Fernando Alonso
La nota negativa de la jornada ha vuelto a estar en el garaje de Aston Martin. El equipo británico ha vivido un día para olvidar, convirtiéndose en el equipo con menos kilómetros acumulados en el trazado de Sakhir. Fernando Alonso tuvo una mañana difícil, donde logró mejorar sus tiempos iniciales pero pasó demasiado tiempo encerrado en el box por fallos de la unidad de potencia de Honda. El asturiano terminó su turno en la 17ª posición de la tabla. A pesar de este escenario gris, el piloto se mostró tranquilo ante los medios y aseguró que cualquier inconveniente se puede solucionar antes de viajar a Australia.

La situación empeoró notablemente cuando llegó el turno de Lance Stroll. El canadiense apenas pudo completar una decena de vueltas y protagonizó el momento más tenso al quedarse parado en el carril de boxes. Los mecánicos de Aston Martin tuvieron que emplear guantes de protección especiales para tocar el monoplaza, una imagen que confirma un fallo grave en el sistema eléctrico en el motor Honda. El equipo optó por levantar barreras para ocultar el trabajo en el coche. Es un síntoma claro de que el problema es profundo y requiere una intervención estructural que ha dejado a la escudería sin datos valiosos en un momento importantísimo para su preparación antes del debut en Australia.
Carlos Sainz suma kilómetros de calidad con el Williams en Bahréin
El que sí ha completado un programa de trabajo muy productivo ha sido Carlos Sainz. El madrileño ha logrado rodar con gran regularidad, acumulando 55 giros y situándose en la octava posición final de la jornada. Sainz se ha mostrado muy cómodo con el comportamiento del Williams y ha evitado cualquier contratiempo mecánico de importancia. Su capacidad para transmitir la información fundamental a los ingenieros está siendo fundamental para que el equipo progrese en la configuración del coche. El piloto sigue concentrado en entender cómo afectan las altas temperaturas a los neumáticos durante las tandas largas de carrera.
Mientras los coches rodaban, la F1 y la FIA han aprovechado el encuentro en Bahréin para tratar temas de futuro. La Comisión de la Fórmula 1 se ha reunido para pulir algunos detalles del reglamento técnico que entrará en vigor el próximo año. Se ha puesto sobre la mesa la idea de aumentar el número de carreras sprint, aunque la prioridad actual es evitar cambios que generen inestabilidad antes del debut en Melbourne. Los equipos necesitan normas claras para trabajar





