La noticia ha saltado justo antes del GP de China. Ferrari ha puesto en marcha un plan para fabricar un motor completamente nuevo que debería estar listo para el GP de Italia, en Monza. Según publica el medio ‘Autoracer’, esta decisión implica un cambio profundo en la arquitectura del coche para corregir la falta de velocidad punta frente a Mercedes.
Tras la carrera de Melbourne, los datos han activado las alarmas en Maranello. El SF-26 sufre en las rectas largas porque el diseño actual todavía arrastra conceptos del año pasado. Fred Vasseur considera que esa base no es suficiente para pelear por el título. El equipo quiere llegar con opciones reales al tramo final de 2026 y, para lograrlo, necesita una unidad de potencia que aguante el pulso a los mejores.
Ferrari introduce la culata de acero para ganar potencia
Fabricar un motor nuevo con el mundial en marcha es una apuesta arriesgada que ha obligado a la fábrica a trabajar a tres turnos. El objetivo es llegar a tiempo a la cita de septiembre. Como mencionan estos reportes en Italia, el equipo ha sustituido el diseño actual para montar una culata de acero, mucho más resistente que las anteriores. Este material soporta mejor la presión de la combustión y permite ganar esos caballos extra que le faltan a Hamilton y Leclerc para no quedarse atrás en las rectas.
La Scuderia ya desarrolla una evolución del motor que originalmente estaba planificada para 2027, pero que ahora podría adelantarse. La información señala que este nuevo paquete podría aparecer tan pronto como en el Gran Premio de Bélgica si el desarrollo progresa según lo esperado.
El objetivo de Ferrari sería mejorar el rendimiento y la eficiencia del sistema híbrido, en un momento donde el poder eléctrico es tan importante. Con las normas actuales de la F1, no hay margen de error en el montaje. En Ferrari esperan que esta gran evolución sirva para ganar en la segunda parte del campeonato y rinda al máximo nivel hasta que termine el reglamento en 2030.
Ferrari presiona en su guerra política con la FIA
Fuera de la pista, la batalla se libra en los despachos. Ferrari ha liderado las quejas sobre cómo se interpreta el reglamento, señalando directamente el sistema de compresión de Mercedes. En Maranello sospechan que sus rivales aprovechan la dilatación de los materiales cuando el aceite se calienta. Esta presión ha forzado a la FIA a endurecer los controles de medición para toda la parrilla.
Con las reglas aclaradas, Vasseur ha dado luz verde al desarrollo final. Los ingenieros ya saben bajo qué lupa mirará la federación la temperatura del aceite y la compresión, lo que permite trabajar con objetivos reales. Esta claridad ha hecho que el equipo invierta una cantidad ingente de recursos en el proyecto para recuperar la ventaja competitiva.
El factor de la norma ADUO que les puede beneficiar
Aunque el plan apunta a Monza, Ferrari guarda un as bajo la manga: la norma ADUO. Este sistema permite a los fabricantes que se han quedado atrás recibir permisos especiales para actualizar sus motores.

Si tras las primeras seis carreras se confirma que el rendimiento de Ferrari está un 3% por debajo del propulsor más potente, tendrán vía libre para modificarlo sin las restricciones habituales.
Ese permiso permite gastar más presupuesto y dedicar más horas a las pruebas de banco. Es un comodín para asegurar que el motor de Italia sea el definitivo. El objetivo es aprovechar los huecos del reglamento para recuperar el liderato mediante la velocidad punta. Los técnicos, liderados por Loic Serra y Diego Tondi, trabajan en todos los niveles: desde la nueva ‘Haletta’ en el halo de Leclerc hasta la nueva cámara de combustión.





