- Honda admite que su motor genera vibraciones tan graves que ni Alonso ni Stroll han logrado terminar una sola carrera en lo que va de 2026, y la solución no depende solo de ellos.
- Newey visitó la fábrica de Honda en Japón y se encontró con que la mayoría de ingenieros eran nuevos: la explicación oficial de Honda sobre esa rotación de talento huele más a excusa corporativa que a estrategia.
- Si eres de los que tenían esperanzas puestas en el proyecto Alonso-Newey-Honda como el dream team de la Fórmula 1, los primeros datos de 2026 son un jarro de agua fría que debería preocuparte.
- El detalle que pocos están mirando es que la clave para arreglar el motor no está en Sakura, sino en cómo el chasis de Newey interactúa con la unidad de potencia.
El inicio de la colaboración entre Honda y Aston Martin en esta temporada 2026 ha generado muchas dudas en el paddock de la Fórmula 1. Tras una etapa de éxitos junto a Red Bull, el fabricante japonés afronta ahora un escenario muy diferente con el equipo de Silverstone. Los resultados de las primeras pruebas del calendario muestran un rendimiento alejado de las expectativas iniciales, lo que ha provocado explicaciones por parte de los máximos responsables de la marca nipona.
Watanabe justifica la rotación de ingenieros de Honda en Sakura
Adrian Newey desveló durante el Gran Premio de Australia que, en una visita a las instalaciones de Honda el pasado noviembre, el personal de Aston Martin detectó una presencia mayoritaria de ingenieros nuevos. Esta observación sugería una falta de experiencia en la división de competición. Ahora, Koji Watanabe, presidente de HRC, ha aprovechado el Gran Premio de Japón para ofrecer su versión sobre este encuentro y el estado actual de la organización.
«Básicamente, creo que se trata de un malentendido. Nuestra política consiste en rotar a los ingenieros de los deportes de motor para que pasen periódicamente a la producción en serie o a tecnologías más avanzadas, como los aviones a reacción, los eVTOL o la hidráulica, algo por el estilo», detalló Watanabe en la rueda de prensa oficial de la FIA. El directivo admitió que la comunicación pudo ser mejorable en aquel momento y que la reestructuración del grupo de trabajo requirió un periodo de adaptación. Según sus palabras, la organización cuenta hoy con el talento necesario para cumplir con los objetivos marcados.
El rendimiento en pista depende de un fallo mecánico específico. El motor Honda genera unas vibraciones excesivas que comprometen la fiabilidad del monoplaza y la comodidad de los pilotos. Estas sacudidas afectan directamente a los componentes electrónicos y a la integridad del coche. Debido a ello, ni Fernando Alonso ni Lance Stroll han conseguido cruzar la meta en las carreras disputadas hasta la fecha.
El equipo se centra ahora en proteger la zona de la batería, que es el punto más sensible ante estas oscilaciones. Para la cita en Suzuka, Honda ha introducido cambios en la gestión de la energía con la intención de mejorar la conducción. El fabricante reconoce que la solución requiere un trabajo conjunto. «En este momento, nos estamos centrando en cómo podemos mejorar el problema de las vibraciones, sobre todo los daños en la zona de la batería», confirmó el responsable de HRC.
La integración del chasis de Newey es clave para frenar las vibraciones de Honda
La resolución de estos fallos de fiabilidad no depende únicamente del motorista. Como ha mantenido Watanabe, la interacción entre la unidad de potencia y el chasis de Aston Martin es fundamental para absorber las frecuencias que dañan el coche. El responsable de HRC subrayó que la comunicación con la escudería británica es constante y profunda para atajar el problema desde ambos frentes. «Solo con la unidad de potencia no podemos resolver el problema. Por eso estamos colaborando muy estrechamente con Aston Martin para resolverlo, no solo en lo que respecta a la unidad de potencia, sino también al chasis», explicó el japonés.
Este escenario recuerda a las dificultades que Honda experimentó en temporadas como 2015 y 2017 -entonces con McLaren- donde la integración de los sistemas fue el principal obstáculo para obtener resultados competitivos. En 2026, el fabricante ha optado por un sistema de rotación de personal que busca trasladar conocimientos entre sus diferentes áreas tecnológicas, desde la aviación hasta la automoción de calle. Esta estrategia, aunque defendida por la cúpula de la marca, es la que generó la preocupación inicial en el equipo técnico de Silverstone.

Expectativas mínimas para el Gran Premio de Japón
El objetivo mínimo para Honda en su carrera de casa es alcanzar la bandera a cuadros. La fiabilidad es la prioridad absoluta para un equipo que necesita acumular kilómetros y datos en condiciones reales de competición. La gestión del software y la entrega de potencia han sido revisadas para intentar paliar los efectos negativos del exceso de movimiento en el propulsor.
El Gran Premio de Japón se presenta como el examen definitivo para comprobar si las medidas adoptadas en la fábrica de Sakura surten efecto. La distancia respecto a los equipos de cabeza es evidente y el margen de mejora depende de la rapidez con la que ingenieros nuevos y veteranos logren estabilizar el funcionamiento del coche. La relación entre Honda y Aston Martin afronta su primera prueba de fuego en un trazado que exige una estabilidad máxima.





