Honda necesita arreglar su motor de forma urgente para no sufrir un golpe aún más duro en su propia casa. Tras dos grandes premios disputados en esta temporada 2026, el resultado es desolador. Ningún Aston Martin ha logrado terminar una carrera todavía, y la próxima cita es el Gran Premio de Japón, en el circuito de Suzuka. Fallar ante su público sería un problema muy grave para la marca japonesa. La situación es crítica y el equipo pasa ahora mismo por sus horas más bajas en la F1.
Lance Stroll habló claro al terminar el fin de semana en China. El canadiense cree que será muy difícil rendir bien en Japón si no encuentran una solución rápida en los diez días que tuvieron entre carreray carrera. El piloto llegó a pedir un rezo para salir de este bache. Por radio, la tensión fue a más y Stroll no ocultó su enfado con el rendimiento del monoplaza. «Esta es la peor mierda que he conducido en mi vida». El único respiro que les queda es aprovechar el parón de casi un mes que habrá entre Japón y Miami tras los cambios en el calendario de este inicio de año.
Fernando Alonso también ha dado su opinión tras el desastre de China. El asturiano recordó que entre Australia y la última carrera solo tuvieron cinco días, por lo que el motor era exactamente el mismo en ambas citas. Ahora tienen dos semanas por delante para trabajar en la fábrica. Alonso pide calma y tiempo para que Honda entienda de dónde vienen las vibraciones que destrozan el coche por dentro. Para el piloto español, la clave es dejar que los ingenieros japoneses analicen los datos sin una presión que no ayuda a resolver el problema de fondo. Pero Suzuka es ya este fin de semana y es asumible que, a priori, los problemas seguirán siendo los mismos…
El progreso de Aston Martin no llega
En el equipo insisten en que hay mejoras reales a pesar de los abandonos constantes. Mike Krack, jefe del grupo, cree que han dado pasos adelante para entender el comportamiento del monoplaza. Explica que los dos coches terminaron la carrera corta del sábado y que Alonso «aguantó más de treinta vueltas el domingo en pista».
Pero nadie en la sede de Silverstone se engaña con la situación. El escenario es muy malo, tremendamente malo, tanto en fiabilidad como en ritmo de carrera. Se ha trabajado mucho para evitar que el coche se quede parado nada más salir a pista -como ya ocurrió en el shakedown de Barcelona-, pero los resultados siguen sin llegar. Lo que ellos llaman progreso tiene muchos fallos todavía. Las vibraciones que rompían las baterías en las pruebas de inicio de año siguen ahí. Han intentado poner parches a última hora, pero lo cierto es que solo sirven para ganar algo de tiempo en pista sin solucionar el origen.
Stroll tuvo que dejar la carrera en China por otro fallo eléctrico en la batería. Por su parte, Alonso afirma que el motor solo aguanta si se baja mucho el régimen de giro. Los datos le dan la razón al asturiano; el Aston Martin usa marchas más largas y menos vueltas de motor que el resto en las mismas zonas del trazado. Es un truco para que el motor no rompa por el exceso de movimiento. A cambio, el coche es mucho más lento en las rectas y le cuesta mucho más salir de las curvas lentas.
Un coche imposible de conducir para Alonso
El piloto asturiano decidió dejar la carrera en China cuando rodaba en última posición. El verdadero motivo fue el malestar que sentía dentro del habitáculo. El motor transmite tanto movimiento al chasis que quien conduce acaba sufriendo el impacto de las vibraciones de forma constante, en manos y pies. Honda todavía intenta averiguar por qué sucede esto de forma tan violenta. Shintaro Orihara, jefe de la marca en los circuitos, admitió que este es el punto principal a resolver antes de llegar a Japón. La salud de los pilotos es ahora mismo la prioridad absoluta para el equipo.
Con el coche de seguridad en pista, Alonso ya avisó de que el monoplaza se movía más que el día anterior. Para no castigar la dirección y evitar los golpes del volante en las manos, el asturiano tuvo que dejar de frenar fuerte. Todo empeoró al reanudarse la carrera. Motores más potentes como los de Audi, Mercedes o Ferrari le adelantaron en una sola vuelta. Fue una situación tan crítica que el propio piloto pidió que se emitieran sus imágenes por televisión para que se entendiera su calvario.
Poco después, tras verse superado por todo el grupo, Alonso pidió entrar en el garaje. El coche se movía tanto que era peligroso seguir en pista. En las rectas, el asturiano tenía que soltar las manos del volante para aliviar el dolor en las muñecas por los golpes que recibía. Entró a cambiar neumáticos, pero al volver a pista no aguantó. Fue una imagen pésima para el equipo. El motor Honda no solo es lento, sino que además sus pilotos no pueden aguantar un gran premio entero al volante.

Dudas para la carrera de Suzuka
En el equipo intentan calmar la situación para no asustar a los patrocinadores. Aseguran que Alonso habría aguantado el dolor si estuviera luchando por ganar, pero al rodar último lo más lógico era retirar el coche. Sin embargo, esto supone un problema grave: el equipo necesita dar vueltas para obtener datos y mejorar. Si el coche no aguanta en pista ni para las pruebas básicas, el fallo de diseño es preocupante. Es un escenario que nadie en Aston Martin esperaba a estas alturas de marzo.
La única esperanza es que todos los fallos nazcan en el mismo punto del motor. Si logran frenar esas vibraciones, el resto de piezas deberían funcionar bien. Aunque en el paddock consideran que la potencia del motor sigue siendo entre 80 y 100 CV más baja si se compara con la de los mejores. La duda es si llegarán a tiempo para la cita de Japón. Honda suele reaccionar rápido bajo presión y no quiere fallar en Suzuka por una cuestión de imagen, pero ahora mismo nadie asegura que el coche pueda acabar la carrera del domingo.
En la fábrica de Silverstone trabajan ya a turnos dobles. Mike Krack confía en encontrar una solución que permita rodar con normalidad en los próximos días. El jefe del equipo sabe que no han ganado velocidad, pero urge que el coche sea fiable. Ahora mismo es imposible poner una fecha para ver al equipo cerca de los puntos. Así, bajo estas premisas, el único objetivo es que los dos coches crucen la meta en Japón para intentar salir del bache antes de que la temporada llegue a Europa. El crédito de Honda se agota y (casi) todo depende de lo que pase esta semana.





