Franco Colapinto volvió a puntuar y se hizo más que grande en la F1. El piloto argentino terminó décimo en el GP de China tras una carrera accidentada en la que demostró ritmo, capacidad defensiva y cabeza fría para sobreponerse a un golpe que casi le arruina el día… y el fin de semana.
No fue un domingo fácil en Shanghái, pero el corredor de Alpine aprovechó las oportunidades para escalar desde la 12ª posición de salida y sumar un punto que confirma su progresión en la competición.
La carrera comenzó con una salida limpia. Colapinto ganó metros en los primeros giros y se mantuvo pegado al grupo medio, evitando los toques iniciales. Mientras los favoritos se escapaban, el argentino se centró en conservar neumáticos y esperar su momento.
El coche respondió y el ritmo por vuelta fue constante, lo que le permitió mantenerse en la pelea por los puntos desde el primer tercio del gran premio.
Colapinto llegó a tener el liderato de la carrera
El momento clave llegó con la salida del Safety Car. Alpine decidió arriesgar y dejó a Colapinto en pista mientras otros pilotos entraban a boxes. Esta decisión le permitió rodar en segunda posición durante varias vueltas.
Tanto, que el suyo fue todo un hito. Y es que hacía más de cuarenta años -desde Reutemann- que un argentino no rodaba entre los dos primeros puestos en un Gran Premio de Fórmula 1.
Aunque era un puesto circunstancial por la diferencia de neumáticos, el argentino no se dejó intimidar al relanzarse la carrera. Resistió los ataques de coches con gomas más nuevas y utilizó la energía de la batería de forma inteligente para no perder demasiado terreno.
Su capacidad para defender la posición fue importantísima, casi total. El de Pilar aguantó el pulso a pilotos con más experiencia y no cometió errores de bulto bajo presión. Gestionó el desgaste de los neumáticos duros hasta la vuelta 32, estirando su parada al máximo para tener ventaja en el tramo final de la prueba. Al salir de boxes con el compuesto medio, Colapinto tenía ritmo para atacar y consolidar su lugar en el top 10.
Claro que cuando parecía que la carrera estaba bajo control, llegó el incidente con Esteban Ocon. El piloto de Haas intentó un adelantamiento agresivo en la primera curva y golpeó la rueda trasera derecha del Alpine. El impacto fue claro y puso en riesgo la continuidad del argentino. Sin embargo, tras comprobar que el monoplaza no tenía daños estructurales graves ni pinchazos, Colapinto mantuvo la concentración. No hubo quejas por radio ni desconexión; el piloto se centró en recuperar el tiempo perdido.
En las últimas vueltas, el ritmo del argentino volvió a ser competitivo. Aprovechó las peleas en el pelotón para ganar la décima posición y asegurar el último punto en juego. Fue una demostración de fuerza mental, ya que muchos pilotos suelen bajar el rendimiento tras un contacto de ese tipo. Colapinto hizo lo contrario: estabilizó sus tiempos y cruzó la meta pegado al grupo que peleaba por la octava plaza.
Un punto clave para el futuro de Colapinto en la F1
Este décimo puesto es el primer resultado positivo en el casillero de Colapinto desde el Gran Premio de Austin 2024, entonces aún con Williams. Más allá del punto sumado, lo importante es la forma en la que se consiguió. Franco demostró que puede gestionar estrategias complejas y que no se arruga en el cuerpo a cuerpo. Su actuación en China despeja dudas sobre su adaptación al monoplaza y refuerza su posición dentro del equipo Alpine para el resto de la temporada.

El resultado pegó fuerte en Argentina, donde la F1 se sigue otra vez a pleno. Colapinto ya es una pieza fija de la zona media, capaz de pelear contra Haas, Williams o RB. No hubo regalos; el décimo lugar llegó por una remontada trabajada de principio a fin.
Con esta actuación, el mundial mira ya a la próxima cita en Japón con la atención puesta en el joven piloto. El equipo tiene datos que confirman que su velocidad y su gestión de carrera están al nivel de lo que exige la competición. Franco Colapinto cumplió en Shanghái, sobrevivió a los golpes y volvió a meter a su país en la zona de puntos de la Fórmula 1. Falta mucho, pero lo de China le da mucha confianza.





